LITERATURA ROCK EN ESPAÑA I

Publicado: enero 24, 2012 en Blog

 

Resulta paradigmático que en estos últimos cinco años, en los que se menos se compra música en España e incluso algún festival masivo- pista: trajeron a los Sex Pistols en por primera vez a la península- se quedó en el camino, la publicación de libros de rock por autores autóctonos haya aumentado de forma considerable. Por una parte, supone la necesaria aproximación a un mercado, el anglosajón, que lleva décadas contextualizando el pasado de la música más convulsionante del siglo XX, e incluso aventurándose a predecirla, escribiendo desde la trinchera, justo cuando las bombas (contracultura, punk, grunge…) caían alrededor. Y que continúa haciéndolo. Obviamente, ese intento de alcanzar un mercado que nos lleva tantos años de ventaja, conlleva también aproximarse a sus lacras, esto es, el exceso de publicaciones en un género, la literatura rock, que más allá de las autobiografías de vacas sagradas estilo Keith Richards, apenas tiene impacto comercial. Desde que se publicaran libros como los de Weberman o de cualquier chica que estuviera cinco minutos con Elvis Presley, se validó el concepto todo vale si el protagonista a tratar es famoso. Amén de algo que es extrapolable a cualquier género literario: publicar un libro como una de las metas vitales para sentirte realizado, junto a lo de procrear y plantar un árbol.

De la primera lacra apenas tengo constancia en este país, aunque seguramente haya por ahí ejemplos que la confirmen. Imagino que, dado que el rock aquí no es pasto de la prensa rosa, ese tipo de libros están exclusivamente dedicados a otros palos musicales de mayor interés público, como puedan ser el universo de la vedette o los cantantes melódicos que poseen su base de operaciones en Miami. De la segunda tenemos variados ejemplos, y más del sesenta por ciento de los libros rock publicados por autores españoles, no dejan de ser un corta y pega de fichas, más propio de un coleccionable de quiosco, que de lo que se presupone un análisis riguroso del artista  o género rock tratado. Exceso de epidermis que ya podíamos encontrar a granel en los blogs de la red de redes (con algunas gratas excepciones). Ese formato es útil para una aproximación primeriza o adolescente, pero no si lo que se busca es profundizar. Abundan más las guías que los ensayos, aunque obviamente haya guías y guías;  no todas son desechables, hay excepciones que merecen la pena. Por todo lo escrito hasta ahora, supongo que en editoriales tan rigurosas como Global Rhythm apenas hay libros publicados por autores españoles, mientras en otras, de menor difusión, se publica excelsamente. El problema radica en la saturación del mercado (el exceso de títulos sepulta en el olvido obras sobresalientes), más que en las pretensiones de los autores. Normalmente, su máxima aspiración es la de poder enseñar a sus futuros nietos algún libro publicado a su nombre, algo totalmente legítimo.

También cabe decir que según de qué artistas, resulta complicado escribir. Hay ciertos tótems, como los Beatles o Dylan, de los que se ha escrito todo y de todas las formas posibles, así que encontrar un punto de partida diferente se antoja casi imposible, a no ser que lo acotemos al nivel de estudio local, en la senda Los Beatles en España, Las mil y una delicias culinarias españolas que Dylan probó en su never ending tour, etc., etc. Y el estilo, claro. La importancia del continente y el contenido. Hay libros que aportan puntos de vista diferentes, y que por eso ya validan su compra. Otros, en cambio, aunque sean más de lo mismo, al menos no agreden a la vista y se leen placenteramente, porque sus autores saben escribir. Lo suyo sería conjugar ambos mundos. Periodistas rock consagrados que escriben bien, hay unos cuantos: Diego Manrique, Jaime Gonzalo, Ignacio Juliá, César Martín, Jordi Meya, Bruno Galindo…Casi todos ellos han publicado interesantes libros. Y no consagrados que puedan editar en el futuro grandes cosas también, pero no citaré nombres salvo una excepción, básicamente porque no me gusta jugar a las profecías mayas, y porque, teniendo amigos dentro del negocio, no me gustaría exponer públicamente los que, creo, mejores aptitudes tienen. El único que puedo citar es a Luis Boullosa, de Ruta66, con el que jamás he hablado por mail, mar o aire.

Creo que por ahora ya he escrito suficiente, y en sucesivos capítulos de esta saga, seguiré hablando del tema. Próximamente: escribir sobre grupos foráneos vs. escribir sobre grupos españoles, y Gay Rock: Haro Ibars, cuando escribir de rock era de valientes.

comentarios
  1. Zesotar dice:

    Lo primero que he pensado cuando he leído el artículo es en los libros de la editorial “Máscara” los cuales una vez crecido se te hacen bastante cortos, pero cuando empiezas en la adolescencia a hacerte fan de las bandas y a empezar a descubrirlas vienen muy bien.
    Me alegro de que te hayas acordado de ese tipo de libros y que puntualices bien que tienen un público al que hacen un gran servicio.

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