TOM DiCILLO

Publicado: diciembre 15, 2010 en Tom DiCillo

Símbolo del cine independiente 90’s, Tom DiCillo cambia de registro y dirige, por primera vez, un documental. “When You’Re Strange” cuenta la epopeya del grupo más subversivo, exitoso y salvaje del ocaso hippie (con permiso de los Stooges). “From Los Ángeles, California, The Doors!”

 

A pesar de ser un encargo, DiCillo ha sabido adaptarse perfectamente al imaginario The Doors. Morrison como personaje principal (que no único), rey desclasado en una América bizarra y expectante de cambios que jamás llegarían,  tiene más de un punto en común con los seres que pueblan las películas del director de Carolina del Norte. Ese Johnny Suede, capaz de pasar de la poesía al odio en menos de lo que tarda un zapato de gamuza en caer del cielo; la rigidez de Al Fountain en su relación con el hijo al principio de “Box Of Moonlight”, trasunto del padre autoritario que sufrió en sus primeros años el Rey Lagarto; el problema de la celebridad, siempre tramposa y expectante de nuevas víctimas… Quizá sean rodeos demasiado amplios, pero DiCillo ha demostrado siempre una sensibilidad especial, y conoce los reversos del show Business y el país donde vive perfectamente, características básicas para poder crear algo digno de The Doors, más allá del excesivo, adolescentemente disfrutable biopic que realizó Oliver Stone en 1991. Tampoco es una sorpresa que DiCillo haya querido mostrar su faceta como documentalista con un grupo de Rock. Su ópera prima estaba dedicada a un rocker perdido en el tiempo, aspirante al éxito, con cameo incluido de Nick Cave, y en el último film convencional que estrenó, “Delirious”, el guiño Pop surgía con la aparición del genial Elvis Costello.

En los últimos años Tom DiCillo escribe regularmente un blog desde su propia Web. Ahí responde atentamente, de manera entusiasta, a las preguntas de fans y curiosos. Un mensaje y a los pocos minutos recibo un mail del cineasta para concertar una entrevista. La misma amabilidad que transmite en sus escritos por la red, se oye al otro lado del teléfono, en Nueva York.

¿Cómo surgió la posibilidad de hacer un documental sobre The Doors?

“Alguien llamó y me dijo que tenían mucho montaje de The Doors que muy poca gente había visto, y buscaban un director para hacer algo, para encontrar un concepto. Vieron mis anteriores películas, les gustó mi sensibilidad como guionista y director, y me ofrecieron hacerlo. Ha sido un proyecto diferente para mí, porque no es algo que haya creado originalmente. Me llamaron, me dijeron que tenían el dinero y  me preguntaron si lo quería hacer, así que acepté, porque era algo distinto. Cuando vi todo el montaje, grabado entre 1966 y 1971, me di cuenta que lo podía tratar como una narración, no como un documental. Era fascinante. Algunos de mis documentales favoritos son de gente que crean algo con forma, que saben transformarlo, darle personalidad. Como el documentalista Errol Morris, me gusta mucho su estilo. Accidentalmente encontré una película que dirigió Jim Morrison, una película llamada ‘Highway’, así que cogí fragmentos de ‘Highway’ con la intención de darle una estructura al documental. Creo que a mucha gente le gustará y lo encontrará innovador. Aparte, hay un sentimiento de Jim Morrison como ser humano, y es algo que no sucede frecuentemente con él y The Doors. El público tiende a exagerar la figura de Morrison, tienden a  hacerle más grande de lo que realmente fue, como sucede en la mitología. Lo que más me interesaba era  mostrar la gran banda que fueron, pero también reflejarlos como seres humanos, como gente real”.  

De hecho, el documental trata sobre los cuatro miembros. Muchas veces, en los reportajes sobre The Doors, Jim Morrison termina eclipsando al resto del grupo.

“Completamente. Sí, era el más fácil de reconocer, el más mediático, pero todos tenían un talento enorme.  El grupo ayudó a Morrison a conseguir lo que quería, si no hubiera tenido a los otros tres miembros respaldándole en escena y en el estudio, no hubiera llegado tan lejos”.

Otra idea preconcebida es la de Morrison como un mito autodestructivo, como el poeta de la muerte.

“Es un mito muy poderoso, y todavía existe, y seguirá existiendo, pero no estoy muy interesado en eso, me interesa más Morrison como ser humano, la verdadera persona. Hay muchas partes en mi película en la que se le ve sonriendo, actuando como un niño pequeño. En el preestreno en Berlín, alguien de la audiencia se me acercó, y me dijo ‘Bueno, creo que Jim Morrison estaba fascinado por la muerte’ (pone voz truculenta)…  y le contesté ‘es tu opinión y la respeto, pero no estoy de acuerdo’. No creo que estuviera fascinado por la muerte, sino que era una persona muy torturada porque, precisamente, estaba muy fascinada por la vida’. Todo lo que hizo tiene que ver con experiencias sensoriales. Cuanto más conocí su historia, más  lo respetaba. Fíjate en las dificultades que tuvo con su padre. Su padre era militar, y siempre le decía lo que tenía que hacer, justo todo lo contrario a como era Morrison.  Ningún miembro de su familia lo entendía, y nunca quiso regresar a ella. Respeto mucho lo que intentó hacer, lo que The Doors intentaron hacer. Quisieron, simplemente, crear la música de la manera en que debería ser creada. No deseaban que nadie les dijera qué tenían que tocar. Lo respeto mucho”.

¿Qué tipo de roles, o qué tipo de personalidad, dirías que tenían en el grupo Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore?

“Los conocí a todos, por supuesto.  Cuando tienes a cuatro personas juntas durante seis años, terminan siendo una familia. Ray era el más mayor, no mucho más mayor, pero era como la figura paterna de la banda. Creo que Robby fue más como el hermano pequeño de Jim. Jim ayudaba constantemente a Robby, eso es algo que me fascinaba, le decía cómo escribir canciones, le daba consejos, y le aceptó.  Robby escribió la mitad de las canciones. No mucha gente lo sabe, creen que todo lo hizo Jim Morrison. Y mira, la primera canción que escribió Robby Krieger en su vida fue ‘Light My Fire’. Sé que hay fans como tú que lo saben, los fans conocen todo. Lo interesante de esta película, nuestra esperanza es que aunque los fans como tú no encontréis ninguna sorpresa, aunque no haya nada nuevo, os va a hacer sentiros parte de la banda. La película es muy íntima, cuenta su trayectoria de un modo perfecto para poder involucrarte en cada uno de los miembros, Te lleva a entenderles y sentirles como individuos. Y en cuanto a decir que Robby escribió muchas canciones, sé que a muchos fans no les parecerá un dato extraño, pero, creo que es un acto de justicia poética. El  propio Robby vino y me dijo, ‘Tom, solo te quería dar las gracias’. Y le pregunté qué quería decir, y era simplemente por decir que escribió muchos de los temas. Para mí es algo fundamental, tanto para la gente que no lo sabía, como para los fans que aprecian que lo haya dejado claro. Y hablando sobre John Densmore, fue uno de los baterías más increíbles de su tiempo, era lo opuesto a un batería de Rock & Roll. Al no tener bajo en directo, y tampoco en el primer disco, toda la responsabilidad del ritmo recaía sobre él. Su sentido de la percusión es totalmente diferente de la mayoría de los baterías. Innovaron. Robby Krieger empezó a tocar en acústico, a tocar flamenco, y lo puedes oír en la música, igual que puedes escuchar a Ray Manzarek su bagaje musical clásico, su gusto por Bach. Todo esto, todo junto, consiguió que hicieran un sonido único y original, un sonido americano, que todavía suena reciente”.

Has conseguido la aprobación de los tres miembros supervivientes, y eso es muy raro. Ya sabes que no tienen muy buenas relaciones, y que Densmore se niega a que Manzarek y Krieger utilicen el nombre de The Doors en sus giras.

“No puedo comentar mucho de ese tema. En 1969, Jim estaba en Inglaterra con Pam, su novia, y se emborracharon durante una semana y media. Cuando regresaron a América, Jim se enteró que The Doors había aceptado un acuerdo para que ‘Light My Fire’ sonara en un anuncio. Se enfadó mucho, y les dijo que no entendía cómo podían prostituir su música. Lo que no puedes hacer es simplificar la historia. Morrison tenía la razón y los otros se equivocaron…vale,  pero también hay que tener en cuenta que intentaron contactar con él, realmente intentaron contactar con él, y que el anuncio les parecía atractivo. No era un anuncio como los de ahora, que la televisión es una mierda, y la publicidad es nefasta. Personalmente, me parece que Morrison tenía razón. Si pones una canción en un anuncio de un coche, es como si ambas ideas se fusionaran, casi para siempre, y un aspecto increíble de la música es que al no utilizarse imágenes, dejas que el  propio oyente se imagine lo que quiera. Hay que intentar mantenerse lejos de este tipo de negocios, solo así conseguirás que la música y las canciones siempre sean mágicas. Y bueno, ya sabes que un par de miembros de la banda querían, y siguen queriendo, utilizar el nombre de The Doors, y utilizar la música en anuncios. Y un miembro del grupo, John Densmore, cree que a Jim Morrison no le gustaría, y ahí está el problema. Estamos viviendo tiempos diferentes, hasta gente como Bob Dylan o los Rolling Stones ceden por dinero su música a anuncios. Si hablas del tema con gente joven, ni siquiera comprenderán dónde está el problema. A mí me parece bien que no utilicen la música de The Doors en los anuncios. Seguramente el público adolescente, o juvenil, te mandarán a la mierda, no ven ningún problema en ceder canciones para anuncios. Por qué no, si pueden hacer algo de dinero. Esa es su reflexión”.

¿Qué te parece que Krieger y Manzarek  continúen tocando por los escenarios las canciones de The Doors?

“Bueno, hace poco tuve la oportunidad de verlos tocar juntos, cuando fuimos a Sundance. Fue todo de manera accidental. Alguien tenía de casualidad por ahí un teclado y una guitarra.  Ray se puso a tocar la introducción de ‘Riders On The Storm’, y Robby le siguió con la guitarra, mientras alguien se ocupaba de la batería. Y sabes, viéndolos y escuchándolos, te das cuenta que la esencia continua presente en ellos. Aman sinceramente tocar, se nota que lo viven. Estabas viéndolo, y podías observar cómo hombres de sesenta y pico años se convertían en adolescentes. Me impresionó el poder que tiene la música en ellos, y creo que deberían seguir tocando. Entiendo a John Densmore, que no quiera que utilicen el nombre, porque no son The Doors, solo son dos miembros de una banda que se llamó The Doors, pero es obvio que necesitan tocar, les da vida”.

No es una cuestión de dinero. Sigamos con el documental. Ray Manzarek ha declarado que es todo lo contrario a la película de Oliver Stone. De adolescente esa película me encantaba, pero reconozco que ahora la veo interesante, pero muy efectista y falsa.

“No quiero hablar mal porque Oliver Stone es un gran director, con mucho talento. Mi problema es que no me creo el argumento en ningún momento, se nota que es una película. Las actuaciones no son buenas, y la historia está mal contada. Y francamente, cuando ves imágenes de los verdaderos The Doors, es algo muchísimo más poderoso que esa película. De todas maneras, sé de mucha gente que le encanta. A John Densmore le encanta, le parece una buena peli”.

La cuestión es que resalta lo polémico para atrapar al espectador. Es muy de Hollywood.

“Sí. Una cosa que dijo Ray Manzarek, y con la que estoy de acuerdo, es que no enseña la otra cara de Jim Morrison. Tenía un gran sentido del humor, y muchas veces parecía un niño pequeño. No es nada negativo mostrar todas las facetas de un mismo personaje, debes ser fiel a su trayectoria. Creo que se está falseando la historia cuando se muestra a Jim como un borracho, un drogadicto, un genio depresivo. No hay ningún interés ahí, al menos no para mí”.

¿De qué otra banda de música, que te parezca poco conocida, crees que se debería hacer un documental?

“Es una buena pregunta. (Risas. Se queda pensando varios segundos) Bueno, posiblemente… Elvis Costello. No creo que se haya escrito la verdadera historia de Elvis Costello. Es un músico impresionante, aunque no sea underground. Quizá también se debería hacer algo así con The Cramps. ¿Los conoces?”

Claro.

“¡Oh! Supongo que te habrás enterado que Lux Interior se ha muerto”…

Sí, es muy triste. Se notaba que Lux Interior y Poison Ivy estaban hechos el uno para el otro.

“Es cierto. Sabes, me gusta mucha música. Rockabilly, Psychobilly…todo tipo de cosas. Llegué a ver A The Cramps en directo en el CBGB cuando estaba en el colegio, en los años setenta, y eran algo increíble”.

¿Cuáles son tus bandas favoritas?

“No tengo una banda favorita, sino muchas bandas y músicas que me gustan. Ahora mismo estoy escuchando bastante… Oh, cómo tengo la cabeza hoy…Parece que acabo de volver de una lección de boxeo. (Risas) De ahora me gustan Kings of Leon, hay algo en su sonido especial, y escucho bastante música hecha con arpas africanas, me parece fascinante. Mi gusto musical es muy variado, me atrae cualquier cosa que sea original, no tiene por qué ser Rock & Roll. El Rock & Roll de ahora muchas veces me suena viejo y sin vida”.

En tu primera película apareció Nick Cave en un personaje…

“Perdona por interrumpirte, estaba pensando en él ahora mismo. Debería existir un documental sobre Nick Cave, que cubriese todas sus etapas, desde Birthday Party hasta el presente. Es uno de mis músicos favoritos, siempre vuelvo a sus discos”.

Es un clásico en vida. Lo que te quería preguntar es cómo surgió la colaboración de Nick Cave en tu primera película, y además encarnando a un personaje tan bizarro, Freak Storm.

(Risas) “Es una historia divertida. Un amigo mío estaba en una banda de Art Punk en Alemania en 1990, y le envié el guión de ‘Johnny Suede’. Solo quería que lo echara un vistazo. Nick Cave pasó una noche en su casa y terminó leyendo el guión. Al poco tiempo  recibí una llamada, y era Nick Cave, que había leído el guión y estaba interesado en Freak Storm. (Risas) No me lo podía creer, le dije, ‘todo lo que desees hacer, lo hacemos’. Creé al personaje de Freak Storm como una exageración de Johnny Suede. En otras palabras, un poco más destrozado, un poco más ruin como ser humano. A Nick le encantó la idea, y se le ocurrió que fuera un albino, un Elvis Presley albino. (Risas)  Me pareció un gran toque, y actuó muy bien. Creo que es un buen actor”.

¿Qué recuerdas del rodaje de “Johnny Suede”?

“Bueno, podemos hablar durante seis horas sobre ‘Johnny Suede’. Fue mi primera película, tras salir de la escuela de cine. Es el mayor paso que puede dar un director, después de hacer los típicos cortos en la escuela, cortos de veinticinco minutos, moverte al cine convencional. Es un gran paso, y me llevó algo de tiempo poder crear una película de noventa minutos. Hay grandes descubrimientos en ‘Johnny Suede’. También algunos errores, tiene fallos, pero todavía pienso que para ser la primera está muy bien hecha. Escogí a Brad Pitt para el papel protagonista, y a nadie le gustó la idea. Recuerdo que me decían que no cogiera a ese tío, que no era nadie, y que nunca sería un gran actor. No estaba nada de acuerdo, para mí era el tipo idóneo para el papel. Y también elegí a Catherine Keener, que era otra desconocida. Me gusta cómo quedó el film, me gusta de qué va, y me gusta  la música que suena. El guión lo basé en mis propias experiencias. De lo que veía cuando iba a la escuela, en 1976, en el Lower East Side. Los punks y los rockabillys dominaban la ciudad. Veías a esos tipos, caminando por las calles, con la misma imagen que Freak Storm. Siempre me acuerdo de lo fascinante que me resultaba esa imagen, y lo quería plasmar en una película”. 

Hay ciertos elementos raros en la película, como los zapatos caídos del cielo, que parecen inspirados en David Lynch.

Bueno, un poco. Mis mayores influencias, y no creas que lo digo para parecer pretencioso,  son los directores europeos como Buñuel, su colaboración con Dalí por ejemplo. Me gusta Man Ray, y también Fellini. Cogían la realidad y la exageraban. Es una manera excelente de utilizar el cine. Exagerar la realidad un poco…dejarla abierta a otras posibilidades. Johnny es un personaje que vive en su propio mundo de fantasía, y sus zapatos podían haber llegado del cielo como un regalo de Dios para completarle como persona o, siendo más realistas, puede que alguien simplemente los tirara por la ventana. Me encanta ese punto absurdo en las películas, es perfecto para potenciar un significado más profundo”.

¿Por qué Johnny Suede es tan fan de Ricky Nelson?

“Yo no soy muy fan de Ricky Nelson. Si te acuerdas de la película, hay un momento que lo muestra muy bien. Johnny está bailando con una chica, y la chica le pide otro tipo de música porque Ricky Nelson le parece muy aburrido. (Risas) Es como si intentara ponerse en la piel de Ricky Nelson, pero no termina de funcionar, porque no es algo real. El personaje de Johnny Suede es más complicado que Ricky Nelson o su música. Johnny no es un ídolo de adolescentes de los años cincuenta, no es tan agradable. Llega a pegar a una chica, y revela partes de su carácter que no le gustan, antitéticas a Ricky Nelson”.

Antes de “Johnny Suede”, trabajaste con Jim Jarmusch en la fotografía de sus dos primeras películas, “Permanent Vacation” y “Stranger Than paradise”.

“Aquello fue genial. Estuve en esas películas haciéndole un favor a Jim (Jarmusch). Era amigo mío,  ambos íbamos a la misma escuela de cine. Siempre conecto estas experiencias al inicio de la música Punk. No iba de ser ni un buen guitarrista ni un buen cantante, simplemente de querer hacerlo. Así veo nuestra colaboración. Nunca estudié fotografía, solamente conectamos bien juntos, y salió un buen trabajo. El que yo no fuese un técnico era un aspecto que le agradaba. No había reglas, es lo que más recuerdo. Solamente hacíamos lo que queríamos, y nos divertíamos mucho. Le tengo un gran respeto a Jim (Jarmusch)”.

Tu segundo largometraje, “Living in Oblivion” (“Vivir Rodando”) es la típica cinta que cualquier estudiante de cine debe ver.

“Cuanto más pasa el tiempo, más cariño tengo a esa película. Tiene mucha complejidad, mucha riqueza y mucho sentido del humor. Hacer una película en aquel entonces, era el trabajo del milenio, a nivel artístico. Todo el mundo quería hacer una película, todo el mundo. El hecho de que la hiciéramos, de que la empezáramos desde prácticamente nada, sin dinero, y la termináramos, ya es un logro. Todavía tiene vida y energía, es increíble. Ha pasado el test del tiempo. La tengo mucho cariño, me gusta mucho”.

Durante aquella época se vivió el mayor auge del cine independiente, con el festival de Sundance, por ejemplo. ¿Cómo ves aquella movida en la actualidad?

“Es una pregunta muy amplia. Todo ha cambiado demasiado. El otro día se lo comenté a alguien. El cine independiente tenía que ver con decir no a Hollywood. Lo bueno es que podías mirar el dinero que te ofrecían desde Hollywood y decirles ‘que os jodan’, porque si tomabas su dinero significaba que se iba a cambiar el guión, la forma de hacer la película, los actores…y nadie quería transigir, se buscaba el dinero en cualquier otro lugar antes que aceptar cláusulas. Eso era lo bueno del cine independiente. Fue una sensación increíble poder decir no, y no estoy menospreciando a Hollywood con eso. Lo que ha pasado en los últimos años es que los directores independientes se han pasado a Hollywood, han dicho que sí a Hollywood. Sí a las estrellas, y sí a todo lo que conlleva una película de Hollywood, y eso afecta al cine independiente. No estoy interesado en ese tipo de películas”.

Peter Biskind llegó a publicar un libro sobre toda esa época, “Down and Dirty Pictures: Miramax, Sundance, and the Rise of Independent Film”, en el que apareces. ¿Te gustó?

“Es interesante. Lo leí, y como cualquier cosa, es un punto de vista personal de la historia. Hay ciertas lagunas, datos que omite que me parecen muy importantes. No menciona a muchos directos que abrieron la posibilidad del cine independiente, abrieron la puerta a todos los protagonistas del libro. Sabes, tengo un gran cariño por el espíritu independiente, lo echo de menos. Siento como que ese espíritu se ha desvanecido en el mundo artístico en América, particularmente en las películas. La idea de que hicieras lo que quisieras, como hacía Jim Morrison, no aguantar que te mandaran. Jim Morrison se volvía loco si le obligaban a hacer algo. Ray Manzarek le sugirió que se cortara el pelo, y se enfadó tanto que salió de la casa.  Siento lo mismo por el cine independiente, no hay nada erróneo en hacer una película sin tener en cuenta opiniones externas. No hay nada de malo. Pero sabes, el dinero cambia todo. Con mi ultimo film, ‘Delirious’, pasé mucho tiempo hasta poder sacarlo adelante. Conseguía financiación y la perdía, volvía a conseguirla, y volvía a perderla…Si después de seis años, alguien me hubiera dado el dinero con la condición de coger a Tom Cruise, quizás hubiera dicho: ‘a la mierda, hagámoslo’. Gracias a Dios eso no sucedió. La gente con dinero tiene el poder, y a no ser que consigas hacer la película sin dinero, debes contar con ellos”.

Una distribuidora clave del cine indie y que terminó siendo otro negocio fue Miramax, aunque ahora no la llevan los mismos tipos que antes.

“Bueno, ahora tienes a Hollywood y también estas pequeñas distribuidoras que son pequeños estudios con mucho poder, como Focus y demás…Tienen el mismo poder que Hollywood, no es solo Miramax. Miramax es el mayor ejemplo y en quien se fija la gente, pero no es la única. Ya sabes, Harvey Weinstein y su hermano Bob. Eso sí, escúchame, no quiero decir nada contra Harvey Weinstein, porque hacer una película, y hacer dinero con una película, es muy difícil, algo muy, muy difícil. Hacer una película es casi imposible. No quiero criticar a la gente que hace dinero con las películas, porque es lo normal, hacer dinero para sobrevivir. Es una forma de dar la bienvenida a otro tipo de Films”.

Volvamos a tus películas. “Box Of Moonlight” es muy especial, irradia magia.

“Quería hacer una película que me sacara de Nueva York. (Risas) Todas las películas que hice previamente, o en las que trabajé, habían sido grabadas en la gran ciudad americana, y deseaba salir fuera, ir a una pequeña localidad. Así que dije, dejadme hacer una película sobre el otro lado de América. El personaje de John Turturro es muy cercano a mi propio padre. Ya sabes, Un hombre que vive con todo bajo control, muy estricto, de horarios muy marcados. Para alguien así, no manejar su vida es como estar en el espacio exterior. Le asusta tanto que no sabe ni qué hacer. Me gusta observar cómo un personaje pierde el control, el equilibrio, y eso es lo que pasa en la ‘Box Of Moonlight’. Quería que el protagonista conociera a alguien que fuera todo lo contrario a él. (Risas) Este chico no tiene un concepto claro de la responsabilidad, no sigue reglas, es muy espontáneo, así que les puse juntos para ver qué sucedía. Quedé muy contento con el trabajo de los actores. Por ejemplo chico, que lo hace Sam Rockwell, siempre supe que era el tipo adecuado para el papel, y eso que nos llevó cinco años conseguir el dinero. Fue una experiencia genial. También me di cuenta de lo difícil que es hacer una película bonita, mucho más difícil que cualquier cosa. Como la parte del agua, con la mujer rubia, es muy bonito todo lo que pasa, pero terrible de recrear a nivel técnico. Lo que sucedía detrás de la cámara era un caos total. Estoy muy orgulloso de esa película”.

Posteriormente trataríais el tema de la fama en “The Real Blonde” y “Delirious”. Es un fenómeno que está actualmente más presente que nunca, aumenta de manera escalofriante. ¿Por qué existe esa obsesión enfermiza por los famosos?

“Se han escrito miles de libros sobre el tema. Existen muchísimas teorías, así que no creo que la mía sea la única. Pero hay algo que está claro, y tú lo acabas de decir: la obsesión por los famosos sigue aumentando. Es algo más fuerte ahora que hace diez años, por ejemplo, y hace diez años era más fuerte de lo que lo fue hace cien años. Hace cien años la gente que era famosa lo era por hacer cosas excepcionales; si alguien era famoso lo era por ser un gran deportista, o un gran cantante de ópera, o un genio del teatro… Pintores, escritores, músicos… Sin embargo, ahora la gente se fija en los famosos como forma de escapar de sus propias vidas, y ahí tienes a cientos de miles de personas que no tienen nada importante en sus vidas, que no tienen ningún talento, ninguna habilidad especial, por lo que se fijan en todos estos famosos a los que la sociedad les ha dado el “privilegio” de serlo. Sólo tienes que ver la manera en que se trata a la gente famosa, se les trata como si fueran diferentes; pero no lo son. Son sólo las personas con más suerte del planeta. Es por eso por lo que no puedo ver la ceremonia de los Oscar. No puedo. Nunca la he visto y nunca la veré. Toda esa gente ahí de pie, llorando, y diciendo: “Oh gracias, gracias, gracias…” (Imita el gimoteo de los galardonados) Esas son, literalmente, las personas con más suerte del planeta, y la única razón por la que están ahí es el azar, por mero accidente. Y se lo toman demasiado en serio. Creo que en ‘Delirious’ exploraba a fondo todo eso. Si buscas en los demás esa especie de bendición, esa autoafirmación; si necesitas que los demás te digan lo importante que eres, entonces nunca llegarás a ser realmente importante. La razón de sencilla: la importancia de uno mismo viene siempre del interior de uno mismo, porque crees en ti mismo, porque descubres cosas. Pero hoy en día se busca constante y desesperadamente la aprobación externa, y mi teoría es que eso es así porque la mayoría de la gente siente que no vale nada, que su existencia no tiene ningún significado, ningún propósito”.

Es verdad. Solo nos queda por mencionar tu película más atípica, “Double Whammy”. Digo atípica porque tiene ciertas características que no se dan en tus otras obras.

“Creo que hay muy buen material en esa película. Tenía un buen guión, pero creo que cometí un error de casting con los actores que debían interpretar a dos de los personajes, y eso no fue de mucha ayuda. También me equivoqué al entender o al enfocar la película como una reacción personal a la recepción que tenían en la crítica y en el público todas esas películas independientes llenas de violencia. ¡Les encantan! Era mi reacción ante ese fenómeno, y si algo aprendí es que no se debe hacer una película como reacción a nada ni contra nada. Una película debe nacer de una idea original, una idea poderosa… Aún así creo que en ‘Double Whammy” había cosas que merecían la pena, como el personaje de la niña, o Luis Guzmán, que estaba fantástico”…

Has trabajado mucho con Steve Buscemi y Catherine Keener. ¿Cómo es tu relación con ellos desde el punto de vista artístico? Han actuado en muchas de tus películas, y al final se da esa especie de cruce mental: al pensar en Steve Buscemi uno piensa también en el cine de Tom DiCillo, entre otras cosas.

“Bueno, te hablaré de Steve, porque para mí es el mejor actor que hay en el mundo. Los actores son criaturas extrañas y complejas. La mayoría de las veces los directores acaban frustrados con los actores, nos ponemos furiosos, sobre todo en películas de bajo presupuesto, en las que no dispones de mucho tiempo ni de mucho margen para repetir las cosas. Si algo va mal, si un actor no te está dando exactamente lo que tú esperas de él, es muy frustrante, porque tal vez sea ésa la única oportunidad que tiene para hacerlo bien, y si no lo hace como tú quieres, entonces la película se resentirá. Hay quienes no entienden lo horrible que eso puede ser para un director, especialmente en películas que llevas esperando hacer seis años. Llega el momento de hacerla y, por alguna razón, el actor no está dando lo que sabes que la película necesita. Eso me ha traído muchas malas experiencias con actores, pero jamás me ha pasado con Steve Buscemi. Es tan profesional, tan brillante, que para mí trabajar con él es como el ideal de lo que debe ser la colaboración entre actor y director. Disfruto cada segundo que trabajo con él. Y no es que haga absolutamente todo lo que le digo que tiene que hacer, porque a un actor como Steve no tengo casi nada que decirle, sólo susurrarle algo al oído antes de una toma, o darle pequeñas directrices… Con eso le basta para su creación. Estás delante de él y ves lo fantástico que es. Su brillantez, su imaginación, su excelente disposición”.

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

 “Pues vivimos tiempos bastante locos, tendré que pensar  mucho qué hacer, porque la situación financiera en EEUU es terrible y nadie le da dinero a los cineastas independientes. Así que si quiero hacer una película tendré primero que trabajar en un buen guión, terminarlo, y luego buscar a alguien que quiera poner el dinero para hacerla. Eso, o hacer una película que no cueste nada, que es otra posibilidad que estoy barajando. Ahora mismo tengo dos guiones escritos, uno sería para hacer una película de cierto presupuesto, no una de Hollywood, pero sí que costaría dinero, y tengo otro para una cinta de bajo presupuesto. Con suerte podré hacer una de las dos, o quizás ambas. Además, tengo ideas para otros guiones, así que… En eso estamos. En fin, se trata de sobrevivir. De una forma u otra, hay que seguir haciendo películas”.

Publicada en abril del 2009, Popular1.

comentarios
  1. Alex dice:

    Aun no he visto la peli, ¿que tal esta?

  2. ignacioreyo dice:

    Pues está bien, básicamente por ver imágenes inéditas.
    No esperes nada que no sepas de The Doors, pero al menos, es un documental respetuoso.

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