MONSTER MAGNET

Publicado: diciembre 20, 2010 en Música, Monster Magnet

RECONSTRUYENDO EL MITO

Aunque Monster Magnet son una máquina perfectamente engrasada, jamás volverán a apabullarnos como en sus primeras y opiáceas referencias discográficas, o el poder de yunque de Powertrip.  El paso del tiempo ha devenido en un proceso creativo más discreto, pero igualmente fiable. Mastermind, el segundo disco de Wyndorf tras su famosa sobredosis de pastillas para dormir, se adscribe a ese estado. Un  notable álbum, musculoso e idóneo para el directo.

Dave Wyndorf podría formar parte del círculo protagonista de Sons of Anarchy, la serie de moteros que ruge, en su tercera temporada, por la parilla americana. Tiene una densa personalidad forjada a base de kilómetros, experiencia, cultura popular. Y le gusta hablar, buscar la redención con su pasado. No es sólo una cuestión de actitud, o imagen de fuera de la ley con muchos atardeceres en sus retinas. Hay más. Una honestidad a prueba de balas consigo mismo y  su música, algo que equilibraría los maniqueísmos de esa vorágine de furibundos,  auto impuestos reyes de la carretera. Como si los mismos guionistas de la serie fueran conscientes de ese factor, Monster Magnet es uno de los grupos que más canciones aportan a la banda sonora. Charlar durante media hora con Wyndorf no se suscribe a una conversación promocional: cualquier tema con posibilidades es analizado y escupido por su rápida lengua. Da igual que sea Obama, las leyendas del Soul, Hank Williams o su propia fisionomía. Por cuestiones de espacio, lo que leeréis a continuación es una versión reducida de la entrevista. Bienvenidos al otro lado del asfalto, donde los carteles de los moteles apenas brillan en la oscuridad.

Mastermind parece un álbum muy rockero, directo. ¿Qué diferencias deseabas establecer con 4-Way Diablo?

 “Mastermind no es tan doloroso…He intentado plasmar mis actuales emociones en él. Ha sido un trabajo bastante enérgico. Estaba muy seguro de mí mismo en su proceso, quería romper con el concepto de 4-Way Diablo. Soy un músico de carretera, y no veía el momento para volver a grabar un disco que sonara a cómo somos Monster Magnet en directo. Eso es lo que quería reflejar. Es una especie de reacción. Ten en cuenta que con 4-Way diablo estaba en una época extraña de mi vida, intentaba recuperarme del problema que tuve con las drogas legales. Resumiendo, el concepto del disco es mostrarme lo más entusiasta posible. Ha sido una gran experiencia grabarlo”.

A raíz de Powertrip los discos del grupo han ganado en su faceta más hard rockera, dejando en un segundo lugar la psicodelia. ¿A qué se ha debido?

“Me encanta la música psicodélica, tal vez demasiado (Risas)… Hemos desarrollado un estilo más hard rockero  porque estaba en nuestras raíces y poco a poco ha aparecido en nuestro camino. Tocar música psicodélica nos transformó enormemente, pero la verdad,  nunca fuimos capaces de plasmarla en directo como a nosotros nos hubiera gustado. Cuando estás cara a cara con tu público noche tras noche, intentas que tu música les llegue a lo más hondo, y ahí fue cuando empezó a salir nuestra vena más rockera, veíamos que conectábamos mejor con la audiencia. De todas maneras, eso no significa que no vuelva en el futuro a hacer música más psicodélica”.

Este disco lo has editado con Napalm Records. ¿Por qué cambiaste de compañía para hacer Mastermind?

“Nuestra anterior compañía, SPV, estaba en bancarrota, así que empezamos a buscar alternativas para editar nuestros álbumes. Apareció Napalm Records, una compañía de Austria. Lo que más me gustó es que fueron sinceros, nos dijeron que no eran una gran compañía, que sabían que éramos artistas para otro tipo de sello, pero que les encantaba nuestra música y sería un honor si podían contar con nosotros. Me parecieron muy honestos. Tuve una reunión con ellos y certifiqué mis impresiones. Gente agradable, muy entusiasta… Fue así de simple”.

Hace unos años dijiste en una entrevista que te gustaría grabar un disco en solitario, sacando a relucir otro tipo de canciones.

“El proyecto está ahí,  pero de momento lo paso realmente bien con la banda como para pensar en un proyecto en solitario sólido. Puede que me dé  un poco de miedo intentar lanzar material en solitario. Por ahora tengo mi propio estudio, Studio 13, a medias con Phil Caivano, mi compañero de Monster  Magnet. Es un estudio pequeño, y  ahí nacerá mi proyecto en solitario. Tal vez comience con algún siete pulgadas de dos canciones, algo que me quite poco tiempo y que no signifique una grabación complicada. Me siento muy cómodo allí, es el lugar idóneo para afrontar un reto de esas características”.

El primer single de Mastermind, ‘Punks and Gods’, tiene un clip increíble, en homenaje a Magneto, el personaje de Stan Lee y Jack Kirby. Lo cierto es que la imagen que sugiere el título es muy evocadora.

“Sí. Trata de una venganza. Ya sabes, una mala relación con una chica, en donde todo se va a la mierda. Siempre te sientes fatal cuando rompes con alguien, y aunque vayas recuperándote poco a poco, nada te libra de las recaídas. En mi mundo, cuando escribo de estas experiencias, la recuperación no es normal, utilizo metáforas más potentes. Lo normal sería escribir sobre sentirte mejor y dar pie a la esperanza. En este caso el protagonista prefiere prender fuego a un avión o bombardear una ciudad. Así es como se siente bien”. (Risas)

El tema que más me ha gustado es ‘The Titan Who Cries Like a Baby’. Es diferente a tu estilo musical, muy atmosférico.

“Surgió en una habitación de hotel en California. Recuerdo que estaba mirando a la ventana,  pensando en otra relación sentimental desastrosa. Me encontraba tan triste que sentía que todo lo que tenía alrededor se derrumbaba. Recuerdo que miré por la ventana, hacía un día precioso, muy soleado, pero para mí el cielo estaba en llamas. Era una especie de sensación apocalíptica, como si fuera el fin del mundo, no sé si me entiendes”…

Sí, todos hemos pasado por circunstancias parecidas.

“Pues me sentía así, incapacitado para hablar con nadie. Es como si quisiera hablar con mi amigos y fuera incapaz de hacerlo, parecía que el teléfono se había derretido. Es una canción extraña, que hice con la idea de que fuera la banda sonora de aquel día. Sé que es muy rara y pesada. Lo mejor de todo es que quedé muy contento con los resultados”.

De eso no hay duda, es una canción especial. ¿Cómo te sientes siendo tan honesto en estas canciones? Porque, aunque siempre has sido alguien que ha utilizado imágenes de ciencia ficción para mostrar tus estados de ánimo o biografía, nunca te habías mostrado tan confesional en los textos hasta 4-Way Diablo.

“Puede que simplemente esté envejeciendo,  o que tenga menos miedo de ser sincero. Por alguna extraña razón, me siento mejor. Es cierto que al principio te pones en una situación un poco incómodo, pero conforme vas puliendo el material, el efecto es catártico. Ahora soy mucho más responsable de mi trabajo. Cuando escucho un disco de otro artista, aprecio bastante  que sea real, que se haya dejado las entrañas. Es algo que admiro, y por esa misma razón intento plasmar en mi trabajo esa honestidad que tanto me gusta en otros. Como he dicho antes, a veces es un poco embarazoso…Es más duro que cantar con metáforas de ciencia ficción, pero al final del proceso te sientes más liberado”.

Supongo que te han afectado muchas cosas estos últimos años, a la hora de evaluar tu obra y mostrarte más abierto. Espero que no te moleste lo que te voy a comentar, pero, por ejemplo, a raíz de tu sobredosis con somníferos, y la recuperación de la misma, has ganado peso. Tuve una experiencia similar, por cuestiones de vida nocturna y su recuperación. ¿Cómo te sientes?

“Bueno, ya sabes cómo es esto. Unas veces ganas peso, otras lo pierdes… Estuve en rehabilitación y engordé. Mucha gente pasa por la misma situación. Es el efecto de la medicación, aunque espero dejar de tomarla a finales de año. Cuando has estado en rehabilitación por temas de drogas necesitas tomar unas pastillas durante cierto tiempo, para evitar ataques, y ese es mi caso. Así que por mucho que monte en bici no hay manera de perder peso. (Risas) ¡La puta medicación! En fin, no sé qué decirte… Lo único que tengo es mi voz, mis letras y mi música, y no voy a dejar que unos cuantos kilos de más me aparten de eso. Me da igual lo que diga la gente. ¡Que les follen! Iré y me sentaré encima de ellos, y les aplastaré (Risas). No voy a dejar que este tema me afecte”.

Todo es cuestión de adecuarte. Al menos, a mí me sirvió para dar prioridad a otros aspectos importantes de mi vida que había dejado aparcados. Digamos que lo más difícil son los primeros meses, cuando entras en un bar y las mismas chicas que te miraban antes pasan de ti…

“Sé que algo así es un coñazo, que no es fácil de asumir… Te preguntas, “¿qué coño me pasa?”. Pero eso forma parte de la vida. Y, créeme, si hay gente que se ríe o hace cualquier tipo de comentario, bueno, a ellos les pasará igual.  Porque si no son problemas de peso serán de otro tipo. Nadie puede conservarse como un querubín eternamente. Así que encajo las bromas o lo que sea, y les digo: “Cuando os toque a vosotros allí estaré yo para reírme también”. (Risas) ¡Nadie sale vivo de aquí! Ya lo dijo Jim Morrison”.

Cierto. La parte irónica es que  muchas de las consecuencias de este tipo de cosas vienen por las así llamadas drogas legales. De hecho, tu sobredosis fue por culpa de pastillas para dormir por el estrés de las giras.

“Es extraño, porque cuando yo era un chaval y me metía drogas ‘ilegales’ había un cierto conocimiento de los pros y los contras de ese tipo de sustancias. Era casi parte de la sabiduría popular, y uno siempre escuchaba lo que otra gente con experiencia te contaba sobre las drogas. Y por aquel entonces probé de todo; no eran cosas demasiado adictivas, sólo marihuana, ácido, hongos… pero después llegaron la coca y otras muchas, y te podías dar cuenta de que unas eran peores que otras –hablo en términos de ‘poder adictivo’-. Sin embargo, siempre sabías cuándo te estabas metiendo demasiado. Lo paradójico, y supongo que esto es a lo que te refieres, es que la única droga que me ha traído verdaderos problemas fue una recetada por mi médico. Porque toda esta nueva gama de medicamentos, todos estos ansiolíticos, son muy potentes. Y son drogas que la gente toma a diario. Mi médico me decía, “tómate estas, y no te preocupes por nada. No hay peligro”. Al poco tiempo ya me había enganchado totalmente a ellas. He tenido más problemas con drogas recetadas por médicos que con las que compraba en la calle, así que la gente debería tener cuidado. Vivimos en una nueva era y no creo que los médicos conozcan siquiera los verdaderos efectos de las pastillas que recetan”.

Quizá sea una cuestión de dejadez por parte de los médicos. Recetan pastillas como quien regala caramelos y obvian el problema real, el problema de fondo…A mí me llegaron a recetar unas pastillas que me bloqueaban mentalmente. Ahora estoy mejor, física y mentalmente, pero lo recuerdo como uno de los peores momentos de mi vida.

“Exacto, es terrible. Te dan las pastillas y te dicen que no tomes demasiadas, que todo irá bien. Eso es fácil de decir. Pero recuerdo que un médico me hizo seis recetas, cada una para cajas de cien pastillas, porque así no tendría que ir a pedirle recetas en, al menos, un año y medio. Estamos hablando de que ese tipo me dio la posibilidad de comprar suficientes pastillas como para matar a un puto elefante. Probablemente la gente no tenga ni idea de lo mucho que se puede enganchar a este tipo de drogas y lo fácil que es fabricarse excusas para tomarlas, porque, como te comentaba antes, mi médico me dijo que no había ningún problema. Y eso era exactamente lo que yo quería escuchar en aquel momento. En el fondo quería que alguien me dijera que esas pastillas me beneficiaban. Habría sido muy diferente si el médico me dice: “te voy a recetar estas pastillas, pero te advierto que son muy peligrosas, así que quizá quieras pensar en una vía alternativa para solucionar tu problema”. Pero no me dijo nada de eso. Uno empieza a tomarlas y se da cuenta de sus efectos perniciosos cuando ya es demasiado tarde… Así es el mundo en el que vivimos, amigo mío. ¿Quién iba a pensar hace unos años que los mayores camellos del mundo serían los médicos? Desde luego no pienso recurrir nunca más a un médico para solucionar según qué problemas. Recuerdo que cuando le hablaba al mío de los problemas que estaba teniendo con los somníferos parecía como si le pillara de nuevas. Me miraba como si yo fuera un niño o algo así. Me decía: “Bueno, te daremos otra cosa…”, y yo le gritaba que no, que tenía que haber otra forma de librarme de eso. ¡No quería más pastillas! (Risas) Aquel médico no sólo no tenía un ‘plan b’, sino que además tampoco parecía que le importase. Todo eso acabó por joderme emocionalmente, a base de bien; entonces tuve que buscar por mi cuenta una salida alternativa. Es muy duro”.

¿Cómo es tu vida ahora cuando estás en la carretera? Convengamos en que la atmósfera que se respira en una gira no es la más recomendable para alguien que se está rehabilitando… O simplemente saliendo de juerga con los chicos. Es una situación incómoda cuando la atraviesas y tienes que decir que no a cualquier tipo de sustancias, o a desfasarte.

“No pasa nada. Ya he lidiado con esos ‘malos hábitos’ y ahora mismo mi prioridad, eso en lo que estoy totalmente concentrado, son los conciertos. Tengo que cantar y tocar lo mejor que sé, y mientras tenga claras esas prioridades todo irá bien. Ya no me tienta tanto el irme de fiesta y desfasar; últimamente tiendo más a hablar, a charlar… quizá más de lo que debiera (Risas). Ahora me he vuelto adicto a la lectura, por ejemplo. Estoy leyendo más ahora de lo que había leído en toda mi vida. Es a lo que dedico casi todo mi tiempo libre. Créeme, las juergas ya no me seducen tanto. Puedo salir por ahí con gente a la que le gusta colocarse, pero no me molesta. No me supone ningún problema, salvo que me terminan aburriendo. Supongo que a ti te ha sucedido lo mismo. Es lo típico, cuando sales con gente que está colocada y tú no lo estás te acaban resultando muy cansinos. Se repiten mucho”. (Risas).

Para terminar, me gustaría preguntarte por una banda que me gusta bastante, y de la que creo eres fan. Echo and the Bunnymen, un grupo que en sus inicios tenía cierta raíz psicodélica.

“Me encantan, sí. Desde luego, Echo and the Bunnymen tenían influencias de muchos de los estilos y las bandas que luego me han inspirado a mí. Eran muy originales. Creo que sonaban distintos a cualquier otro grupo. Componían unas canciones increíbles, aunque tengo la impresión de que se les infravalora”.

Soy de la misma opinión. Una vez me dijo Wayne Hussey, de The Mission, que U2 o, más recientemente, Coldplay, se habían llevado los laureles que Echo and the Bunnymen merecían.

“Estoy totalmente de acuerdo. Su sonido era cojonudo. Esas cosas que hacían en el estudio… ¡era una locura! Siempre habrá el que te venga diciendo: “Paso de escuchar a una puta banda de New Wave”. ¡Que te den, tío! Echo eran auténticos. No estamos hablando de un grupo de pop de tres al cuarto. Esta gente hacían buenísimas canciones y el cuidado que ponían a la hora de interpretar es asombroso. Sus arreglos de cuerda, el sonido de las guitarras… Simplemente geniales. Me alegra que les hayas nombrado”.

Publicada en noviembre del 2010, Rockzone.

comentarios
  1. Mónica dice:

    Muy buena entrevista. Monster Magnet con ese toque hard rock, según mi opinión, gana puntos.

    Y Reyo como siempre te sales. Magnífica introducción.

    Un saludo.

  2. Evil Elvis dice:

    De puta madre, genial entrevista! Wyndorf es un gran conversador.

    Saludos

  3. agapitofarmacio dice:

    ¿ sabes? siempre me acordaré de una entrevista ya lejana en el popu en la que Wyndorf comentaba lo mal que se encontraba en los momentos inmediatamente posteriores a lo acontecido en las torres gemelas, comentaba que eso junto a otros problemas de indole personal lo tenia muy deprimido, que el ambiente que se respiraba en New York aquellos dias era tristisimo. Dijo Wyndof en esa entrervista que para paliar el intenso dolor que sentia por aquellos dias hacia el amor continuamente, que eso le aliviaba el dolor, que tenia claro que todos esos problemas aún seguian alli, pero que hacer el amor ayudaba muchisimo a debilitar ese dolor, me gustó esa manera de encarar las cosas, quiero decir, cuando todo está como para mandarlo a la mierda, pues a follar como condenados !! en fin, no se si me he explicado bien. El señor Wyndorf es de los personajes más inteligentes y honestos que hay dentro de este negocio, y a pesar de que yo prefiero sus primeros albumes con tintes más psicodelicos como Superjudge o Dopes to Infinity, tampoco le hago ascos a 4- Way Diablo. De Mastermind solo he escuchado un par de temas como Bored With Sorcery o Dig That Hole que me parecen cojonudos. Muy buena entrevista Reyo, no me esperaba menos de ti, quizá metiste un toque demasiado personal en alguna pregunta, pero por lo demás un 10 tio, supistes con tus acertadas dejar entrever la sabiduria de este gran tipo.

  4. Alberto dice:

    Te felicito por la información y entrevistas que compartes.

    Un cordial saludo

    Alberto

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