ThE mARS Volta- nocturnidad

Publicado: julio 19, 2012 en Mars Volta, Música

Noctourniquet

Los primeros efectos tras tomar un ansiolítico, no derivan en relajación total y ausencia de miedo, sino que hacen que tu mente se embote en una especie de círculo hipnotizante. Es como si la pesadilla que te ha llevado a automedicarte se fuera alejando progresivamente, escuchando en eco su extraño sonido, cada poco tiempo más leve, menos insistente. Luego te duermes y te olvidas de ti mismo. Podemos extrapolar este tipo de reacción al sexto disco de The Mars Volta, Noctourniquet, un disco que se inicia apabullante, distópico, haciendo real esa etiqueta de punk futurista que le ha adjudicado Cedric en recientes entrevistas promocionales. Tras esa trilogía inicial de canciones fantasmagóricas, de ominosas sensaciones, viene la calma, una calma extraña, varada en su propio sopor. Es como si a la relajación y laxitud de Octahedron le añadiéramos un fondo que nos recordara el peligro aún subyacente en toda situación vital. La canción ‘Trinkets Pale of Moon’ ejemplifica lo dicho, con ese rumor insistente de voces en la lejanía. El uso que se hace de la electrónica añade mayor tensión, e individualiza el álbum frente a obras pretéritas. No es que las canciones estén basadas en la electrónica, sino que están estructuradas en torno a esta, arreglándolas en un cuerpo antes esqueletizado por guitarras u otros instrumentos orgánicos. Son piezas que podrían interpretarse de diferentes maneras, que usan el lenguaje electrónico del kraut o grupos industriales en la onda de Coil, y aún así, suenan a The Mars Volta, a los cuelgues psicodélicos de antaño reformulados con distintas variantes. No hay nada en este trabajo que no hayamos encontrado antes en su trayectoria, pero a la vez todo suena diferente. Es en ese paradigma, el de un grupo con seis discos de estudio en menos de diez años, y cuyo líder y compositor atesora una excelsa discografía alternativa en solitario, como mejor se entiende cada paso de The Mars Volta.  Un grupo de sinuosa trayectoria, que parece encarnar mejor que nadie la realidad del sur estadounidense, mezcolanza de gringos y espaldas mojadas, que transita a medio camino entre la obra de Beto Hernández y la teórica del futuro que se preludiaba en Blade Runner.

El otro gran punto de interés de Noctourniquet, es su coartada conceptual, obra de un Cedric que parece rendido a aquella sentencia que Jodorowsky dejaba para la posteridad en El Incal: “Una pesadilla es un regalo disfrazado. El terror oculta un mensaje positivo”. Envuelta en sonidos tan tenebrosos, se encuentra una moraleja optimista. Según declaraciones de Cedric en la revista Mondo Sonoro, Noctourniquet “significa algo así como ‘trata de apagar la noche’. He usado la nana ‘Solomon Grundy’, que habla de fases de la vida como el nacimiento, la escuela, el trabajo y la muerte, como esqueleto de toda la historia. El disco retrata los sueños de un niño y cada canción funciona como un trailer de película de distintas partes de su vida. En cuanto al título, habla de la conveniencia de apagar la oscuridad, la negatividad, y dejar entrar la luz y la positividad en nuestras mentes y en nuestras vidas”. Si Brian Wilson ocultaba entre felices melodías letras que reflejaban su caótica y endemoniada existencia, aquí Cedric utiliza los a priori oscuros sonidos de Omar para reconstruir el concepto, sirviéndose de las cinematográficas texturas del personaje The Mars Volta y consiguiendo el olvido de uno mismo en el armónico, infinito océano del universo. Un álbum de resonancias terapéuticas que nació, precisamente, a partir de condiciones no favorables; la discusión entre Omar y Cedric tras Octahedron, debido al intensivo ritmo discográfico que imponía el guitarrista a su mejor amigo. Lo que pudo ser la defunción de The Mars Volta, ha terminado en un nuevo álbum que, por si no fuera ya complicado lo descrito previamente, se publica en el año que At The Drive-In vuelven a la vida. Una vida asistida en la sala de urgencias de los festivales de música, y que Omar ve cómo un simple reencuentro nostálgico mientras Cedric deja la puerta abierta a cualquier posibilidad. El futuro no existe, bienvenidos al presente de The Mars Volta.

RockZone, abril 2012

comentarios
  1. zapa dice:

    este disco es una bosta comparada con sus primeros 4 y sus incursiones en ritmos latinos. Y lo peor de todo ya no tienen al ese bateristas con rastas que le daba una potencia demoledora, el de ahora (como decia Jimmy Page) parece que golpeara una caja de zapatos!
    Aun asi banco a esta banda exoerimentar conlleva riesgos, y ninguna banda mantiene siempre el nivel. Espero que vuelvan a Argentina porque cedric y omar se comen el escenario como pocos!

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