INCOMUNICACIÓN

Publicado: noviembre 23, 2012 en Blog

Quizá soy yo, quizá sea el otro. Solo sé, aparte del axioma socrático, que algunos patrones de comportamiento que se dan en las llamadas redes sociales, me dejan perplejo.

Para entendernos mejor, extrapolemos la situación al mundo “real”, aquel que está más allá de un teclado, una habitación, una casa. Entras en un bar, pides una caña y mientras haces acopio del tentempié que el camarero de turno te ha puesto, inicias conversación con un extraño. Se sociabiliza. Y aunque no estés de acuerdo en todos los puntos de vista, se crea una especie de empatía. Eso no significa que vayáis a ser de hora en adelante hermanos de sangre. Cuando coincides de nuevo con esa persona, exista un elevado tanto por ciento de posibilidades de que volváis a conversar amigablemente, o simplemente conversar. En la actitud que se arrogan muchas personas en Internet, esa repetición de un hábito tan humano parece inconcebible. Tuvisteis vuestra charla cibernética, sin entrar en temas personales, de forma agradable, y aquí te he visto y después gloria, que dice la frase. Incluso algunos ni te reconocen. Son tantas las charlas casuales que acumulan en sus dedos, que no eres más que un número de sus incontables chats. En la vida “real” y pongo real entre comillas porque todo forma parte de la realidad, inclusive nuestros sueños e imaginaciones, solo me ha sucedido algo parecido en un par de ocasiones. Dos personas de países más desarrollados que España –digo esto por pura cuestión descriptiva, no se quieran vislumbrar dobles lecturas- con las que hubo conexión, afinidades estéticas y formas, sino comunes, sí complementarias de ver la vida. De repente, una vez sumergidas en el multiverso Facebook, esas mismas personas agradables en el exterior, rehúsan cualquier conato de saludo. No es asunto que me quite el sueño. No uso el Facebook como herramienta personal, pero sí me inquita lo suficiente para escribir esta columna en el blog. Supongo que, al fin y al cabo, resulta una cuestión de la educación de cada persona. Y ser educado es una característica que uno debería vestir dentro y fuera de los parámetros de la red.

comentarios
  1. Zesotar dice:

    Te aconsejo que no vayas a Alicante, ya que te soprenderías preguntandote si eres raro por pensar en saludar a personas con las que has estado durante un cuatrimestre entero codo con codo. Suerte que también conocí al final a muy buenos amigos.

    Por otra parte, la buena educación está sobrevalorada en esta sociedad, muy poca gente la aprecia y mucha menos gente la practica.

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