JAMES WILLIAMSON

Publicado: noviembre 22, 2010 en James Williamson, Música

Old Values

El eterno retorno. James Williamson  de nuevo a la guitarra de los Stooges, tras el triste deceso de Ron Asheton. Como una historia sin final feliz, el despechado guitarrista vuelve al lado del vampírico Iggy, en una gira que promete emociones fuertes, aparte de curar viejas heridas.

Personaje secundario de lujo, Williamson desapareció del Rock tras desaveniencias con Iggy en la preproducción de “Soldier”. Inventándose una nueva vida, el legendario guitarrista de “Raw Power” reescribió la leyenda del que solo quiere ser recordado por la música, no por el truculento viaje emocional de una banda nacida para morir antes de tiempo. Siempre receloso de la historia Stooge, por lo injusta de la misma con él, Williamson se autoreivindica en cada entrevista que ofrece, sabedor de las esencias que ayudó a destapar. Sin él, como sin Ron Asheton, el Punk no hubiera existido. Reavivó el peligro en los Stooges, tras el excitante pandemonio que supuso “Funhouse”, en un plástico eterno, “Raw Power”. Hizo de guía para un Iggy desorientado en “Kill City”, y le dio el armazón sonoro en “New Values”. En tres discos de estudio selló su pase a la inmortalidad.

Debido a su reciente jubilación, amén del fallecimiento de Asheton, Williamson se ha unido a la resurrección de los Stooges. El año pasado ofrecieron su primer concierto en tierras brasileñas, dejando un mediocre sabor de boca, por lo comprobado en los vídeos que circulan por la red de redes.  Teniendo en cuenta la celeridad del asunto, sin apenas ensayos, lo tomaremos como un simple entrenamiento. La hora de la verdad llegará en abril a Europa. Antes de interrogar a Iggy, tuvo lugar esta charla con Williamson, que se propició de la manera más inesperada posible, las pasadas navidades, con facebook como primera toma de contacto para elegir fecha y hora.

Supongo que esta gira es una especie de tributo al pasado, ¿no?

“Sí, en muchos sentidos es así. Un tributo a nosotros mismos, como los viejos amigos que somos; un tributo a los fans, que han permanecido fieles durante tantos y tantos años, y un tributo a las canciones, porque muchas no se han tocado en 30 años”.

¿Cómo fue volver a tocar con Iggy y Scott Asheton? Ya habéis dado un concierto.

“Fue toda una experiencia, desde luego.  Habíamos hablado sobre reunir esta formación a principios de 2009, un par de meses después de que Ron Asheton muriese. En marzo o abril decidimos hacerlo, pero todos íbamos a tener que trabajar duro y ensayar ese material que no habíamos tocado en tantos años y que para algunos miembros del grupo, como Mike Watt o Steve Mackay, era, básicamente, un repertorio nuevo. Pasamos muchos días ensayando juntos en Los Ángeles y después yo estuve ensayando por mi cuenta, dándole fuerte al tema para tener preparado todo el material. En aquel momento no teníamos ni idea de que habría un concierto en Noviembre, porque nuestra idea era empezar a tocar en 2010. Pero así es el destino. Llegó el festival de Sao Paulo y decidimos que sería una gran oportunidad tocar allí. Podéis ver una filmación profesional del festival en mi sitio web, straightjameswilliamson.com. Nos lo pasamos en grande”.

En este tiempo ha habido momentos tristes, como la muerte de Ron Asheton, que acabas de comentar. ¿Qué recuerdos tienes de él como persona y músico?

“Ron fue una persona muy dulce. Era capaz de encontrar siempre humor a la vida, incluso en momentos en los que su propia vida no era precisamente divertida. Cuando le conocí ambos éramos adolescentes y él tocaba el bajo en mi antigua banda, The Chosen Few. Era un bajista muy bueno y, de hecho, retomó el bajo con ‘Raw Power’ y las giras subsiguientes. De todas formas, su verdadera pasión era la guitarra y su estilo marcó ese sonido minimalista que es característico de los dos primeros discos de los Stooges. Fue un guitarrista fantástico y se le echa muchísimo de menos”.

Estáis tocando canciones tuyas y de Iggy, pero también algo del material que Iggy escribió con David Bowie. ¿Cómo acabaron esos temas en el repertorio?

“Cuando empezamos a ensayar teníamos una lista larguísima de canciones, entre treinta y treinta y cinco, pero cuando nos ofrecieron tocar en Sao Paulo tuvimos que rebajar el set list a dieciocho o veinte. Esas fueron las que tocamos en aquel concierto, lo que no quiere decir que vaya a ser el repertorio definitivo ahora, en 2010”.

Metéis muchos temas de “Raw Power”, que es el mayor aliciente de esta reunión, desde la perspectiva del público. ¿Qué sientes recuperando esas canciones de nuevo?

“Es una sensación increíble volver a escuchar esas canciones. Los temas del ‘Raw Power’  le confieren tal energía al show que se puede sentir en el ambiente, en el público. Esas canciones son como un huracán, no se puede parar. Nos encanta tocarlas”.

La gran controversia en cuanto a “Raw Power”, tanto en su día como en la actualidad es por el sonido del disco, las mezclas que hizo Bowie.

“Bueno, si lo miramos con la perspectiva del tiempo. está claro que aquellas mezclas no nos entusiasmaron, pero lo cierto es que Bowie hizo un trabajo muy especial con aquel disco, consiguió un sonido que a mucha gente sí que le gustó. De todas formas esas mezclan están descatalogadas desde que Iggy editó las suyas hace unos cuantos años, aunque creo que esta primavera Sony Legacy las va a reeditar junto con las de Iggy más un montón de material inédito”.

¿Fue una buena experiencia trabajar con el Duque Blanco?

“Tuve mucho contacto con David la primera vez que fuímos a Londres para grabar ‘Raw Power’, pero en realidad no trabajé demasiado codo a codo con él. Sólo hicimos juntos las remezclas de ‘Raw Power’, algunas demos con Iggy y unas sesiones para ‘Soldier’. Eso fue todo. Mi impresión sobre Bowie es que está muy bien trabajar con él siempre que no te importe hacer las cosas a su manera. David es un esteta, pero puede ser alguien muy cerrado, así que tuvimos algunas diferencias artísticas porque nuestros estilos no terminaban de casar. No nos hemos visto en treinta y cinco años”.

Y en cuanto a las mezclas que realizó Iggy en 1977 de ‘Raw Power’, también polémicas, ¿te gustaron?

“Lo que me gustó es que aquella edición que lanzó Iggy atrajo a toda una nueva generación de oyentes hacia ‘Raw Power’. Las canciones de ese disco trascienden cualquier mezcla, cualquier reinterpretación. No importa cómo las vistas, porque siempre brillan”.

Se ha filtrado en la prensa que podríais grabar en estudio varios de los temas que compusisteis y tocasteis en directo los Stooges, y jamás salieron a la luz, más que en bootlegs.  

“Es que tenemos muchos proyectos entre manos últimamente. Uno de ellos es, precisamente, sacar a la luz mucho material que nunca editamos debidamente; cosas que escribimos durante las giras, de mediados de los 70. Siempre estábamos componiendo temas nuevos, porque pensábamos que grabaríamos otro disco. Y ese pensamiento persiste. Queremos grabar todo eso como Dios manda, para los fans. Además, estamos escribiendo nuevo material. Tendremos que ver qué editamos primero, si lo antiguo o lo nuevo… o todo a la vez”.

Hace poco se ha publicado “You don’t want my name… You want my action”, con partes de actuaciones de la formación de los Stooges contigo y Ron Asheton de guitarristas.

“Creo que ese disco se ha hecho a partir de unas grabaciones de poca calidad, pero es la única muestra que existe de aquel line-up. Fueron mis primeros días en el grupo y nos lo pasábamos de miedo en aquellos conciertos. Me parecía que la banda sonaba bien y estamos pensando en agregar ‘You don’t want my name’ al repertorio de la gira europea”.

Háblame de tus inicios en la música. Cuando te mudaste a Nueva York en 1969…

“Bueno, antes tengo que aclarar que no me mudé a Nueva York en el 69, sólo fuí de visita. Siendo de Detroit era bastante fácil trasladarse a Nueva York, y a menudo hacíamos pequeñas escapadas para empaparnos un poco de la vida en la gran ciudad. Fue en uno de esos viajes cuando Iggy vino a mi hotel y salimos por ahí a dar una vuelta. Me invitó a la casa de Danny Fields para escuchar el nuevo disco de los Stooges, el homónimo. Antes de eso había co-fundado The Chosen Few, con los que hacía versiones de los Stones, The Kinks, The Yardbirds… Pero dejé aquel grupo antes de tiempoporque tuve algunos problemas personales. Después estuve tocando en muchas otras bandas, pero no volví a subirme a une scenario hasta que me uní a los Stooges en el 71”.

¿Cómo era Detroit en aquella época? Salieron grandes músicos.

“Detroit era una ciudad eminentemente industrial, dedicada casi en exclusiva a la fabricación de automóviles. Pero, de alguna manera, nació una escena musical que no tenía igual. Primero fue la Motown, que nació en los barrios negros, y después todo se fue expandiendo poco a poco al extrarradio y a la zona universitaria de Ann Arbor. Ahí fue cuando gente como Bob Seger, Mitch Ryder y Detroit Wheels, MC5 o Scott Morgan empezaron a desarrollarse como artistas. El interés en la música era cada vez mayor a medida que avanzaban los 60. Se abrieron locales como el Grande Ballroom, donde tocaban todas las bandas importantes del área de Detroit”.

¿Cuáles eran tus grupos favoritos entonces?

Esta es una de esas peguntas que siempre me cuesta concretar, porque era muy ecléctico. Mis gustos iban desde la música clásica hasta el rollo surf, el folk, el rock, el jazz, cosas más experimentales… Si nos ceñimos al rock and roll, pues empecé con Elvis, como cualquier crío que tuviera una hermana fan del Rey. Después los Beatles vinieron a Estados Unidos y, lógicamente, fue todo un shock. Cada vez salían más y más grupos nuevos: los Stones, the Kinks, Yardbirds, Pretty Things, the Animals… Todos me gustaban. Aunque la figura más relevante para mí, para ese chico que empezaba a escuchar música, fue Bob Dylan. Me impactó de una manera mucho más profunda que ninguno de los demás. Incluso hoy en día me sigue pareciendo interesante, aunque tal vez no al mismo nivel que entonces, porque ya es bastante mayor… De todas formas, eso de que es mayor no debería decirlo muy alto, ¿no?”  (Risas)

Tu primer álbum revolucionó el Rock.  Mucha gente, entre la que me incluyo, opina que es uno de los mejores discos de la historia del rock. Suena tan lascivo, tan agresivo y poderoso…

“Me lo pasé bomba en el estudio grabando ‘Raw Power’. Al fin y al cabo aquella fue la primera grabación en la que participé. Estaba totalmente alucinado con todo el proceso. Habíamos grabado algunas demos antes de entrar a registrar ‘Raw Power’, sí; estar en un estudio tal vez no fuese ninguna novedad para mí, pero las instalaciones de la CBS de Londres eran fantásticas y podíamos permitirnos el lujo de hacer las cosas que nos apetecía. Por supuesto, ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que cometimos muchos errores por nuestra inexperiencia, pero también creamos algo que ha superado el paso del tiempo. Fue en ese estudio de la CBS donde descubrí el VOX AC30, un amplificador de bajo que acabó definiendo mi sonido para los restos. También descubrí la Martin D28, aquella  guitarra acústica que le dio al disco ese colorido tan increíble. Trabajamos muy duro con ‘Raw Power’ y fue una decepción enorme cuando vimos que no le interesó más que a unos pocos críticos que sí supieron reconocer el impacto que aquel disco iba a tener”.

“Raw Power” debió haber tenido más éxito del que tuvo.

“Bueno, yo creo que sí que ha tenido éxito. Si el baremo son las copias vendidas, pues quizá sea ya disco de platino. Ha sido disco de oro muchas veces, eso seguro. Lo único es que han tardado treinta y ocho años en alcanzar esas cifras (Risas). Pero si lo juzgamos por la influencia que ha tenido en tantísimos otros grupos que nos han tratado de imitar, pues está claro que hemos hecho disfrutar a mucha gente. Ese disco ha estado siempre presente. Los géneros y las modas van y vienen, pero aquí estamos, en 2010, a punto de embarcarnos en una gira mundial para tocar esas canciones, como si las hubiéramos compuesto ayer. Supongo que lo que de verdad quieres saber es por qué no tuvo ningún éxito en su día, y eso se debió a muchos factores. Ante todo, creo que era una música muy avanzada para aquella época, que la gente no estaba preparada para un disco así. También influyó el hecho de que nuestra oficina de management y nuestra discográfica no le dieran la suficiente publicidad. Cuando se editó sólo dimos un concierto en Detroit, nada más, y tampoco se puede decir que nosotros hiciéramos una gran promoción. Cuando cambiamos de management y la nueva oficina nos organizó una gira, ya teníamos superado el material de  ‘Raw Power’ y tocábamos canciones nuevas. En ese sentido, fuímos nuestros peores enemigos; hacíamos material nuevo y la gente no sabía qué demonios estábamos tocando, porque eran temas que nunca habían oído. Desde luego, no es ese el mejor camino hacia el éxito”.

Entonces, el tour de “Raw Power” fue bastante agridulce…

“Estábamos convencidos de que podíamos ganarnos al público a la vieja usanza: saliendo a la carretera, tocando en directo. Pero, como te comentaba, no hacíamos más que tocar temas nuevos, así que difícilmente podíamos establecer una verdadera conexión con la gente. Éramos más una “experiencia” que un espectáculo de rock. En fin, las giras que siguieron a “Raw Power” fueron como un circo ambulante, con mil peleas. Todo culminó en el último concierto en Detroit, que tan bien quedó registrado en ‘Metallic K.O.’”.

¿Cómo fue aquella última actuación que se registra en “Metallic K.O.”? Se dice que fue uno de los conciertos más violentos de la historia.

“Por desgracia, el show del Palace Theatre, el de “Metallic K.O.”, vino precedido de un concierto muy violento en el Rock and Roll Farm, donde unos moteros noquearon a Iggy. Los mismos moteros asistieron al concierto del Palace Theatre y empezaron a tirarnos de todo. Fue un show muy violento, pero nos mantuvimos en nuestro sitio. Ese fue el último concierto que dio aquella formación de los Stooges… Lo malo es que mucha gente idealizó aquel disco y el movimiento punk se convirtió también en algo muy violento, con gente escupiendo, haciendo pogos… Es una pena que eso forme parte de nuestro legado”.

Tu forma de tocar es única, eso es innegable. Eres muy directo, y tienes ese punto de violencia. En cierta manera fuiste un preludio del punk. Pero, ¿cómo definirías tu propio estilo? ¿Te costó encontrar ese sonido de guitarra?

“Me preguntan esto a menudo, y pensarás que tengo una buena respuesta preparada, pero es complicado describirlo. La manera que tengo de tocar es, a grandes rasgos, la que he tenido siempre. En cuanto aprendí los acordes básicos empecé a escribir mis propios temas, la mayoría bastante simples. Una de las características de casi todas mis canciones es el cambio rápido de acordes. Desarrollé mi propio estilo, sí. Claro que puedes escuchar a guitarristas que están influenciados por mí, pero en realidad nadie suena como yo. Si deconstruyeras mi forma de tocar y examinaras cada elemento por separado te darías cuenta de que hay algunas cosas que mucha gente pasa por alto. Por ejemplo, en la mayoría de los temas más rápidos rasgo las cuerdas hacia abajo casi todo el rato, así que si quieres tocar bien canciones como ‘Search and Destroy’ o ‘Raw Power’ tienes que hacerlo como yo lo hago. Tienes que hacer esos cambios de acorde tan rápidos exactamente como yo lo hago. Si nos ceñimos al sonido en sí, esa es otra cuestión. Ahí también entran en juego unos cuantos elementos. Está la guitarra, que es una Les Paul Custom de 1969, y sus pastillas, más o menos de la misma época, con una resistencia bastante baja, unos 7.3k Ohms para la pastilla del puente. Por supuesto, el amplificador del que ya te he hablado, un Vox AC30 o alguno parecido. Al principio no usaba ningún tipo de efecto, era la guitarra sin más, pero ahora utilizo un pedal de ‘sustain’ que se llama Sex Drive. No cambia el sonido, no lo ‘colorea’, y a la vez suena muy limpio. Esos son, básicamente, mis ‘utensilios’. Luego está la manera que tengo de usar la mano izquierda, cómo uso los dedos y otras cosas que también contribuyen al sonido. Encargué una réplica de mi Les Paul a Brian Michael, un luthier que trabaja en Gryphon Stringed Instruments, en Palo Alto, California. También le encargué a Jason Lollar, un genio de las guitarras, que hiciera réplicas de mis pastillas, y lo cierto es que ha clavado el sonido. Cualquiera puede conseguir esa guitarra o esas pastillas poniéndose en contacto con quienes me las fabricaron”.

¿Qué te parecen los dos discos de los Stooges, el primero y “Funhouse”?

“En su día me parecieron fascinantes. Ambos tienen unas canciones que son sencillas en su estructura, pero bien ejecutadas, y casi siempre con unas letras estupendas. Han aguantado bien el paso del tiempo”.

Participaste en la grabación de “Kill City”, de Iggy. Es un disco tremendamente especial, con ese sonido a lo  Rolling Stones. ¿Cómo fue el proceso creativo de aquel álbum?

“En realidad ‘Kill City’ nació como una demo que grabamos para tratar de conseguir algún contrato discográfico. Se rumoreaba que había algunos sellos detrás de nosotros, como Rocket Records, que pertenecía a Elton John. Así que, a través de un buen amigo, Ben Edmonds, de Cream Magazine, pudimos acceder al estudio que Jimmy Webb tenía en su casa, en California, y comenzamos a grabar. Habíamos escrito todas las canciones en mi apartamento de Sunset Boulevard, en Hollywood, y toda la música era mía, excepto ‘Master Charge’, que la compuso Scott Thurston. También hice la letra de ‘Lucky Monkies’. Llamé a algunos amigos músicos para que tocaran en el disco y empezamos a grabar aquel material. Fue bastante rápido. Por aquel entonces Iggy estaba en una situación bastante desesperada, porque se le estaban agotando las oportunidades en Hollywood. Te das cuenta del estado en que estaba con sólo escucharle cantar en aquel disco. Ese sentimiento empapa el álbum entero. Cuando publliquéis esta entrevista ya habré terminado las remezclas de “Kill City”, que pensamos reeditar en primavera”.

“Kill City” se editó pocos meses despueé de que Iggy se hiciera popular con “The Idiot” y, sobre todo, “Lust for life” y De hecho, hasta entonces, muchos fans tuvieron que conformarse con escuchar algunas de las canciones incluidas en el disco a través de discos piratas. ¿Qué os decidió a publicarlo? ¿Crees que todo aquel material tenía que ver la luz o tal vez algunas cosas se deberían haber quedado en el cajón?

“Por aquel entonces yo ya no estaba en el negocio de la música, estaba estudiando para ser ingeniero electrónico. Necesitaba el dinero y, cuando los de Bomp Records me ofrecieron dinero por terminar el disco, mezclarlo y publicarlo, acepté. La edición de ‘Kill City’ generó malestar en el entorno de Iggy, porque pensaban que no era una grabación profesional, que no merecía la pena editar ese material, pero poco después se dieron cuenta de que la gente lo compraba y que les gustaba. De hecho, la buena aceptación que tuvo les procuró un nuevo contrato discográfico. Se podría decir que ‘Kill City’ fue el primer disco ‘indie’”.

Bomp Records editó mucho material inédito de los Stooges. ¿Todas esas canciones iban  formar parte del cuarto álbum de los Stooges? Me refiero a lo que grabasteis antes y después de “Raw Power”…

“Sí, esa era la idea. Por eso tocábamos en directo todo ese material nuevo del que te hablaba antes. De todas formas, la cosa nunca salió adelante”.

Para mucha gente “New Values”, que tu produjiste, es el mejor disco de Iggy en solitario. Es más, hay quien opina que fue su último gran disco.

“Como te he comentado, poco después de que ‘Kill City’ se editase Iggy firmó un nuevo contrato con Arista Records. Sentía que yo había contribuído positivamente a su carrera con la editición de ‘Kill City’ y que mi reputación había crecido desde que me aparté de la música. Estaba tan convencido de ello que me ofreció producir su siguiente álbum, que sería ‘New Values’. Como yo seguía estudiando, el dinero me iba a venir muy bien y el trabajo me interesaba, así que decidí hacerlo. Dedicamos mucho tiempo a la pre-producción, dándole forma a las canciones y trabajando en los arreglos. Scott Thurston era un hacha con los arreglos, fue él quien me ayudó a dar con los músicos adecuados. También pasé mucho tiempo con Iggy escribiendo las letras. Al final todo salió bien y me siento muy orgulloso de aquel disco, aunque a la discográfica no le convencieron en absoluto las mezclas que hicimos. Lo que querían de nosotros era un disco más punk, que era lo que estaba de moda entonces. Una vez más-parece nuestro sino- sacamos un disco que nuestra compañía no comprendió y que no vendió demasiado, pero que acabó teniendo el reconocimiento que merecía por sus valores intrínsecos. Aún se mantiene en buena forma”.

Habiendo trabajando tanto con Iggy en solitario como con los Stooges. ¿Dirías que fueron experiencias muy distintas?

“No fue muy diferente, aparte del hecho de que con los Stooges se creaba una especie de sinergia, algo que iba más allá de la simple suma de sus músicos, y tienes ese elemento extra, algo intangible, pero que está ahí”.

Hiciste la pre-producción de “Soldier”, pero acabaste abandonando el barco, y pasó mucho tiempo hasta que Iggy y tú os reconciliasteis.

“De hecho, antes de dejarlo participé en la grabación de las bases del disco. Pero, como te decía, la compañía no estaba nada contenta con el sonido de ‘New Values’ porque lo que querían era otro ‘Raw Power’. Pensaron que si nos mandaban al Reino Unido y contrataban a unos cuantos músicos de la escena punk conseguirían lo que buscaban. Creo que Iggy pensaba que yo volvería a tocar la guitarra, que volvería a componer, pero eso ya no me interesaba. Entonces le pidieron ayuda a Glen Matlock, de los Sex Pistols, y a través de él consiguieron un guitarrista, un teclista… Iggy pidió que llamasen a Klaus Krueger, el batería de ‘New Values’. Nos metieron en un estudio, en Gales, donde incluso dormíamos, pero me di cuenta desde el principio que todo aquello era un gran error. Para empezar, había pasado muy poco tiempo desde la edición de ‘New Values’ y el nuevo material aún no estaba listo. Además, la banda no me gustaba. En ‘New Values’ trabajamos con unos músicos buenísimos, todos muy coordinados, sin embargo los tíos que nos trajeron para ‘Soldier’ eran casi marginales, así que después de convivir durante semanas ya no nos podíamos ni ver. Como colofón, me estaba costando mucho trabajo hacer que Iggy cantara como yo quería, así que aquello terminó por explotar. En un mismo día yo dimití e Iggy me despidió…eso es lo que sucedió”.

¿Conectaste con la movida punk de finales de los 70? La escena neoyorquina, Sex Pistols y The Clash en Inglaterra…

“Cuando aquello del punk surgió yo ya estaba totalmente alejado de la industria musical. Lo vi con bastante distancia, pero siempre me pareció que todos aquellos chavales fueron capaces de sacarle réditos a lo que nosotros habíamos hecho unos años antes. ¡Bien por ellos! Supieron salir adelante, pero es un poco triste que aún se tardasen otros veinte o treinta años en darnos a nosotros algún crédito. En fin, ¡más vale tarde que nunca!”

 Has estado fuera del negocio prácticamente hasta 2009. ¿Nunca echaste de menos la música?

“La verdad es que no. Cuando decidí dedicarme a otra cosa me enganché con el tema de los ordenadores. Entonces era una industria emergente, muy excitante. Aquello ocupó para mí el lugar que antes había ocupado la música, porque la música ya no me hacía sentir así”.

¿Cómo ves Internet en general y su relación con la industria musical en particular?

“Evidentemente Internet es, después de los ordenadores, el invento que más impacto ha tenido en la sociedad moderna. Ha hecho posible que podamos compartir con el mundo en cualquier momento, desde cualquier lugar, nuestros pensamientos, nuestras ideas… Su importancia en nuestras vidas es incalculable. En cuanto a la música, está claro que ha revolucionado la industria. Lamentablemente, para las compañías de discos ha sido un desastre: su modelo de negocio se ha venido abajo, pero ya sucedió antes con el cine. Hay que cambiar los sistemas de distribución y entonces la industria podrá seguir adelante. Está claro que la compra online de música ha hecho que los discos pierdan relevancia en favor de los singles, pero a mí eso me parece algo positivo”.

¿Y qué es lo que has estado haciendo exactamente todos estos años? ¿Quizás necesitabas huir del rock and roll, de sus ‘peligros’?

“He estado trabajando en la industria de la electrónica. Empecé en una empresa llamada Adnvanced Micros Devices y luego entré en Sony. No me arrepiento de ninguna de las decisiones que he tomado con respecto a mi carrera. He tenido la suerte de casarme con una mujer maravillosa que me ha ayudado a criar a dos hijos fantásticos. No huí del rock and roll, más bien salí en busca de algo que me encantaba, el negocio de la electrónica, y nunca me he sentido decepcionado. La electrónica ha creado cosas inimaginables desde que empecé en este mundillo. Viví en Silicon Valley durante el boom de los ordenadores personales e Internet. Ha habido tiempos buenos y malos en la industria, como pasa con todo, pero he tenido la oportunidad de conocer a alguna de la gente más brillante del planeta y trabajar con ellos. A nivel personal ha sido una experiencia tremenda. En junio del año pasado acepté una oferta de prejubilación que me hicieron en Sony y casi coincidió en el tiempo con la muerte de Ron, así que los Stooges me necesitaban para seguir tocando. El círculo se ha completado y aquí me tienes, soy otra vez un Stooge”.

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