MICK HARVEY

Publicado: diciembre 14, 2010 en Música, Mick Harvey

Compañero inseparable en casi todas las naves que ha capitaneado Nick Cave desde sus inicios en esto de la música, Mick Harvey se ha personificado como un ente único a tener en cuenta entre los Bad Seeds, valedor de una discografía en solitario impoluta que ya cuenta con varias piezas entre bandas sonoras y homenajes anglos al gran Serge Gainsbourg, aparte de producciones y colaboraciones.  En el 2005 editó  “One Man’s Treasure” y este pasado año “Two Of Diamonds”.

 

Su biografía es indisociable a la de Nick Cave. Desde su encuentro en secundaria para crear una banda hasta su última obra aún no publicada,“Dig, Lazarus, Dig” , han pasado juntos más de veinticinco años a través de multitud de lugares y altibajos, aunque siempre con una pátina de extrema calidad en lo concerniente a la música, siendo nuestro amigo multiinstrumentista y arreglista. Los prematuros inicios con The Boy Next Door, el desgarro en Birthday Party y, finalmente, su sello como clásicos en vida bajo el nombre de Nick Cave & The Bad Seeds. Muchos capítulos para una carrera que, más allá de su estrecha afiliación al creador de “And The Ass Saw The Angel”, tiene bastantes cosas en su haber, como su último disco “Two of Diamonds”. Temas propios y reinterpretación de ajenos, desde la tradición pero con un toque personal e inconfundible. De él, sus bandas sonoras, algunas colaboraciones y su trayectoria en los Bad Seeds, hablamos, dejando para otro momento Crime And The City Solution y demás proyectos. Directa a la yugular, aquí tenéis la entrevista con Mick Harvey, el segundo hombre.

¿Qué concepto hay detrás de “Two Of Diamonds”?

“Este disco es una continuación del proyecto en el que me embarqué con ‘One Man’s Treasure’. El principal objetivo es representar mi propia posición musical, una más personal, que quizá no haya sido cubierta en los diferentes grupos y bandas sonoras donde he estado. He compuesto canciones y música a lo largo de los últimos veinticinco años,  pero nunca había grabado un álbum reflejando mis predilecciones. Estos álbumes son eso. Supongo que habrá un tercero”.

¿Cómo fue la grabación de “One Man’s Treasure”?

“Fue un proceso largo. Grabé bastante material durante muchos años en una habitación que tengo adecuada para tocar, en mi casa de Melbourne. Decidí terminar algunas cosas de lo que hice para editarlo, lo llevé a un estudio y grabé las baterías correctamente, también añadí los arreglos de cuerda y regrabé la voz. El resto del material fue grabado en mi casa. La selección de canciones me parece correcta”.

Tus primeros dos discos en solitario eran dedicados exclusivamente a canciones de Serge Gainsbourg y en estos dos últimos abunda el material ajeno. ¿Te sientes mejor tocando y cantando versiones que tus propias composiciones?

“No tengo una preferencia particular. Las canciones que he elegido tocar tienen una conexión personal, las asocio con algo propio. No las podría tocar si no fuera así. Puedes pensar que me podría sentir más a gusto con mis propias letras,  pero simplemente no es el caso. Hasta cierto punto hay un grado de distanciamiento en lo que escribo. Muchos escritores hacen lo mismo, se trata de combinar ideas de diferentes orígenes en una canción con el resultado de que no trata sobre un asunto en concreto. En definitiva, todas las canciones que toco tienen un valor parecido para mí, las he seleccionado todas”.

“Slow-Motion-Movie-Star” es de P.J. Harvey.

“‘Slow-Motion-Movie-Star estaba en una demo que Polly me envió a finales de los noventa. Tengo muchas cintas y cds de ella. Era un tema que ella no había grabado de una manera más profesional y siempre me gustó.

Produjiste junto a P.J. Harvey y Rob Ellis el disco de más éxito de la de Dorset, “Stories From The City, Stories From The Sea”. ¿Qué tal fue la grabación y cómo la definirías?

“Una grabación un poco larga en mi opinión, pero nos divertimos. Es probablemente mi álbum favorito suyo. No sé qué quieres decir con la palabra definir pero…si es exactamente una definición en sí misma, lo siento, no podría hacerlo, es mi amiga y la traicionaría definiéndola”.

Otra colaboración reseñable con ella fue en su polémico disco “Is this Desire?”, componiendo los arreglos a la primera canción, quizá la mejor del trabajo.

“Es un álbum muy extraño. ¿Por eso es polémico? Como a la mayoría de gente me gustan algunas canciones. Me encanta ‘Angeline’”.

¿Cómo la conociste?

“Vino a un concierto promocional de un disco de los Bad Seeds en la mega tienda de Virgin en Piccadilly Circus,  a mediados de los noventa. Hemos sido amigos íntimos desde entonces. Sí, desde antes de su affair con Nick”.

¿Alguna opinión sobre “White Chalk”?

“Es un tanto difícil de escuchar, pero tiene cosas muy buenas  que escuchas una vez que superas la primera impresión, siendo tan deprimente”.

P.J. Harvey y también Kylie Minoge hicieron dúos en “Murder Ballds” con Nick Cave and The Bad Seeds.

“The Murder Ballads fue una grabación muy deslavazada. Los dúos con Kylie y Polly fueron idea de Nick, deseaba que colaboraran en el disco. La voz de Polly fue grabada con Nick únicamente presente en Londres. Kylie en cambio grabó en Melbourne y tuvo la versión vocal de Blixa como referencia. Esta versión con Blixa a la voz terminó en la caja ‘B-sides and Outtakes’”.

Johnny Cash es uno de tus artistas favoritos. ¿Qué te parecen sus American Recordings y las recreaciones que hizo de canciones de Nine Inch Nails, Depeche Mode o Nick Cave?

“Las ‘American Recordings’ son de lo mejor que grabó, especialmente ‘1’,’3’ y ‘4’. Todavía no he oído “5’. Hizo grandes versiones de otra gente,  pero la mejor es ‘Hurt’ de Nine Inch Nails.  Realmente excepcional, y el vídeo es impresionante, muy conmovedor. No sé si la versión de ‘Mercy Seat’ o la de Depeche Mode me impresionan más que el resto de todo ese material. La versión de Roberta Flack es también grandiosa”.

El primer disco de versiones en el que participaste fue “Kicking Against The Pricks” con Nick Cave and the Bad Seeds. ¿Cómo nació la idea?

“El álbum surgió porque Nick quería mantener la dinámica existente en lo que de hecho era una nueva banda. Había empezado a escribir la novela y estaba teniendo problemas para crear canciones. Supongo que cada vez que tenía un rato para componer empezaba a preocuparse por el contenido del libro. Así que nos pusimos a hacer listas de canciones de otra gente que nos gustaría tocar. Es una mezcla muy particular de material, y un buen indicador de la variedad de influencias que teníamos en ese tiempo. Algunas sorprendieron a nuestros fans”.

¿Tienes un disco de versiones predilecto?

“No sé, ¿qué hay? Nina Simone cantando canciones de los Beatles y Dylan logró algo interesante pese a que también es una mezcla de genio y fracaso no muy valiente. Cuando era más joven tendría que haber dicho ‘Pin Ups’ de Bowie, que continua siendo una fantástica colección, grandes versiones”.

Una faceta tuya como músico es la de crear bandas sonoras ¿Cómo eliges si quieres involucrarte y cómo es el proceso de hacerlas?

“Básicamente le echo un vistazo al guión o veo la película sin montar, y lo discuto con el director. Si me gusta lo que estoy viendo ahí en bruto y siento que me puedo comunicar con el director, entonces empiezo a involucrarme. Claro que pueden ocurrir cosas extrañas durante el proceso. No siempre acaba siendo algo fácil. A veces no me gusta el rumbo que ha tomado la película, pero para entonces es complicado desmarcarse. Supongo que por eso muchos actores de prestigio acaban a menudo metidos en películas de mierda. En cuanto a lo segundo veo la película y dejo que la música aparezca de manera mágica. Ya sabes, un acorde, un título…. Disfruto mucho el trabajo en películas cuando su contenido me conmueve”.

De todas las bandas sonoras que has hecho, ¿Cuál consideras las más logradas?

“Las mejores son ‘Alta Marea’ y ‘Australian Rules’. Ambas tienen continuidad, un concepto narrativo que se mantiene a lo largo de las dos películas. Son muy consistentes y ese era el concepto que tenía cuando empecé a trabajar”. 

Compusiste también bandas sonoras con Nick Cave y Blixa Bargeld ¿Encuentras muchas diferencias entre las bandas sonoras que compones solo y las que realizaste con ellos?

“Sí que hay diferencias, porque el trabajo con ellos en colaboración significa un mayor comprometimiento y permiso para su propio estilo personal  que cuando estamos juntos en la banda, y claro, tienes que darles espacio y aceptar cosas que tú no harías. Cuando trabajo solo puedo desarrollar mis propias ideas y mis propios ruidos, todo cuanto considere necesario. Soy el responsable de toda la dirección conceptual”.

¿Hay alguna película antigua que te gustaría rehacer su banda sonora?

“No me importaría rehacer algunas bandas sonoras de películas mudas, y con eso me refiero a indagar de las músicas originales y trabajar a partir de ellas. Es una auténtica tragedia que muchas de las músicas originales se hayan eliminado de las películas, porque originalmente eran una parte importante de la concepción para su presentación en público. Tampoco me gusta esta moda reciente de componer nuevas músicas para aquellas películas. Es un insulto para el concepto original, sobre todo en el caso de ‘Berlin – Symphonie Einer Großstadt’, que fue montada con una determinada música en mente, el director y el compositor trabajaron específicamente en ello. Esa es una de las que me gustaría rehacer”.

¿Cuáles son tus directores favoritos? ¿Y tú compositor de bandas sonoras preferido?

“Orson Welles por la vibración de su trabajo. La mayoría de sus películas son dramas serios pero siempre me río cuando los veo, hay mucha ironía. También me gusta mucho Henri-Georges Clouzot. Y de compositores, definitivamente Ennio Morricone”.

En cuanto a la lectura, ¿qué es lo que te atrae de los escritores que lees?

“Dios, es una tarea enorme explicar qué sacas de un escritor, de cualquier escritor. Supongo que siempre estoy buscando algo que tenga relación con la condición humana y que entre tanteando en esa aparentemente trágica inevitabilidad. La verdad es que la mayoría de veces es simplemente una cuestión de gusto personal sobre cómo se hacen las cosas, así que es un tanto difícil de explicar el mecanismo mental. Cada uno sigue su olfato.  Además, como mucha gente ha podido comprobar, si relees un libro años más tarde en un periodo distinto de tu vida o simplemente con una predisposición distinta, el efecto del libro, e incluso la totalidad de la obra, pueden parecer muy diferentes. Dicho esto, mis escritores favoritos son Nelson Algren, Pete Dexter, Flannery O’Connor, Faulkner, Nabakov, Shakespeare”…

Tu otra gran experiencia en el cine fue salir en “El Cielo sobre Berlín” de Wim Wenders.

“Fue un privilegio estar en aquella película. Es un film único que ha calado hondo en muchísima gente. Que mis dos grupos aparecieran en ella es algo bastante inusual. Las partes en las que los grupos tocan están muy bien llevadas, dejando a un lado la elección de las canciones, que fue lo que discutimos con Wim. La filmación en sí fue como en cualquier otro rodaje. Las horas se hacían larguísimas, los focos daban mucho calor, había muchos tiempos muertos”…

¿Cuál es la película que más te gusta de Wenders?

“‘Paris, Texas’”.

Ya centrándonos en tu carrera junto a Nick Cave ¿Qué relación tenéis en la actualidad?

“Afortunadamente nuestra relación ha cambiado y se ha desarrollado a lo largo de todos estos años. Nuestro entendimiento el uno del otro es probablemente muy diferente a como era en los setenta o los ochenta”.

Comenzasteis con The Boys Next Door. Luego, vuestra segunda banda, The Birthday Party, arrastraba la leyenda de ser los Stooges australianos. ¿Cómo eran vuestros directos? ¿Prefieres The Birthday Party o The Boys Next Door?

“No hay una elección real entre The Boys Next Door y The Birthday Party, la última banda era infinitamente superior. The Boys Next Door fue el equivalente musical de un aprendizaje. Una vez que estuvimos en Europa como The Birthday Party crecimos y salimos adelante. En directo puede haber comparación posible con The Stooges. Fuimos partícipes de algunos de los conciertos más salvajes que desearías ver…o perderte. Pero nuestras grabaciones eran algo diferente a las de The Stooges. Nuestro lado arty salía a relucir más en ese medio. Hay muchas canciones de nuestro set de directo,  pero alejadas de ese medio pueden ser interpretadas de manera distinta. Todavía me encantan muchas cosas de esos álbumes de Birthday Party”.

A Birthday Party la audiencia os consideraba After Punk, como a Bauhaus, Joy Division, The Cure…

“La diferencia es que nosotros estábamos intentando destrozar la música Rock desde dentro, redeconstruirla, ridiculizarla. No creo que eso mismo se pudiera decir de las otras bandas que citas”.

En esa época vivíais en Londres. ¿Qué recuerdas de la ciudad? Y sobre el legendario club Bat Cave, ¿acudiste alguna vez?

“Londres era repugnante, muy caro, sucio y bajo la asquerosa influencia de Margaret Thatcher. Juré que nunca volvería a vivir allí y no lo he hecho. En cuanto al Bat Cave, nunca fui. Era un típico fenómeno inglés, convertir algo en una opción de estilo o una tendencia de moda. Yo no estaba demasiado interesado en esas cosas”.

Más tarde os fuisteis a Berlín del Este. ¿Cómo era esa parte de la ciudad  en aquellos años previos a la caída del muro?

“Asombrosa, inspiradora, fascinante y agotadora”.

Cuando se terminó The Birthday Party te involucraste de nuevo con Nick Cave en el proyecto que os ha hecho famosos y con el que habéis firmado vuestra mejor música, Nick Cave and the Bad Seeds. ¿Consideras que vuestro primer álbum como tal, “From Her To Eternity”, está separado de The Birthday Party? Te lo pregunto porque para mí en ese disco hay mucha oscuridad, tristeza, pasión…emociones extremas, y aparte es muy claustrofóbico.

“Obviamente llegamos directamente de The Birthday Party al proyecto de los Bad Seeds en ese tiempo. De hecho mezclamos ‘Mutiny’ en agosto del ochenta y tres y empezamos a trabajar en ‘Eternity’ en septiembre. Difícilmente sorprendería a alguien que los intereses de Nick, su estado de ánimo y su posición artística hubieran sido similares. The Birthday Party siempre fuimos una activa banda de directo y solíamos tocar la mayoría de nuestro material en concierto antes de grabarlo. En los Bad Seeds no hacíamos eso, lo construíamos mayormente en el estudio. Dicho esto, hay muchos paralelismos entre ‘Mutiny in Heaven’ y, por ejemplo, ‘Cabin Fever’, o la canción que daba título al disco, ‘From Her To Eternity’”.

“The Firstborn Is Dead” para mí ya está más diferenciado. Podría considerarse vuestro disco de Blues.

“Podría ser sarcástico y preguntarte de dónde sacaste esa idea. Quiero decir, nuestra intención al respecto era clara y en aquel momento siempre hablamos del álbum en esos términos. Además, constantemente, cuando alguien hace referencia al álbum cita el Blues. Al mismo tiempo podría ser simplista decir que lo que hicimos era música Blues. Estábamos intentando grabar elementos y atmósferas del Blues y trabajarlas dentro de nuestro propio y extraño espacio musical. Lo cierto es que no es música Blues tradicional y espero se clasifique como no perteneciente a ningún género”.

En “The First Born Is Dead” hay algunas ideas que luego se ven desarrolladas en la novela de Cave  “Y el asno vio al ángel”. Realizaste la música para la novela, ¿no?

“Bien, eso fue un proyecto teatral separado, no trabajé con Nick. Fue divertido. Hice un montón de loops con Edgard Clayton-Jones y solamente experimentamos y nos lo pasamos bien. Era un proyecto bastante deslavazado, porque se trataba mayormente de un espectáculo de marionetas”.

Posteriormente editasteis “Your Funeral…My Trial” y “Tender Prey”. Ambos están considerados por parte del público como las mejores obras de Nick Cave and the Bad Seeds. El primero con cierto concepto de crooner, y también recordando a la película “Freaks” en el tema “The Carny”, y el segundo siendo el disco más ecléctico que hicisteis hasta entonces.

 “No sé qué entiendes como un concepto de crooner. No estoy seguro que eso exista. No me sorprende que alguna gente sienta que esos son nuestros mejores trabajos, ‘Your Funeral, My Trial’ es uno de mis favoritos, pero esas cosas están bastantes veces determinadas por la historia personal del oyente con el artista. Gente que descubrió la banda a mediados de los noventa pueden considerar ‘Let Love In’ y ‘Muder Ballads’ los mejores y encontrar los trabajos primeros menos desarrollados. También hay quien sostiene que “The Boatman’s Call’ o ‘No More Shall We Part’ son los más destacados. Y seguramente oyentes recientes establecerían ‘Abattoir Blues/Lyre Of Orpheus’ como nuestro trabajo más fuerte. Hablar del tema no es saludable para alguien que está tan involucrado en el trabajo que no pueda alejarse de él . Debemos dejarlo a nuestros fans. Los álbumes son todos nuestros hijos”.

Hace un par de años salió el dvd “The Road To Go Knows Where”, la película del tour que realizasteis por Estados Unidos en febrero y marzo del ochenta y nueve. ¿Qué recuerdas de esa gira? Viéndolo en vídeo no parece que resultara muy divertida…

“Fue el primer y posiblemente único tour moderado. Nick acababa de salir de la clínica de desintoxicación. Lo encuentro una cómica y severa representación de lo sufrido y prisionero que es ir de gira. No siempre es así pero”…

Entiendo ¿Crees que “The Good Son” es el renacimiento de Nick Cave y la banda con otro espíritu, más sano y religioso quizá?

“Es duro poner ‘The Good Son’ en perspectiva. Surgió en una época inusual, con Nick limpio por primera vez, y creo que, mirándolo desde el presente, Nick llevaba tiempo queriendo mostrar su lado más amable. No sabíamos cómo respondería la gente, pensamos que igual lo odiaban. Quizá era solo los fans que situaban ‘Your Funeral, My Trial’ y ‘Tender Prey’ como nuestros mejores álbumes. A pesar de todo, funcionó muy bien”.

Para “Henry’s Dream” David Briggs, famoso por sus trabajos con Neil Young, fue el productor pero posteriormente tú y Nick Cave lo mezclasteis de nuevo. ¿Por qué?

“Bien, Briggs, como productor, eligió el estudio y su elección fue errónea. Las grabaciones enteras básicas no tenían la atmósfera que somos capaces de capturar. Suponía que él, después de comprobar que no había atmósfera en el sonido, querría elegir un estudio diferente. Las mezclas que hizo exageraron esa deficiencia ya aparente. Nos llevamos las cintas e intentamos recuperar algo de nuestro estilo de sonido atmosférico. Me causaba miedo no poder salvar la idea que teníamos, pero cualquier cosa era mejor que aquello. Hay algunas grandes canciones en ese álbum. De todas maneras, ‘Christina The Astonishing’ y ‘Loom Of The Land’ no fueron grabadas por Briggs. Las hicimos en Nueva York, en el estudio que habíamos escogido para trabajar, antes de que él nos recolocara en LA”.

¿Qué te viene a la cabeza de “Let Love In”?

“Lo grabamos en Townhouse 3 en Londres, que está ahora cerrado. Hubo muchos visitantes durante la grabación, especialmente Jeffrey Lee Pierce que creía que estábamos haciendo un álbum reggae (!). Era un gran estudio con muchos instrumentos orquestales alrededor, como tímapanis, campanas tubulares, maribas, etcétera. Usamos la mayor parte. Como nos pasó en bastantes discos nuestros de los ochenta, comenzamos a grabarlo sobrios y lo acabamos tomando muchas drogas, lo cual, probablemente, es el mejor orden a la hora de trabajar: lograr las pistas básicas fuertes y centrados, y luego desmadrarse mucho con las ideas posteriores. ‘Loverman’ ciertamente se benefició de este tratamiento”.

“The Boatman’s Call” es uno de los mejores álbumes. ¿Cómo fue su gestación? ¿Puede considerarse un álbum bajo la influencia de las mujeres? Ya sabes, las sombras de Viviane Carneiro y P.J. Harvey parecen flotar sobre algunas canciones. 

“Mucha gente lo considera el mejor álbum de Nick,  pero es probablemente el que menos me gusta de los Bad Seeds, por razones muy obvias. Es un material muy personal de Nick, hasta tal punto ni siquiera debería haber sido presentado como un disco de los Bad Seeds. Buena parte del tiempo que le dedicamos lo pasamos intentando averiguar cómo era posible no tocar más en una determinada canción, cómo era posible dejarla especialmente desnuda. En mi opinión, condujo a que algunos de los temas quedasen bastante poco trabajados. La gente presupone que las canciones son mayormente sobre Vivi y Polly,  pero sospecho que hay al menos cinco o seis fuentes femeninas en el material. Mi padre murió durante la grabación y mezcla, Nick recayó de nuevo… así que pasé un  tiempo asqueroso  terminando este álbum. Todas esas experiencias han condicionado mi opinión”.

En “No More Shall We Part” hay muchos arreglos. ¿Fue difícil?

“Eso sería si presumimos que encuentro dificultades con los arreglos. De hecho, cuando se hizo ese álbum, ya no tenía tanta responsabilidades de tocar muchas partes porque teníamos una banda establecida y competente, y también  a Warren Ellis ayudándome con los arreglos de cuerda; así que la mayor parte fue más divertido que de costumbre y una tarea menos solitaria”.

Con “Nocturama” recibisteis malas críticas, se decía que era una repetición de vuestra música.

“Pueden pensar lo que quieran. Siempre estamos repitiéndonos a nosotros mismos de diferentes maneras. Es cierto que intentamos hacer un álbum que no fuera magistral, queríamos grabar solamente unas cuántas canciones sin el enorme peso de expectativa y presión que está asociado a veces a cada nuevo lanzamiento nuestro. Para tal fin tuvimos éxito. Probablemente también tuvo que ver el que triunfásemos en el desencanto de la gente con ese disco. Siempre quieren una gran declaración, una obra maestra”.

Después de eso Blixa Bargeld se fue ¿Qué tal está vuestra relación? Y claro ¿Por qué dejo a los Bad Seeds?

“No tengo ninguna comunicación con Blixa, él vive en San Francisco y en Shangai, yo vivo en Melbourne y me muevo más por Francia que por Berlín. Dejó los Bad Seeds por un conjunto de razones personales y porque iba a ser prácticamente imposible continuar con su carrera viviendo en San Francisco y Shangai y, al mismo tiempo,  siendo parte de los Bad Seeds. También estaba cabreado con nuestro coordinador de tour…que fue despedido justo dos semanas después de que Blixa nos dejara. Bastante coincidencia”.

Siguiendo con los Bad Seeds ¿“Abbatoir Blues/The Lyre Of Orpheus” es un doble álbum o dos diferentes discos hechos al mismo tiempo? Aparte, hay muchas influencias Gospel, ¿no crees?

“No, no pienso que haya muchas influencias Gospel. El hecho de que usáramos cantantes de Gospel y este estilo de voces de apoyo no indica influencias Gospel en la música. Las canciones en sí mismas no son estilo Gospel como yo las recuerdo.  La división de ese álbum en dos discos es por una parte una presentación del trabajo en dos mitades y ha llegado a considerarse como tal, pero realmente se trató de una misma sesión de grabación enorme. No había ninguna intención al inicio de hacer dos discos conceptualmente diferentes, sólo de grabar esa cantidad de material”.

Hablando de artistas que han pasado por la banda, con Anita Lane colaboraste varias veces.

“Anita lleva es amiga mía  desde hace décadas. Hemos tenido una relación bastante peculiar durante estos años y terminamos publicando dos discos con su nombre. ‘Dirty Pearl’ es casi más una compilación de grabaciones que habíamos hecho a lo largo de los años. Parece que la gente se perdió ‘Sex O’Clock’ del 2001, que es un álbum mucho más coherente. Probablemente no tuvieron noticia porque Anita no quiso hacer nada de prensa y no hubo ninguna oportunidad de dar conciertos”.

Barry Adamson y Kid Congo Powers, antiguos miembros de los Bad Seeds, tienen ambos una trayectoria interesante. ¿Qué tal te llevas con ellos? ¿Te gusta su música?

“Barry y Kid son dos viejos amigos muy cercanos. Hay veces que es un tanto extraño mantener la amistad, por el intercambio artístico y rollos personales que vienen de lejos. Todavía quedo con Kid siempre que puedo en Estados Unidos. A Barry hace tiempo que no lo veo, pero es que nunca tengo ningún día libre cuando estoy en Londres. Me encanta su música”.

Para finalizar, no puedo evitar preguntarte por “Dig, Lazarus, Dig”, la nueva pieza de Cave junto a los Bad Seeds. ¿Qué me puedes contar?

“No demasiado. Vamos, que se supone que no puedo decirte nada. Supongo que un par de cosas interesantes son la ausencia del piano normalmente omnipresente y la influencia que la experiencia de Grinderman ha traído al proyecto. Suena fresco y un algo diferente a nuestro sonido habitual. También hay una inusual mezcla de estilos musicales. La gente lo encontrará excitante y algo novedoso para The Bad Seeds”.

Publicada en febrero de 2008, Popular1.

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