Santa Irreverencia, Santa Sangre…

Publicado: mayo 24, 2011 en Jodorowsky

 ¿Te consideras un artista del realismo mágico? “No, porque eso son cuentecitos para viejecitas. No me gustan esos escritores que hablan de supersticiones para gente mayor. Yo hago magia realista, no realismo mágico”.

 Santa irreverencia, santo descaro. En una respuesta que rezuma cinismo, Jodorowsky, con su habitual perspicacia, da la vuelta al concepto cuestionado y contenta a su extensa parroquia, la misma que acepta sus boutades como dogmas de fe.  

Hace ya veinte años Jodorowsky realizó el experimento completo, fusionando arte y vida en una mente proclive a creer en su ilusorio mundo sin necesidad o,  al menos, sin sentido de refugio ante la crudelísima realidad.

 En “Santa Sangre”, el personaje protagonista, Fénix, es interpretado por dos de los hijos de Jodorowsky; Axel haciendo de adulto, y Adán (más conocido en la actualidad como Adanowsky, cantante de variedades, pánico showman total) recreando la  infancia del atribulado antihéroe. Adán siente como parte propia esa cosmogonía de extraños caracteres y sucesos. “Cuando veo la película tengo la impresión que eso lo he vivido realmente, es como si formara parte de mi infancia esa historia”. ¿No es acaso ese travestismo de la vida, los minutos de cinta donde aparece Adán de niño, un ejemplo práctico y certero de realismo mágico? Extrañas marchas fúnebres por un elefante, la prestidigitación de la sangre en un ritual de femenina religiosidad, cohorte de estrafalarios seres como única compañía (lo más cercano a la veracidad de un circo), psicosis permanente debido al marcado carácter simbólico del tatuaje… Procesos mitificados por la imaginación, el acuerdo tácito de magia que se respira entre los habitantes de ese cruce de caminos que es México y la desbordante sensación de pérdida de la conciencia a través de los enteógenos.

Que no joda Jodorowsky, “Santa Sangre” es “Psicosis” a la mexicana, “Psicosis” sodomizado, torturado y sacrificado por el realismo mágico. De acuerdo, un realismo mágico que se adapta a las inherencias del chileno, de su biografía, de su forma de encarar el arte, pero al fin y al cabo, realismo mágico, del superlativo, del transformador, del genial. Puede ser no creíble, si se obedece al racionalismo pragmático de occidente, pero es imposible no sentirse cautivado en su proyección.

Yo solo confío en Joe Strummer: porque está muerto, porque jamás me va a defraudar. Mientras veía “Santa Sangre” creía hasta en las inconexas letras que escupen en spanglish The Mars Volta.

“Santa Sangre” significó el último capítulo del psicomago como cineasta de riesgo y culto. Vista con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, chirría esa casquería tan habitual en el giallo, que se presupone fue obligada por el productor, Claudio Argento, hermano de Darío. Es el elemento desmitificador del film, lo que hace que podamos desviarnos de su poder de ilusión, e incluso que el grotesco humor haga aparición.

Es interesante el análisis psicológico, y el preludio de la psicomagia, que existe en “Santa Sangre”. Ante un “árbol genealógico tóxico”, romper a través del proceso del alma todo vínculo, y transformarse en un ser humano nuevo. Basado en un caso real, el del asesino Goyo Cárdenas, Jodorowsky da un golpe de inspiración extrasensorial, separa latitudes y pensamientos en los homicidas (padre gringo, madre mexicana) y crea un puzzle cinematográfico que está tan cerca del thriller sobrenatural como del desdoblamiento esquizofrénico de “Fight Club”. Formar esa mezcolanza y ordenarla en forma de obra de arte valida a Jodorowsky de por vida, lo redime en cuanto a hechicero de feria que embauca a la plebe con sus encantos. E incluso esa parcela suya, como la de cineasta, dramaturgo o pintor (su última faceta) no se transcribe/critica tan fácilmente.

¿Truco o trato? ¿Realidad o deseo? ¿Mae Kurtz o Ramones? En “Santa Sangre” la disyuntiva se muestra inválida. Acepta tiempo pretérito y presente, conciencia cruda e ilusoria, tú, yo y él. Es el arcano, el mito griego que recuperó Freud,  la patología fusionada. Es como escuchar “King Vulcano” de Bauhaus desnudo a la luz de la luna.

“El mal solo es una frustración del bien, el odio es amor que se desea obtener, y no se obtuvo. Debajo del odio hay amor, y debajo del mal hay una gran bondad. Es lo que pienso, aunque me vengan a matar mañana”. Amén

 Publicado en Generacion.net (versión impresa & web).

comentarios
  1. J.Chico dice:

    Creo que es su largometraje mejor conseguido. He visto “El Topo”, “La Montaña Sagrada” y “Fando y Lis”, me gustan y no me gustan, son fascinantes o muy pesadas… tienen esa dualidad que te atrae y según cómo te acerques te resultan irritantes, pero “Santa Sangre” es mejor, aparecen los tópicos de Jodo que tanto aparecen en su producción como cineasta o guionista de cómics (catarsis personal, evolución, teatro pánico… ), pero está mejor conseguida en general.

    Por cierto, no sé si sabes que se ha presentado en Cannes un documental sobre su proyecto “Dune”, con una pinta muy interesante. http://gritamx.com/alejandro-jodorowsky-y-su-fallida-adaptacion-de-dune/

    Saludos

  2. ignacioreyo dice:

    No tenía ni idea, gracias por la info y espero poder ver ese documental. Fíjate que gustándome tanto Lynch, jamás conecté con Dune. En una ocasión, Wayne Hussey de The Mission me dio la clave…fue algo así como: “Es la única peli de Lynch que no me gusta, quiero decir…¿Sting?”😉
    A ver si subo un día de estos la entrevista con Jodorowsky, al menos en dos partes, que era bastante larga…
    En cuanto a esa dualidad en Jodo, estoy de acuerdo, pero incluso extendiéndolo a sus cómics, sus libros, sus apariciones televisitas…
    Un saludo.

  3. J.Chico dice:

    “Dune” me gusta, quizá porque hasta hace poco no empecé a interesarme por los libros. Hace años que escucho improperios sobre la película, pero su estética me parece fascinante. Al parecer Sting ha “jodido” más de una película: le tengo mucho cariño a “Leaving Las Vegas”, pero conozco a más de uno que detesta estar oyendo la voz de Sting en la banda sonora. A mí nunca me disgustó.

    A los que piensan que Lynch no respetó la historia de Frank H., al parecer Jodo no solo lo hubiera parecido, sino que directamente tenía intención de hacer una interpretación de la historia muy “a las suyas”, y ya sabemos lo que quiero decir.

    Saludos.

  4. ignacioreyo dice:

    La respuesta que me dio sobre Dune Jodo:
    “Todo el mundo que vi para ‘Dune, Orson Wells, Gloria Swanson, Dalí, Pink Floyd…tenían ya sus contratos,pero Estados Unidos, cuando vio que se podía hacer ciencia ficción como grandes óperas del espacio, no nos cedieron sus cines. El productor pidió dos mil salas, y Estados Unidos se negó a darlas. No habiendo salas no se podía recuperar la inversión,y es por eso que no se pudo hacer. Fue la misma época en que Estados Unidos negó el avión concordia, porque hacía competencia a los aviones americanos, saturaba el mercado. Y bueno, hice ‘El Incal’, no me quejo. Estados Unidos se basó en todos los dibujos de Moebius e hizo ‘La guerra de las estrellas’, ‘Alien’… junto con casi el mismo equipo que yo formé”.

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