DÉCIMA VÍCTIMA

Publicado: septiembre 21, 2011 en Décima Víctima

LA VIEJA OLAFRÍA

De tenebrosa y casi existencialista concepción musical, Décima Víctima fueron una de esas sublimes anomalías que de vez en cuando aparecen en la cultura Pop española. De efímera trayectoria, acaba de editarse una caja integral con sus grabaciones en estudio.

Prologuistas de la movida siniestra enla Españade los ochenta, Décima Víctima abrieron una vía dentro del género que apenas se ha frecuentado en nuestro país, aquella que unía lazos con The Sound, Joy Division o los The Cure menos espasmódicos. Austeros, de ominosas y a la vez luminiscentes atmósferas, el grupo de los hermanos Kranz y compañía hacían ejercicio de introspección, al contrario que otras epatantes y carnavalescas formaciones coetáneas. Estas pasadas navidades se ha editado una caja de tres vinilos con la discografía del grupo, sus dos álbumes de estudio más un tercero con demos y demás golosinas para el melómano, aparte de un libreto explicativo de la frugal aventura.

Décima Víctima lo componían los hermanos suecos Kranz -Lars y Per-, José Brena y Carlos Entrena, el que fuera cantante de Ejecutivos Agresivos. Junto a Paco Trinidad, y miembros de Esclarecidos, formaron el sello discográfico Gasa (grabaciones accidentales sociedad anónima), que aparte de editar a Décima y Esclarecidos, sacaría los álbumes de Derribos Arias, uno de los mejores y más inclasificables grupos aparecidos en nuestro país. Gasa sería posteriormente reabsorbida por Dro y Warner.

¿Cómo surgió la idea de recopilar en una caja todo el material existente?

CARLOS ENTRENA: “Pepo Fuentes me comentó que estaba trabajando con Víctor Abundancia, de los Coyotes, reeditando el inicio del grupo en Munster. Alejo Alberdi, de Derribos Arribas, me dijo que también habían reeditado en vinilo con Munster. Fui a hablar con Warner, para editar Resumen en un doble vinilo. En su día no había salido en lp, y Warner no nos daba permiso para sacar cd’s. Hable con Iñigo de Munster, y a él se le ocurrió sacarlo todo”.

¿Habéis pensado, aunque desgraciadamente ya no esté José Brena, en dar algún concierto?

“No.  Hace mucho que no canto. Esto sale treinta años después de la primera maqueta. La última actuación fue en diciembre del ochenta y tres, y la grabación final a mediados del ochenta y cuatro. Desde entonces apenas he cantado. Tuve un trasplante de hígado, y aunque estoy bastante mejor de salud en la actualidad, un trasplante te cambia la forma de respirar. Nunca he tenido técnica para que la garganta siguiera funcionando bien. No me atrevería a cantar de nuevo. Es algo que hice con Décima durante cuatro años y que dejé radicalmente”.

Es curioso que el sonido after punk, o primer gótico, surgió de una sensibilidad y un tiempo muy determinado:la Inglaterrade los ochenta. Tanto políticamente, con Tatcher, como a nivel climatológico, era un país muy oscuro y deprimente. ¿Cómo surgió esa sensibilidad  en vosotros, u otros grupos de la movida, estando en Madrid?

“Más que depresiva, Madrid es una ciudad intimista. Nos interesaba mucho dar con un cierto sonido ambiental propio de esos grupos. Hay veces que poníamos cintas al revés, para que se escuchara el eco antes de entrar la voz. Experimentábamos. En cuanto a cómo surgieron las cosas, distingo entre dos etapas. Hay una primera época de euforia, de grupos mostrando todo lo que tienen, como pasó con Ejecutivos Agresivos. Luego, las bandas fueron aislándose. El principio de la movida madrileña -que entonces no se llamaba así, sino la nueva ola de Madrid- , era muy de coincidir las mismas personas en locales, galerías de arte, fiestas…Y de ahí se pasó a una época más tranquila, donde la gente trabajaba en su local y no hacía tanta vida social. Esa es la existencia de Décima Víctima”.

¿Os sentíais respaldados por público y crítica?

“Teníamos un público reducido pero fiel. De nosotros no se hablaba mucho, no recuerdo que la prensa se volcara con Décima. Ha habido mayor ruido posteriormente, gracias a Internet”.

Estéticamente erais muy austeros, con gabardinas y pose taciturna. ¿Era una actitud buscada?

“Sí. Algo que me ha gustado constatar reuniendo el material, las fotos, todo, es que había bastante coherencia. Tanto el sonido del grupo como nuestra imagen concuerdan. Queríamos una imagen sobria, que coincidía con la de otros grupos de la época. Desde Echo and the Bunnymen hasta los Simple Minds del principio. No hablo en concreto de post punk, sino en general de aquellas bandas”.

¿Teníais conciencia de ser agrupados dentro de la movida gótica?

“Era la ola fría, y aquí había muy poco. En la clasificación gótica de la época estaríamos nosotros y Seres Vacíos. Y entre ambos grupos no había mucha relación, por no decir ninguna”.

¿Y Parálisis Permanente? Es cierto que tenían una pulsión musical más Punk, pero estéticamente, y a nivel de letras, entroncaban con el rollo siniestro.

“Éramos independientes. No nos seguíamos los unos a los otros, ni había trato con Eduardo Benavente (Risas). En la época anterior, cuando eran Alaska y los Pegamoides, no tuvo buenas palabras hacia Ejecutivos Agresivos, habiendo sido previamente amigos. Recuerdo que vio la primera actuación de Décima Víctima. Ahí sí que estuvimos hablando de manera más relajada. Le parecimos interesantes, pero más allá de eso, no hubo relación. Nosotros teníamos más contacto con Gabinete Caligari, con quiénes compartíamos local, y con Radio Futura, que siempre fueron muy amigos”.

Gabinete al principio también eran góticos, con singles como ‘Olor a carne quemada’.

“Eran una mezcla rara. (Risas) No sé si son siniestras las referencias al holocausto…A nosotros ese plan provocativo no nos gustaba”.

Generalmente, uno de los aspectos que más se atacan de los ochenta, es el de las producciones, demasiado planas.

Todo es mejorable, pero algo que me ha gustado de la caja es que la producción no ha envejecido en exceso. Se ha limpiado el sonido, y oyendo los elepés, no me ha resultado agotador ni he tenido sensación de escuchar algo desfasado. Lo comento porque no me gusta hacer escuchas exhaustivas (Risas)”.

¿Paco Trinidad hacía de  Martin “Zero” Hannet?

“Sí, fue y es parte básica en el sonido. Todos sabíamos lo que queríamos, pero no cómo recrearlo técnicamente. Paco Trinidad era el que nos ayudaba, igual que Jesús Gómez, técnico de sonido en doubletronic. Se lo pasaban bien viendo lo que queríamos plasmar en los discos. Las grabaciones eran muy entretenidas”.

¿Qué tipo de proceso compositivo llevabais?

“Generalmente solía empezar con guitarra-bajo, después la adaptación de batería, y finalmente tarareaba hasta que me gustaba una melodía. Un amigo de la época decía que intentaba cantar demasiado lejos, que la voz era casi como un instrumento más. Lo último que se hacía era la letra. Yo solía escribir las letras, aunque firmábamos todos para ahorrarnos futuras tensiones. De todas maneras, si había algo que no gustaba a alguien del grupo, se rectificaba”.

¿Cómo se vivía la aparición de grupos como The Cure, Joy Division, Bauhaus y demás? Imagino que fue todo un impacto descubrir sonidos tan diferentes.

“Bauhaus no se oían mucho en el momento, los fanáticos de ellos eran Gabinete. The Cure sonaban bastante en todos los sitios. Joy Division como se rompió tan al principio, no sonaban demasiado. La primera vez que oí a Joy Division fue en casa de Lars y Per”.

Que editarais en Gasa fue algo diferente. Un grupo de gente con inquietudes artísticas que os decidisteis a crear vuestra propia discográfica.

“Lo que me ha gustado de Munster es que me recuerda a Grabaciones accidentales. Lo que no me gustó de Gasa es que terminara en manos de la gente equivocada. Me refiero a una multinacional que nos ha etiquetado mal, que no nos ha editado en dieciséis años, que no ha tenido nunca intención de cuidar el producto.  Justo lo contrario a la caja que hemos publicado con Munster. Tampoco quiero hacer referencias de la casa que tiene nuestras grabaciones”.

Es verdad que en Francia o Inglaterra, por citar dos países, la cultura se cuida más. Las casas discográficas no son como aquí, que no llevan un registro decente de los grupos que han tenido, y olvidan muchas grabaciones.

“Se dedican a olvidar y a acaparar. Si en dieciséis años no has sacado nada, deberías dejar libertad para que el autor pueda hacer lo que quiera”.

¿Qué opinas de toda la polémica desatada a raíz de la ley de regulación de descargas por Internet?

“Bueno, en primer lugar, para empezar, que los derechos de la propiedad de grabaciones los tenga una editorial durante unos setenta años me parece una locura. Creo que fue Diego Manrique el que me dijo que esa ley era de la época de Mussolini, ¡y sigue en pie! Eso hace que un artista no pueda disfrutar en vida de su legado. En cuanto al tema de las descargas, está mal regulado. Si ha habido discos que he podido volver a disfrutar, porque estaban descatalogados, ha sido gracias a Internet. Lo que se debe diferenciar es cuando se está bajando algo recién editado o cuando se descarga para mantener un legado.  Hay un mercado que no se está reeditando, y si se accede a él es por la red. Eso es lo valioso, un tablón en donde puedes conseguir información de cualquier cosa, y que mantiene una cultura que de otra forma hubiera desaparecido. De Décima Víctima se habla más de nosotros ahora que entonces gracias a Internet y al boca a boca. No ha sido a causa de  la discográfica”.

Entrevista publicada en RockZone, febrero 2011.

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