IGGY POP

Publicado: noviembre 22, 2010 en Iggy Pop, Música

RAW POWER VERSION 2.O.

Segunda venida de los Stooges. Después de dinamitar prejuicios durante media década, y tras la inesperada muerte del gran Ron Asheton, la maquinaria de Ann Arbor decide volver a ponerse en marcha recuperando a James Williamson y “Raw Power”. Una última penetración para los extraviados sentidos…

Raw Power will not be televised, brother.

Vivimos en un mundo de extrañas concatenaciones y amargas casualidades. Como una aciaga broma de los dioses, Ron Asheton pasaba a mejor vida el seis de enero del año pasado, dejando, por segunda vez, la puerta abierta de las seis cuerdas a James Williamson. Los Stooges volverían a hacer latir la toxicidad de “Raw Power”, aunque con obvios cambios de  personalidad. Sin esbozar ningún retroceso anímico para afrontar el reto, un recién jubilado James Williamson y el incombustible Iggy preparan otro asalto más a un tiempo irrepetible. Extraños aliados de cama en su vejez, es el suyo un caso paradigmático del Rock. Iggy no necesitó más a James Williamson para perpetuarse como héroe de culto, pero sus discos se resintieron sin el abrazo del antiguo compinche de aguja y decibelios. Hasta el estertor de los ochenta no encontró un camino por el que pasear con elegante efectividad. Es el precio del vampirismo, filosofía vital extrema que Iggy perfeccionó en los setenta, añadiendo a su indudable talento las dosis necesarias del otro para convertir sus trabajos en droga viva. Instinto y supervivencia.

Resulta increíble constatar que las reuniones más poderosas que hemos visto en este nuevo siglo, hayan sido por parte de grupos hechos para quemarse a primeras de cambio, explosionando en cualquier gasolinera cercana. The Stooges, aún siendo atemporales creadores, fueron un producto de sus circunstancias, demasiado rabiosos e indomesticables para el espectáculo rockero. Llevaron más allá de lo tangible el concepto de rebeldía, transformando la alienación sexual y mental en grados superlativos, enviciando cada surco del vinilo. Sus continuos cambios de formación, facturar tres obras de irreverente sonido, y morir como grupo ante una audiencia violenta en el Michigan Palace de Detroit, es a todo lo que su leyenda debía aspirar, pasto de sueños mitómanos. Suponía demasiado veneno que almacenar en nuestras débiles mentes.

Debemos recordar que cuando los Stooges resucitaron, la moda de los retornos no estaba tan quemada como en la actualidad. Resultaba una agradable y nada autocomplaciente idea. Si a los supervivientes de  los dos primeros discos, añadíamos a Mike Watt como bajista, lo suyo sonaba a maná rescatado del subsuelo. Un milagro igual de poderoso que el de aquel que convertía el agua en vino, que diría la iguana.

La razonable abstención de Ron Asheton a tocar nada proveniente de “Raw Power” y composiciones pre y post tercer álbum, transformó el vigor y la actualidad en un ejercicio de nostalgia que parecía abnegarles a la repetición. Ni siquiera grabar un disco nuevo, el mediocre “The Weirdness”, parecía salvarles del estigma. No sentías al verlos un cuerpo moribundo arrastrando sus huesos por los escenarios de medio planeta, pero escuchar repetidas veces el mismo set list agotaba la fórmula, aparte de la paciencia de muchos fans, exentos de cualquier pensamiento de futuro en el que el legendario Ron Asheton se viera ausente. Ese fatídico momento llegó.

Ahora que los retornos son una moda aberrante más del mundo del espectáculo, Iggy desea perpetuar el mito, cerrando la recapitulación junto a James Williamson. Quizá regraben algunas de las canciones perdidas que dejaron los Stooges en los brumosos setenta. ¿Acto de dudosa moralidad? ¿Pago final del legado? Las respuestas son tantas como decepciones sufrieron los Stooges en su instante original. Aquí no hay ningún Hamlet que pida cuentas ante el nuevo matrimonio stooge, con el cuerpo de Ron Asheton todavía caliente (se debe tener en cuenta que la posibilidad de este regreseo a “Raw Power” se filtró en la red a un mes del fallecimiento del guitar hero de Detroit).

Seamos pragmáticos, amorales, y disfrutemos, una vez más, la oportunidad de ver a Iggy en escena vaciándose con el legado Stooge, próxima parada en Madrid.

Con esa excusa tuvo lugar la siguiente entrevista. Iggy es un animal experimentado, irónico, sabio, capaz de responder todo y ante todos. Desde su casa de Miami, mientras se oye a lo lejos las olas del mar, Iggy contesta pacientemente, durante una hora, sobre el pasado y presente que le une con James Williamson, amén de algunas de las contradicciones inherentes a la resurrección del grupo que le catapultó al olimpo de los dioses. El puto superviviente, el mejor frontman que puedas llegar a ver en tu mísera vida. Iggy Fuckin Pop.

James Williamson de nuevo en los Stooges. Parece un milagro poder asistir a esta nueva vida del grupo, recuperando el legado de “Raw Power”.

“Era nuestra primera elección. Si no hubiera sido con James, seguramente lo habríamos hecho con otro músico que no estuviera ocupado, pero si quieres que te sea sincero, el único Rock & Roll que he deseado tocar venía de Ron y James. Cuando Ron murió nos dejó solo una salida:James”.

A pesar de todo, Steve Jones dijo que podía sustituir a Ron Asheton si lo necesitábais, y es un guitarrista con el que ya has trabajado.

“Oh, eso fue malinterpretado por la prensa. Mira, Steve simplemente quería salir de gira más a menudo, porque los Sex Pistols, como muchas otras bandas, no hacen demasiados conciertos, y eso, si eres músico, es frustrante. Alguien, no yo, cuando murió Ron, le preguntó sobre los Stooges. Steve respondió que lo haría, pero de manera complementaria a su grupo. Nunca pensé que Steve podría dedicarse de lleno a los Stooges, porque ya tiene su propia banda, que es legendaria, y no somos nosotros. (Risas) Le comenté que si teníamos un par de conciertos y necesitáramos a alguien urgentemente, le llamaría, pero solo eso. No sería posible de otra forma. No hubiese llamado a Joe Perry.(Risas) También soy un gran amigo de Slash, pero tampoco lo veo factible. Creo que el estilo de Steve es un poco rápido, con algo de Eddie Cochran también. Tengo algunas cintas con grabaciones de Ron y Scott, aún no he tenido tiempo para poner las voces, pero si algún día decido finalizarlas, y quiero alguna otra guitarra, llamaré a Steve, porque su estilo pega bien”.

¿Qué tipo de reacción hubo cuando James y tú volvísteis a hablar?

“Bien, creo que me llamó, o intentó buscar mi número, el mismo día que yo le llamé. Inmediatamente hubo un buen feeling en el teléfono, no había nada raro o impostado. Aparte de eso, bueno, al principio le pregunté si quería hacer unos conciertos que los Stooges que teníamos ya en agenda. Estaba liado con su trabajo en Sony, así que no podía,  pero me dijo que el próximo año estaría libre y podríamos hablar del tema. Lo cierto es que fue algo sano para los dos, porque ya sabes cómo es este mundo de la música, a veces las personas dejan de hablarse durante mucho tiempo, y eso nunca es bueno”.

Lo cierto es que hacía bastante que no estábais en contacto, desde 1980, la preproducción de “Soldier”. ¿Qué sucedió para que os enfadarais?

“A finales de los setenta me produjo uno de mis discos en solitario, ‘New Values’, e  hizo un gran trabajo, el problema es que no estuve de acuerdo con algunas de sus decisiones. Ten en cuenta que odio a todos los productores, todos. (Risas)  Nunca me pongo de acuerdo con ninguno. Debo reconocer que hizo un buen trabajo e iba repetir en ‘Soldier”, pero no conectamos. Para ‘Soldier’ utilicé gente del Punk británico, y quería que fuera un disco muy salvaje. James venía de una escuela de ingenieria, del sur de California, y deseba grabar metiendo nueva tecnología que nunca había sido probada. Cuando intentó usarlo, no funcionó, así que imagínate la situación, en el estudio la banda de punks borrachos, sin poder tocar por toda esa tecnología nueva, esperando… Tuve un encontronazo con James y le dije que no lo soportaba. No volví a hablar con él hasta justo antes de volver los Stooges treinta años después, en el concierto de Coachella, junto a Ron y Scott. En ese instante hablamos por teléfono, y me dijo algo así como “no podéis hacer una reunión de los Stooges sin mí”, y yo pensé, “oh, sí que podemos, mírame colega”. Muchos cantantes y guitarristas siempre están detrás de lo mismo. Para mí era importante demostrar a James que el grupo era grande e importante antes de que él entrase, y que podíamos resurgir por nosotro mismos. De todas maneras, en los setenta  también fue importante para mí, cuando James llegó, darles una lección a Ron y a los demás, en plan, ‘hey, podemos ser mejores que antes, y si queremos ser grandes, nadie es vital,  todos pueden tocar’. No es algo personal, es más bien negocios. Tiene que ver con el grupo y la música, no con sus miembros. James vino a uno de nuestros primeros conciertos, con Scott Thurston, y terminamos gritando. No lo pilló, pensó que iba a ser una reunión, y no fue una reunión, fue una resurrección, hice una jodida resureección con este grupo, igual que el jodido Jesucristo volvió de la muerte, lo mismo pasó con nosotros. Solo tienes que echar un vistazo a nuestros conciertos, no sientes la misma reacción que con Police, Eagles, Pixies, o cualquier banda que haya vuelto. Esto ha sido diferente, fuimos a por todas. Los Stooges hemos vuelto a ser un grupo real, entiendes, con todas las consecuencias. Sí, con toda la mierda también”. (Risas)

Con James Williamson, aparte de “New Values”, grabaste “Kill City”. En ambos demostraste mucha versatilidad, había una evolución musical.

“Me parecen dos buenos discos, y me gustan de verdad. ‘Kill City’ se podía haber mezclado mejor. James va a volver a mezclarlo en unas dos semanas, y saldrá en primavera. Estoy impaciente por escuchar el resultado. Algunas de las canciones son muy buenas, pero otras, si hubiera tenido más tiempo y dinero, las podía haber hecho mejor…Por aquella época vivía en la calle, como un sin techo. No es lo que se dice un álbum perfecto. Eso sí, muchos de los textos que canté trataban de temas inéditos en el Rock, era la primera vez que se oían esas cosas en un disco. Hasta que llegaron los raperos de la costa oeste en los noventa no se había escuchado nada similar. Las mismas ideas que Ice T y ese tipo de gente te venden, ya estaban en ‘Kill City’. Tienes ‘Sell your Love’ destacando las similitudes entre prostitutas y groupies, nadie cantaba sobre eso en 1974.  (Risas) Y en el tema título doy un punto de vista diferente, doy a entender que no me importa nada, voy a coger una pistola y cargarme a todo el mundo. ( Risas) La ciudad se dividía en dos, una para los ricos y otra para mí. También cantaba abiertamente de los problemas con las drogas. ‘Consolation prizes’ es una canción sobre chaperos, pero la letra podía haber sido mejor. ‘New Values’ es similar. La mayoría del disco es excelente, pero en algunas canciónes debería haber trabajado más las letras, haber llegado más lejos. De todas maneras, estoy muy orgulloso de ambos discos”.

Los estilos de Ron Asheton y James Williamson son muy diferentes. Ambos innovaron, crearon riffs para la eternidad, pero de manera distinta. ¿Cómo los aprecias tú?

“Antes de responderte a esto, debo decirte estoy intentando evitar su ruido, porque estoy harto de que me vayan dando palos. (Risas) Porque es duro ser el cantante de los Stooges; escucharles tocar es muy excitante, pero también es muy violento, es como si te dieran una paliza. Bueno, las diferencias… De Ron yo diría que era un simple chico de pueblo que tocaba la guitarra, a un nivel muy básico, que es el nivel que puedes oír en los buenos discos de hillbilly de los cincuenta, como el tío que tocaba con Elvis al principio, antes de que se hiciese famoso, o como Link Wray, ya me entiendes. Aprendió con el bajo, unos conocimientos muy básicos, y desarrolló su propio método y estilo de tocar, nada especialmente complejo. Y qué decir de sus riffs, como el de ‘I wanna be your Dog’. Cuando lo toca ahora en directo James, la reacción del público es como un shock. Va más allá del cuerpo y del alma, va directamente al ritmo. Ron Escribió dos o tres cosas, muy, pero que muy buenas. ‘TV Eye’, ‘No Fun, y ‘I wanna be your dog’ en particular. Tocaba en un estilo simple pero a la vez muy inteligente. Si escuchas nuestros primeros directos, en los primeros segundos,  hay algo muy primigenio, romántico, casi femenino en el sonido, y la gente no se fija en eso porque siempre se han centrado en lo duros que éramos, pero si te paras a escuchar el principio en directo de ‘I wanna be your dog’ y ‘1970’, puedes apreciar ese romanticismo, un sentimiento que no está demasiado lejos de Ravel. Claro, luego la canción se embarca en la locura del rock and roll, y en eso también era muy bueno. Y James, qué te puedo explicar. Digamos que sin él éramos como venga, vamos a ser una banda local de criminales. Pensábamos que éramos muy duros, hasta que un día, un verdadero profesional del crimen de fuera de la ciudad vino y nos dijo, voy a formar parte de vuestra banda y me voy a llevar todo vuestro puto dinero. Esa la diferencia de experiencia que tuvimos como grupo con James. Al principio eso se notaba en su forma de tocar, no en la composición. Le llevó un año componer bien y ser uno de los mejores del Rock & Roll. Esa es la diferencia”.

¿Qué sentiste al iniciar esa resurrección? No era fácil para ti, después de haber demostrado al mundo década tras década ser una leyenda viva, recuperar tu pasado con los Stooges.

“En un  primer momento no tenía que ver mucho sobre la música, más bien con mis propios sentimientos, con la determinación, el terror, la decepción, la adrenalina…No estábamos cerca de conseguirlo, pero veía potencial, y fuimos a mejor y a mejor. En el dosmil seis, después de tres años de tocar, ahí fue como wuaaah… Joder, me sentía fuera de mí. La música, el directo en sí mismo, era taan bueno. Una experiencia muy positiva. Detrás de eso no había más que lo típico en los grupos, lo que el público no puede ver. Ya sabes,  nadie está de acuerdo con nadie, cada miembro está loco…(Risas) Eso nunca cambia. Al final demostramos que merecía la pena, funcionó”.

Para los hermanos Asheton “Raw Power”  no fue un disco agradable de hacer, básicamente porque se sintieron relegados. El caso es que, de la resurrección de los Stooges, lo único que se echaba en falta, era no poder oír nada de aquel álbum en los conciertos.

“A Scott no le importaba, era Ron. Ron no quería tocar nada de ‘Raw Power’, o cualquier cosa que grabáramos que no estuviera él como guitarrista. Por eso solo hacíamos temas de los dos primeros álbumes, o alguna canción nueva suya. Lo más importante para Ron, más allá del grupo, era mostrar sus ideas. Lo respeté durante años porque me parecía que era el momento de hacer ese trabajo. Posteriormente me pareció una buena idea para el grupo sacar un álbum, y le dejé escribir toda la música, yo no escribí nada. Ron eligió el productor, el estudio…Le apoyé en todo lo que pude. Pero una vez que se terminó eso, le dije. ‘Mira tío, después de todos los conciertos y tocar esas canciones con éxito, quisiste hacer un disco, hicimos un disco, pero ahora, si continuamos tocando para la gente, necesitamos nuevas canciones,  necesitamos aportar material que no solo venga de ti’. Empezamos haciendo ‘I got a right’, porque la escribí yo,. Es algo que todo el mundo sabe. Cuando una canción en los stooges es muy simple suele ser de las mías. Después, tocamos ‘Search and Destroy’, y eso es a todo lo que llegamos. No creo que hubiéramos ido más allá.  Cuando invitaba al público a subirse al escenario, algunos chavales de la audiencia me gritaban al oído ‘haz search and destroy’ (pone voz de crío punk, riéndose). Básicamente hacen eso, me cogen del cuello y me gritan ‘Search and Destroy’. Pero mira, eso es lo que duró”.

Grabando “The Weirdness” os pusisteis en una situación extraña. Quiero decir, todos estábamos pendientes del resultado, suponía algo más que un disco, suponía la continuación discográfica de los Stooges en toda regla, no eran simplemente unas canciones como en “Skull Ring”.

“Algo así es complicado. Si lo pongo después de nuestro debut, no creo que sea tan bueno. Si lo pongo después de ‘Fun House’, no creo que sea tan extraño y mágico. Pero también pienso que los grupos que vuelven después de mucho tiempo no hacen discos porque están asustados. Agunas veces puedes decir cosas en los discos que no están en la música, y eso pasa con ‘The Weirdness’. Le dijimos al público y a la crítica que no teníamos miedo. Nos gusta hacer música y escribir canciones, así de simple. Fue algo así como…han pasado más de treinta años desde que este grupo se expresó por última vez en disco, así que vamos a hacer uno. Visto desde esa perspectiva, está bien. Y lo que probablemente pasó es que algunas personas sacaron algo bueno escuchando el disco. Obviamente no hablo de gente que estuviera cegada por la brillantez de nuestros dos primeros discos. Porque mira, hay buenas cosas en ‘The Weirdness’, buenos grooves, algunas letras interesantes…Se pueden sacar cosas positivas, es lo que pienso. Quiero mencionar algo, porque tú eres español, no catalán, ¿cierto? Eres castellano. Ok, lo que te quiero decir es que Dalí  al final de su carrera estaba haciendo litografías, (Risas) y Picasso platos. Lo que tienes que comprender es que los platos de Picasso no son el Guernica, pero tampoco son malos platos”. (Risas)

Buen símil (Risas). El caso es que ahora es el tiempo de recuperar “Raw Power”, un disco que salió hace casi cuarenta años, y aún no ha sido superado. Nadie puede grabar algo tan violento y soberbio como “Raw Power”.

“Me gusta el disco,  y no creo que sea mejor o peor que ‘The Stooges’ o ‘Funhouse’, pero es un disco más evolucionado. Me parece que los tres son obras maestras, en mi honesta opinión”.

Bueno, y objetivamente también.

“Me siento muy feliz, y agradecido, por haber formado parte de esos discos. No puedes planificar crear algo así, no depende de ti, hay más gente implicada, y es como, no sé, magia. ‘Raw Power’ es real. Cuando no ensayo con la banda, me pongo los discos para cantar sobre ellos y prepararme los repertorios. Hoy he ensayado estas canciones en el coche. Ahora mismo canto mucho estos discos. Ocho temas de ‘Raw Power’ y dos de ‘Kill City’, y me vuelven peligroso, me dan ganas de saltar hacia alguien. (Risas) Recuerdo leer en internet a un joven británico decir que lo único que le levantaba de la cama era escuchar ‘Raw Power’ y tomarse un café. Así es como lo escucho ahora, es mejor que una raya”. (Risas)

Con Ron Asheton, como hemos hablado antes, demostrásteis no tener miedo y grabásteis un nuevo álbum. ¿Estáis pensando en hacer lo mismo con James Williamson, otro disco?

“No, todavía no. Lo que sí que estamos haciendo es trabajar en un single. Hay un par de piezas musicales de James y ya he empezado a cantarlas en casa. En unas dos semanas iré al estudio para grabar alguna demo y ver qué tal suena. Prefiero empezar con algo pequeño. Con ‘The Weirdness’ ya tuve bastante de la industria discográfica. Ya sabes,  debimos hacer promoción, ir a muchos sitios…incluso si no tienes ganas debes continuar. Es demasiada presión, no me siento con ganas de pasar por lo mismo. Haremos este par de cosas. No sé lo que piensa James, pero me encantan las canciones que hicimos antes de ‘Raw Power’ que nunca fueron grabadas en estudio, las que están en bootlegs. ‘Cock in my pocket’, ‘She Creatures Of Hollywood Hills’, ‘Cry for me’, … Creo que son unas quince. No me importaría, ya que estamos en el estudio, grabar un par de ellas. Es algo que me interesa, pero no sé si es una buena idea, ya veremos. Lo que va a salir ahora mismo es la nueva edición de ‘Raw Power’, en abril, en la serie Sony Legacy. En un set de dos discos, con lo que llamamos ‘Georgia Peaches’ un concierto nuestro de Georgia en 1974. También se incluirán alguna rareza, cosas de la época…ya me entiendes”.

Si hay un directo que muestre la violencia del Rock, ese es “Metallic K.O.”, la grabación del último concierto que disteis en los setenta, hasta la resurrección. De hecho, es el disco semi oficial que todos escuchamos por primera vez para oír lo que era un concierto de los Stooges.

“Cuando oigas lo de Georgia te darás cuenta que el caos era lo habitual en nuestros conciertos. (Risas) La audiencia ese día, el de ‘Metallic K.O.’,  era más violenta de lo normal. Me sorprendió. Fu una interesante obra de teatro, parecía que todo se estuviera derrumbando, incluso en el párking había gente con pistolas. Una mierda peligrosa. Afortunadamente se pudo terminar. Lo peor de ‘Metallic K.O.’ es que las versiones de las canciones no son muy buenas. Tocamos de otra manera, para demostrar que podíamos hacerlo…y fue importante, porque llegamos a sitios que nadie alcanzó, sobre todo en lo emocional. Estuvo bien que saliera, y como mucho de nuestro material en directo, las cintas eran robadas”. Risas

Desde que volvisteis, aparte de algunas críticas obvias, lo que más shock causó a los fans fue veros participar en la inducción de Madonna en el Rock and Roll hall of fame…¡tocando un par de temas suyos!

“La verdad es que después de aceptar tuve miedo. Pensé,  joder, cómo coño vamos a sonar tocando algo suyo. (Risas) Escuché su material para ver qué podíamos adaptar, y entonces encontramos, no recuerdo el título…ah, ‘Burning Up’, y de hecho salió bien. También estaba ‘Ray of light’, es una gran canción, la ensayamos bien, pero luego no salió tan redonda en directo. Ron no quería tocar nada, tuvimos que convencerle. Ya sabes, pensaba que no eran nuestras canciones, eran de Madonna…y ni siquiera se podía llamar Punk o Rock. Pero mira, fue algo bueno para el grupo, para ser aceptados en el hall of fame, y porque es algo que ve todo tipo de públicos, no solo el de la música. Es para gente normal y corriente, y esa conexión nos podía venir bien. Si lo hubiésemos hecho mal tampoco hubiera pasado nada, lo tomamos como algo políticamente correcto. El caso es que funcionó. Y Madonna se portó muy bien, realmente le importaba el grupo. No lo hubiese aceptado si no hubiéramos tratado con ella previamente. Un par de años antes, hizo un mega concierto en el Slane Castle de Irlanda, y nos llamó para ver si queríamos abrir para ella, delante de unas setenta y cinco mil personas. Nos pareció bien, pero le dijimos que tenía que pagarnos, y no éramos baratos. (Risas) Sabía que todo el mundo nos iba a odiar, sobre todo sus fans, y así fue. Cuando nos vieron tocar, imagínate sus caras, se preguntaban dónde estaban los bailarines, el fondo electrónico. (Risas) Madonna se comportó de manera muy agradable, y para el grupo era importante trascender cualquier categoría, abrir nuestro abanico de posibilidades. No quiero que me atrapen en un estilo. Por eso actuamos. Por cierto, Madonna puso algunas imágenes nuestras en su dvd. Fue una buena experiencia. Todo muy profesional y la intro que nos dio en en el Rock and roll hall of fame, como el impulso rockero de Detroit, estuvo bastante bien. Si te soy sincero, prefiero a Madonna mucho antes que a otros músicos, porque es lo que ves en escena, lo que dice. No hay diferencias, ni te llevas sorpresas”.

Eres el ejemplo perfecto de superviviente del Rock. Con una vida al límite en tus inicios, no sólo saliste adelante, sino que has conseguido llegar a los sesenta años en buen estado, mental y físico, algo que no pueden decir muchos de tus coetáneos. Otros, por desgracia, ni siquiera están ya con nosotros. ¿Cuál es el secreto?

“Sí. Yo también me pregunto el porqué. La explicación es que me dediqué a hacer muchas cosas poco glamurosas para cambiar mi vida en los ochenta y los noventa. No fue precisamente divertido, ni glorioso, pero gracias a esos sacrificios ahora sí que soy capaz de divertirme. Eso es una parte, la otra…Supongo que he tenido suerte en aspectos que pueden parecer secundarios, como el hecho de no haber sido rico cuando tenía veinticinco años, porque si llego a conseguir el éxito entonces, no estaríamos hablando ahora mismo, básicamente me habría matado. Es difícil de decir. Igual es que la música no tenía demasiado potencial, a nivel económico, hasta ahora. Quién sabe. Igual también debía ser de esa manera, debía sobrevivir para continuar cantando. (Risas) Lo que sí que pienso es que es un regalo, un bendito y tardío regalo en la vida, el poder haber sobrevivido a ciertas cosas”.

Una de las fotos más famosas del Rock de los setenta os muestra a ti, Lou Reed y David Bowie. Los tres creásteis algunos de los mejores discos de la historia, y fuisteis muy transgresores, pero…únicamente tú te mantienes en activo a todos los niveles. Lou Reed realiza menos giras y discos que tú. Bowie desde 2003 ni siquiera graba algo nuevo. ¿Por qué no siguen tu ritmo?

“Lo primero es que no creo que a David y a Lou les divirtiesen de verdad los directos. Puedo adivinar que Lou es el doble de rico que yo, y David Bowie posee diez veces más dinero. (Risas) Tienen menos incentivos económicos para salir a tocar. Esas son, básicamente, las dos razones. Les veo muy capaces de volver a actuar continuamente a ambos . En cualquier caso, por lo que leo sobre ellos, están disfrutando llevando otro tipo de vida. Lou mantiene una relación con Laurie Anderson, y David también está en una relación y tuvo un hijo no hace mucho, así que imagino que le dan importancia a su vida privada. Yo también tengo esa parte en mi vida, y por eso no estoy en el ojo del huracán, perseguido por paparazzis”.

¿Has sufrido alguna vez los reveses de la fama? Fans histéricos que te persiguen, por ejemplo.

“No demasiado.  En alguna ocasión, pero nada relevante o o excesivamente malo, cosas llevaderas”.

El año pasado sacaste “Préliminaires”, sorprendiendo con un trabajo muy elegante y ecléctico, donde cantabas chanson, bossa nova…e inspirado en “La posibilidad de una isla”, de Houellebecq. ¿Qué te parece ahora?

“Ya sabes que cuando haces un disco, lo vas a mezclar, realizas promoción, lo tocas en directo… terminas escuchándolo demasiado, así que luego ya no lo pinchas mucho. De vez en cuando, cuando lo oigo de fondo, me gusta. Me sentí afortunado cuando recibí la llamada para hacer un disco sobre Michell Houellebecq. Fue una divertida coincidencia que me llamaran para hacer la música del tipo que está dirigiendo la película de mi libro favorito. (Risas) Hay muchas cosas en el libro con las que me identifico, como el protagonista, que es un tipo de mediana edad, un poco viejo, que se siente machacado por las actuaciones. (Risas) Lo puedo relacionar. Es un libro precioso. Creé la música sólo, lo escribí en una pequeña cabina de Miami, acompañado por el ingenierio. Enviamos a los músicos y al productor todo a través de internet. Sentía mucha libertad trabajando de esa manera, sin estar preocupado por intentar que la gente esté de buen humor, o asegurándome que estén sobrios. Es mi disco número viente en estudio, y eso es algo importante para mí, es un orgullo el poder decir que he hecho veinte discos de estudio. Me puso en una posición diferente, la de gente que ha trabajado duro en el estudio de grabación”.

¿Te gustaría escribir un libro sobre ti mismo?

“No creo que pudiera, la verdad. Ya hay bastantes libros sobre alcohólicos. Por lo que puedo recordar de lo mejor que escribí en mi juventud, me sentía muy raro, y no estoy dispuesto a hacerme eso otra vez a mí mismo.  No creo que haya un libro dentro de mí”.

A lo que sí has cogido gusto es a los anuncios. Has protagonizado ya unos cuántos, de todo tipo.

“Me gusta hacerlos. No he cantando en ningún anuncio, ni lo haría, pero estoy disponible como actor, puedo hacerlo, porque la música no es  para mí un trabajo de verdad. Trabajo como actor, y me puedes contratar como hizo Oscar (Aibar), el tipo de ‘Atolladero’. Así lo veo. No es como ser un héroe creando tu propia música, con miles de personas volviéndose locos, es diferente. Es más bien como ser un fontanero”. (Risas)

Vives en Miami, Florida. No es una ciudad precisamente rockera.

“No, no lo es. Es simplemente un buen sitio neutral donde puedo pasar desapercibido de los compromisos, de la vida pública. Tengo privacidad, estoy con mis propios pensamientos, sin vivir en una pecera. Eso es lo que es para mí. Además, no se tarda mucho en avión a Nueva York, y hay como unos cincuenta vuelos diarios. Intenté trasladarme a Omaha”. (Risas)

¿Y qué me dices de Detroit ahora? Las cosas han cambiado excesivamente en la ciudad del motor, ya no es lo que era.

“Cuando pienso sobre la evolución de Detroit…me siento lógicamente muy triste y deprimido, porque ha cambiado completamente. Tengo que decir que, si por a o por b, debo volver por una semana o así, nunca tengo tiempo libre. (Risas) La gente de Detroit todavía mantiene la actitud. La peor parte es ver qué ha pasado con sus edificaciones, pero tampoco hay ninguna ciudad en América tan bonita como las ruinas de lo que queda de Detroit, sabes. Te quita el aliento, como el público”.

Las dos ciudades  más icónicas de Estados Unidos son Nueva York y Los Ángeles. Y a nivel artístico, si has nacido en USA, parece casi una obligación, para triunfar, pasar en algún momento de tu carrera por ambas.

“Nueva York es la cumbre del sueño occidental, de la civilización que empezó con Roma y siguió con la cultura europea en general. El capitalismo moderno llevado hasta el final. El centro de los negocios, todas las conexiones que existen a ese nivel, las transacciones, están ahí. Algo que empezó con los portugueses, alemanes, españoles e ingleses en los siglos quince y dieciséis, inmigrantes que alcanzaron la riqueza allí, en Nueva York. Deberíais leer a Lorca. Lorca escribió algo de poesía cuando vivió en Nueva York, y estoy de acuerdo con lo que dijo. Es un horrible lugar si lo que buscas es ser alguien, que es lo que yo pasé, pero está bien. Los Ángeles es la extensión lógica del sueño americano, que es básicamente realizarte y ser gordo. (Risas) Y creerte que vives bien. Siempre he pensado que es el sitio donde se juntan lo mejor y lo peor del país. Después de recorrerse el continente todos terminan ahí. Tengo problemas de verdad si debo dormir unos cuántos días en alguna de esas dos ciudades”.

En Los Ángeles has grabado con Slash en su esperado disco en solitario, la canción “We’re all gonna die”.

(Risas) “Me gusta Slash, y la colaboración fue muy fácil, fuimos directos al grano. Ten en cuenta que ya habíamos colaborado antes en dos o tres conciertos, y él ha tocado en uno de mis discos, ‘brick by brick’, con Duff.  Tenía una canción de hace tiempo,  me envió un mensaje de texto, y a través de internet me mandó la canción, yo puse las letras, se lo devolví, le pareció bien, fui a LA a grabar y así fue todo. Simple rock and roll. Nunca hablamos de negocios ni nada así. El productor estaba un poco pesado porque Slash es una estrella del rock, y sentía algo de presión. Yo soy como un fan más, y se trató de un favor por otro”.

En el disco de Slash también participa Alice Cooper. Fue chocante que el Alice Cooper Group, siendo de fuera, y emigrando a Detroit, tuviera bastante más éxito que todos los grupos de allí, incluidos vosotros.

“Creo que, sin contar los cantantes, el resto de los Stooges han tenido más éxito en vida que los demás miembros de la Alice Cooper Band.  Porque ellos nunca se han reunido de verdad.  Cuando Alice tuvo la oportunidad de seguir en solitario, la aprovechó, y  ganó mucho dinero. Mira, los suyos eran buenos temas, pero si los escuchas ahora, excepto ‘School’s out’, nuestras canciones suenan mejor. No te puedo decir por qué. Lo suyo no suena tan bien, pero bueno, tampoco está mal. Alice era un tío muy inteligente, un caballero, tenía talento, le ha ido bien y me alegro. La diferencia es que mi batería o guitarrista, han tenido la oportunidad de volver a tener éxito al final de su vida, pero no creo que Glenn o cualquiera de los miembros de su grupo hayan tenido esa oportunidad, excepto Alice. La banda dejó de existir, ahora solo cuenta Alice”.

Para terminar, me gustaría saber qué opinas de tu vida.

“Ojalá naciera de nuevo. (Risas) Eso es lo que te puedo decir”.

Pubicada en marzo del 2010, Popular1.

comentarios
  1. Mari dice:

    Muy inspiradora tu cita a Hamlet;-).Buena,perdón,EXQUISITA entrevista.

  2. Carla Lizard dice:

    muy buena entrevista, felicidades… qué grande que es Iggy!!!!

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