BARRY GIFFORD

Publicado: octubre 21, 2012 en Barry Gifford, literatura

¿Heredero de la generación beat y de Jim Thompson?, ¿realista  clásico o fantástico e innovador? El de Chicago ha hecho de las dudas que se conforman sobre sí mismo su mejor alegato. “Una puerta al río” es su flamante regreso al mundo de la novela, en un ejercicio de memoria personal que nos explica, bajo los ojos de un niño, la posterior formación de lo que algunos conocemos como hombre.

Barry Gifford consigue hacer de lo extraordinario algo real o, dicho de otra forma, es capaz de hallar las rarezas inherentes a su país, vislumbrando la verdadera cotidianidad de lugares fantasmas, geografía de esa América lejana, cinematográfica, que tantas veces nos ha fascinado/horrorizado. Puramente estadounidense, cruzando a Edward Hopper y David Lynch, con unos referentes muy obvios,  marcados desde su infancia (padre mafioso, cines de barrio, músico de garitos…), hablar con él es retrotraerse a una época ya extinta, donde el Jazz, el alcohol y las carreteras marcaban el cómo y el por qué. Paseando por el filo de la navaja, superviviente de los hoteles gringos, otra vez, tras la entrevista el mes pasado dedicada exclusivamente a su relación el director de “Una historia verdadera”, Barry Gifford.

Acaba de publicarse “Una puerta al río”.

“Es una novela que he escrito durante más de veinte años. Algunos fragmentos han aparecido en otros libros míos, pero la mayor parte del material es nuevo. Es una  historia que describe, desde la ficción,  los lugares y la gente que conocí entre los cincuenta y comienzos de los sesenta. Es un libro muy personal”.

Muchas de tus obras tienen un aire parecido a las road movies.

“Bien, la única parte que transcurre en una carretera de ‘Una puerta al Río’ está en la mitad de la narración, el capítulo ‘Wyoming’. Una madre y

su hijo, de unos ocho o diez años, hablando. Es interesante porque solo hay diálogo, todas las descripciones vienen de la conversación, algo que siempre he querido hacer. Todo está en la conversación. Lo bueno de la idea de la picaresca en el camino, en las novelas, comenzó en Don Quijote (Risas), y continuó con Henry Fieldings, que escribió Tom Jones, y Joseph Andrew. Una noble y larga tradición popularizada en los últimos años por Jack Kerouac. Es una manera magnífica para que los personajes se encuentren frente a situaciones y diferentes caracteres,  todo tipo de cosas, variando de la geografía. Siempre va a ocurrir algo cuando cruces la esquina, y tú no sabes lo que es, y yo no sé lo que es. “Ya sabes, si empiezas a conducir… ¿dónde estás, en Madrid?”.

No, en una ciudad intermedia entre Madrid y Bilbao.

“Sí, conozco Bilbao y he estado en San Sebastián unas cuántas veces por el festival de cine. Bueno, si tú conduces de Bilbao a Barcelona quién sabe lo que te va a ocurrir”.

También es algo característico en tus libros los personajes extravagantes, extraños, que viven suspendidos en ciudades fronterizas.

“A veces. Quiero decir…Es obvio en las historias que están situadas en una frontera, como por ejemplo en ‘Perdita Durango’. Los poemas en ‘Las cuatro reinas’ los escribí en la frontera entre Estados Unidos y México, en cada lado de la frontera. Lo interesante de una frontera, da igual cuál, es que se establece como un país propio. A cada milla de ambos lados hay un contrabando continuo. Tiene su propio lenguaje, y definitivamente su propio ritmo. Existe una especie de mundo aparte, un lugar donde la gente aparece y desaparece con regularidad, un mundo peligroso y excitante. Me parecen fascinantes ese tipo de situaciones”.

Siempre has descrito muy bien tu país, sobre todo el sur, con toda su variedad de razas y su racismo. ¿Cuál es tu definición, general, de Estados Unidos?

“Oh Dios. Ahora mismo debería decir que es un gran experimento al borde del fracaso. Estamos en una época muy importante para la historia de América, una historia muy corta. No ha habido otro lugar en el mundo conducido por este tipo de experimento, poblado por gente de todas partes, supuestamente con igualdad de oportunidades. Gente que viene para escapar de sus países de origen. Todas estas razas forman una población heterogénea, pero no homogénea. Intentamos tirar para adelante trabajar en sociedad, en una sociedad libre. Bien, nunca volveremos a ser libres. Está llegando a ser mucho más complicado, mucho más difícil, y por eso las elecciones tienen una importancia dramática. Y permíteme hablar sobre el tema porque, si estás familiarizado con la historia de la democracia, los gobiernos democráticos no duran mucho. Si tenemos diez años o más de republicanismo, si todavía continúa esta fiesta americana republicana durante diez o quince años más, esta clase de gobierno que prefiere los grandes negocios y que se posiciona en contra de los derechos humanos y sus valías, Estados Unidos desaparecerá, el país que la gente conoce desaparecerá. Es un momento crucial”.

Y qué me dices de la religión, está muy arraigada en América.

“Puedes ver por ti mismo el auge del fundamentalismo en cualquier parte. Cuando crecí en el sur, en el sur profundo de los Estados Unidos, siempre oía hablar sobre esta clase de fundamentalismo religioso, y siempre pensé que la religión organizada era algo muy, muy peligroso. Para mí, los dos mayores problemas en este país siempre han estado muy claros: el racismo y la religión organizada, especialmente la fundamentalista. Y todavía continúan estando presentes. Son parte de la amenaza”.

También hay religiones menos organizadas pero muy presentes, como la santería, que aparece en “Perdita Durango”.

“De lo que hablas es una especie de religión popular, y el propósito de la religión, bajo mi manera de pensar, es  mantener el poder sobre la gente. Controlarla usando lo que se llama un propósito religioso, y la santería no es diferente a otras religiones. Una mentira, una manera de controlar a los débiles a través de la religión, porque lo fundamental de todo, su arma principal, es el miedo”.

Te entiendo. Continuemos charlando de tu obra. En “Jack’s Book” biografiaste, junto a Lawrence Lee, a Kerouac.

“Lo que hicimos fue convertirnos en detectives literarios. En aquella época, a mediados de los setenta, entre el setenta y cinco y el setenta y seis, la mayoría del trabajo de Jack Kerouac estaba descatalogado”.

No como ahora, cierto

“Empezó a ser una industria beneficiosa muchos años después, parcialmente gracias al libro de Jack. Como sabíamos que Kerouac fue un escritor autobiográfico, y basó la mayoría de sus personajes en gente real, decidimos encontrar a esa gente y hablar con ellos sobre sus caracterizaciones en ficción y sobre Kerouac para construir una biografía como nunca se había hecho antes, ya sabes, una biografía cronológica, oral. Y eso es lo que hicimos, quedamos con esa gente que salió  en sus libros para contar su vida con algunos apuntes narrativos para unirlo todo, como un documental”.

¿Cómo fueron tus encuentros con William Burroughs?

(Risas) “Escribí un artículo sobre Burroughs, cuando murió, para El País. Burroughs era…yo lo llamaba El Extraño. Era un tipo rarísimo, aunque siempre fue muy amable conmigo. Era muy educado, pero también un yonqui. Se hizo drogadicto muy pronto. Es asombroso que no empezara a escribir hasta los treinta y cinco años, empujado por Kerouac. Creó su carrera para sí mismo, un universo propio. Creo que lo conocí en 1976…. Estaba viviendo en el Bowery, en Nueva York,  frente a una misión, el típico lugar donde se da de comer y la gente se reúne a leer la Biblia y este tipo de cosas, un buen lugar en definitiva. Solía llamar a su apartamento el bunker, porque no tenía ventanas. Un detalle muy divertido es que su apartamento había sido el vestuario de los chicos de YMCA. Fue muy generoso y amable conmigo, me llevaba muy bien con él”.

Burroughs llegó a ser un maestro para los punks, de hecho hay múltiples conexiones entre artistas punks y él.

“Creo que como a Ginsberg, le gustaba saber qué estaba pasando. Burroughs fue una especie de escritor futurista, que no de ciencia ficción. Un gran experimentador.  Inventaba el futuro y buscaba dentro de lo que era nuevo y fresco. Sus libros intrigaron e inspiraron a muchas generaciones de jóvenes. Algunas de estas personas sufrieron una transformación y se inspiraron en ciertos aspectos de los personajes de Burroughs.  Recuerdo que incluso me pasó lo mismo a m. En una firma de libros una vez en Seattle, y apareció un grupo de rock que estaba tocando en la ciudad, eran de Atlanta. Habían leído mis libros y escrito canciones sobre mis personajes. ¡Incluso en España! Un chico en España vino cuando aparecí en el teatro de Madrid, me dio un disco  y había una canción llamada ‘Baby Cat Face’,  que es una de mis novelas. (Nacho Vegas, N. del T.)  Es muy curioso cuando estas cosas te pasan. Porque lo más importante es saber que te estás comunicando, que le llega a la gente, y siempre es mejor aún cuando te comunicas con una generación joven, porque sabes que cogerán tu trabajo y lo desarrollarán y llevarán a otro nivel”.

Hay algo curioso, pero este tipo de autores, como Burroughs o Kerouac, generalmente son más cercanos para el público joven que Hemingway. ¿A qué crees que se debe?

“Bien, es una buena pregunta porque Hemingway es un gran escritor. Cambió la forma en que la gente escribía. Se ha puesto de moda recientemente menospreciarlo, olvidarlo,  dejarlo mal, pero no estoy de acuerdo.  Hemingway pintaba un cuadro de cómo eran las cosas. En otras palabras, decidía lo que tenías que pensar. Creo que con Burroughs, con Kerouac,  conmigo mismo o u otros autores, no funciona de esa manera. La cuestión es que ponemos las noticias como las vemos, observamos la realidad de tal manera que la gente pueda dibujar sus propias conclusiones. No es un libro cerrado, es un libro abierto”.

Cierto. También pasa algo extraño con Bukowski. Aquí, en España, es muy famoso, sobre todo entre la gente joven. En cambio, cuando he hablado con algunos artistas americanos siempre me han dicho que no es un gran escritor, simplemente un borracho.

“No, no pienso que sea cierto. Quiero decir, Bukowski tiene un seguimiento muy fuerte, pero no va a ser nunca un escritor popular como otros escritores porque no estaba metido en el mundo académico. Fue un iconoclasta,  escribía sobre una existencia hundida y lejana, en el extracto más bajo de la sociedad. Y en su propia concepción, exploraba el mismo territorio que Dostoievsky, aunque no es tan buen escritor como Dostoievsky ni tiene una mente tan clara, y los problemas y los temas de los que trata sean menores. Bukowski fue un escritor muy egoísta, pero incluso pensando así, es una clase de escritor antropológico muy interesante. Y tenía sentido del humor, un sentido del humor muy oscuro. Es difícil saber por qué un escritor llega a ser popular, o más popular en un país que en otro o que en el suyo propio. Por qué algunos de mis libros han funcionado mejor en España y Francia que en Estados Unidos. Por ejemplo, Mi amigo Paul Auster. Sus libros funcionan mejor en Francia que aquí. Es una pregunta que no puedo responder, tú tienes que responderla. (Risas) Tienes que decir, ¿por qué nos llega? ¿Por qué llega a la gente joven de tu país? Aunque eso ya es lo más importante, que llegue”.

¿Qué opinas del mito de Salinger?

“Me encantan las historias cortas de Salinger, las nueve historias son fantásticas y maravillosas.  Salinger se sintió muy decepcionado cuando publicó sus dos últimos libros, recibió muy malas críticas. Incluso sabiendo que era muy sensible a las malas reseñas, lo machacaron. Se dijo a sí mismo, ‘para qué voy a publicar si solo estoy permitiendo que me ataquen en público’, así que se retiró sin tener que preocuparse del dinero porque ‘El guardián entre el centeno’…bueno, todos los niños en el colegio lo han tenido que leer. Estoy seguro que Salinger ha continuado escribiendo sin necesidad de publicar, y ese es su privilegio’.

¿Crees que Nabokov abrió una puerta para ti y otros escritores, mencionado abiertamente muchos tabúes?

“Estoy pensando. No sé qué debería decirte de Nabokov necesariamente. Creo que…puedo contarte algo muy divertido. Una vez Nabokov estaba siendo entrevistado y el entrevistador le dijo: “Ahora, escribes a menudo sobre chicas jóvenes,  ¿no? Y Nabokov le interrumpió y le dijo, no, escribo sobre chicas muy jóvenes”. (Risas)

La polémica por encima de todo.

“Es histérico, maravilloso. La idea de que insistiera en ese punto, corrigiendo al chico. Y claro, Nabokov es un genio, pero no creo que haya sido una influencia en mí, aunque le admire mucho”.

¿Y Truman Capote?

“A Capote siempre lo he admirado, sí. Su precisión y habilidad para decir mucho en pocas palabras, muy importante. Su ojo para los detalles en su primera época…y escribió muy bien sobre la infancia, supo escribir muy bien sobre esa edad. Y bueno, ya sabes, historias como ‘Breaktast At Tiffany’s’. La gente cree que es una tonta película sentimental lo que hicieron, pero realmente el libro es muy duro y oscuro”.

Diferente.

“Mucho. Capote ha sido muy  influyente, perosobre todo en el lenguaje, en la manera de destilar el lenguaje”.

Escribiste un libro sobre Marlon Brando, y ya sabes que Capote hizo un artículo sobre Brando que creó mucha polémica.

“Sí, ‘El duque en su dominio’, me acuerdo. Bueno, Capote no es que estuviera equivocado, simplemente quiso mostrar a Brando como una persona  tonta e ingenua. No creo que le disgustara Brando, aunque Capote obviamente era una especie de zorra, y Brando albergaba muchas ideas tontas y su vida privada era un lío. Brando nunca habría permitido todo esto si hubiera sido un poco más inteligente, porque cuando estás tratando con un escritor como Capote, Capote es siempre Capote, no estaba ahí para glorificar a Brando o quien sea, sino que iba a contar lo que viera. Fue una apuesta peligrosa para Brando. Lo que escribí sobre Brando, “Brando Rides Alone’, se debió a mi pasión por la película “One Eyed Jacks. Realmente me gusta lo que hizo en esa película y creo que está subestimada”.

¿Cuál es tu película favorita de Brando?

“’On The Waterfront’. Pero, sabes, Brando podía ser también un gran actor de comedia. Todo el mundo le conoce por ‘On The Waterfront’ o ‘The Wild One’, que es una película estúpida. Lee Marvin es la estrella en ‘The Wild One’, le robó la película. Cada vez que Lee Marvin aparece en escena la película está viva, en cambio con Brando está muerta….de todas maneras, es una película estúpida. Pero, como te decía, podía ser Brando también un gran actor de comedia, podía ser realmente muy, muy divertido. Brando tenía más dimensiones de sí mismo como actor que como persona. Podía hacer lo que quisiera, si decidía hacerlo. Era un genio cuando actuaba, al contrario que en su propia vida. Por eso era un actor. Es mejor pretender ser alguien y olvidarte de ti mismo”.

¿Te gustó en “Apocalypse Now”?

“Es divertido que me lo preguntes porque la otra noche la echaron en la televisión, Era tarde y no se por qué, decidí verla. Me encanta hasta que llegan del río al campamento de Kurtz. El principio de ese momento, cuando Brando empieza hablar, me gusta, pero después la película muere. Es lo que hablábamos antes sobre el camino, porque en el río está el camino, y ahí es donde sucede todo lo interesante y está lo importante. Ya sabes, se llega a la ciudad de oro, hemos conseguido nuestro objetivo…y lo mejor que se puede hacer es volver. Y creo que es un punto sin salida en esta película. Brando afronta su personaje de una manera única e interesante, pero no es más que eso, interesante”.

¿A quién escogerías como tus actores o actrices predilectos?

“Oh, es una pregunta muy complicada para responderla. Siempre me gustó Robert Mitchum y Gary Cooper. Es una pregunta complicada porque, ya sabes, me acordaré de más gente después .Y de actrices, las más interesantes…Vivien Leigh, y también diría Gene Tierney”.

Sí, “Laura”.

“Es divertido porque, he vivido durante muchos años con una actriz italiana, Laura Morante, y cuando hablábamos de actrices del pasado, eran sus favoritas. Los mismos límites, los mismos tipos Se da una cierta vulnerabilidad Estas mujeres eran de una belleza frágil, difícil. Ponlo así, una belleza difícil”.

Todos esos elementos del cine negro continúan siendo muy atractivos. Escribiste un libro sobre el tema.

“Sí,  escribí un libro. Ahora se llama ‘Out of the past’, aunque originalmente se titulaba ‘The Devil Thumbs a ride’, otra película inolvidable. Escribí sobre muchas películas del género. Lo que me gusta de estas  películas es que no son muy obvias, no muestran toda la violencia, no muestran todas las cosas, dejan margen a la imaginación. Es como escribir una novela, el lector debe ser partícipe, debe usar su imaginación. Y las películas que dejan algo para tu imaginación son las mejores. Este tipo de cine, a partir de los años cuarenta, tuvo muy poco presupuesto. Mostraban mucha oscuridad, muchas sombras…mucha desesperación. Para mí la palabra noir en lo cinematográfico significa algo que empieza mal y continúa peor para terminar en picado. El equivalente es la desesperación, personas desesperadas en situaciones desesperadas. Y la manera en que estas historias se cuentan, con todas esas sombras, y el blanco y negro, hace que aún  sean mis favoritas”.

Aparte de Lynch, también has colaborado en más proyectos en el cine.

“Sí. Mira, la mejor banda sonora en un film en el que he estado involucrado  es ‘City of Ghosts’, que dirigió Matt Dillon,  ¿la has visto?”

No.

“Es del 2003. Está ambientada en Cambodia, con James Caan y  Depardieu. Me encanta, y la banda sonora es muy buena, deberías conseguirla”.

¿El guión es solo tuyo o con Matt Dillon?

“Ambos, lo escribimos ambos”.

¿Cómo es vuestra relación?

“Oh, lo conozco desde que tenía diecinueve o veinte años. De hecho acabamos de volver juntos de un viaje a Egipto”.

Quedan pocos como él, uno de los últimos grandes actores.

“Continúa trabajando, ha sobrevivido. Empezó actuando con catorce años, y va a cumplir cuarenta y cuatro. Es fascinante sobrevivir, psicológicamente, y ha hecho un montón de buenos trabajos, aunque creo que su mejor trabajo aún está por ver”.

En “Rumble Fish” su actuación es sobresaliente.

“Sí. ‘Outsiders’, ‘Rumble Fish’, todo ese material tenía mucho encanto. A mis hijas les fascina”.

Hablemos de música. Formaste, siendo tú músico, parte de la Rolling Stone.

“La música sufrió un verdadero cambio. Doc Pomus, Schuman, Carol King…eran la gente que realmente admiraba, de hecho siempre han sido los escritores de canciones los que más he admirado, más que a nadie. Gente como Smokey Robinson. Son mis héroes,  verdaderos poetas. Los Everly Brothers no hubieran sido lo que fueron sin Boudleaux Bryant. Me interesa quién escribía las canciones. Pero todo esto que pasó en los sesenta fue una evolución. Los artistas escribían sus propias canciones. Y tenías a los Beatles y Dylan…la músíca cambió mucho. En los primeros sesenta lo dominaban todo los grupos de chicas, como The Crystals, The Shirelles, The Ronettes…este tipo de material tan divertido y genial. Pero después cambio y ya no hubo más música manufacturada, venía de los artistas directamente”.

¿Conectas con los artistas de  los setenta?

 “No”.

¿Nada?

(Risas) “Los setenta fueron malos para la moda, para la música, para casi todo”.

¿Para la música? Queen, Led Zeppelin, Black Sabbath

“No es mi estilo”.

De acuerdo. (Risas)

“Para mi fue una decepción. Te daré un ejemplo. Es como si vas a escribir un libro, realmente necesitar tener una historia. Si vas a escribir una canción, tienes que tener una melodía. Puede que sea un prejuicio personal mío, como te dije realmente admiro a los buenos compositores de canciones, Por cierto, Ignacio, te voy a contar algo. Fui el primero en usar el termino Heavy Metal”.

Creía que había sido Burroughs.

 “No, no. Los escribí en una reseña, en 1968.”.

¿Qué grupo grabó el primer disco de “Heavy Metal”?

“Resulta  gracioso e incluso un poco embarazoso decirlo. Escribí sobre un grupo llamado Electric Flag, absolutamente distinto a lo que ahora llamamos Heavy Metal. Eran básicamente una banda mas grande, orientada al Blues, había ciertas características estridentes en ellos, y usé éste término, “Heavy Metal”. La razón por la que te lo cuento es que yo no sabía que fui el primero en usar el término  por escrito. Fue un famoso crítico musical, que llegó más tarde a la revista, el que me señaló como el primero en usar la etiqueta  “Heavy Metal” en una reseña. Musicalmente, más tarde me gustaron The Clash.  Para serte sincero mis  intereses iban en la dirección del Jazz. Nunca me interesó mucho en la música Rock. Todavía escucho de todo, cualquier tipo de música, pero básicamente… las cosas se volvieron de nuevo muy manufacturadas,  en una dirección que no me gusta, y he perdido un poco el contacto. De todos modo,  tengo cuatro hijos, y siempre les digo a mis chicos que si hay algo interesante me lo pongan, estoy listo para oírlo”.

 Esta entrevista se publicó en P1, agosto del 2008.

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