Charlie, ángel y demonio.

Publicado: enero 16, 2014 en Series, Televisión
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MON ONCLE CHARLIE - SAISON 5Ninguno de los actores del llamado Brat Prack en los ochenta tenía potencial de estrella legendaria. En cambio, aunque se lo relacione con esa banda de forma colateral, Charlie Sheen sí ofrecía las dotes interpretativas suficientes como para ser un buen actor, que no un notable actor. Lo demostró de la mano del oportunista Oliver Stone por partida doble. Pero Charlie prefirió vivir hedonistamente y terminó en el reparto de películas nefastas. Todavía continua en esa rueda de carpe diem.

Si su padre Martin se redimió de los vicios suprimiéndolos, Charlie se recuperó de la forma más inusual posible, interpretándose a sí mismo en la sitcom ‘Dos hombres y medio’. En una entrevista, la actriz porno Ginger Lynn declaró que resultaba imposible seguir el ritmo de Charlie; Lynn en esa época no era precisamente un modelo de conducta. Extrapolando su vida real a la pantalla, en la serie veíamos a Charlie Sheen bebiendo continuamente, acostándose con putas, levantándose tarde, portándose en ocasiones como un cabronazo con gracia, en otras como un buen tipo si escarbabas profundamente…No había engaño alguno. Ni siquiera el personaje cambiaba de nombre, sólo de apellido: Harper. La química que se creó en las primeras temporadas de la serie entre Charlie y el resto del elenco, fue instantánea. Tanto que coronó a Sheen en el podio de actor mejor pagado por capítulo en la televisión americana. También hizo un cameo en la otra sitcom estrella del productor del invento, Bing Bang. Conforme la serie fue avanzando, la fórmula daba síntomas de estertor. Entre los insultos al productor de la serie, y sus salidas de tono en su vida diaria, terminó despedido. El show debía continuar, y Dos hombres y medio se mantiene en parrilla con el insulso Ashton Kutcher.

A raíz de los escándalos de Charlie, de sus apariciones esperpénticas, de sus famosos monólogos llenos de menciones a ganadores (WINNING!), su sangre de tigre y trolls que no captan su estilo vital sleazy o la esperpéntica gira que montó, parecía que el ángel de Charlie lo había abandonado. Craso error. Anger Managament lo ha recuperado al cable catódico, con éxito de audiencia, per se, de dinero. Desgraciadamente la serie no es gran cosa, no hay coprotagonistas o secundarios que reluzcan, a pesar de que Charlie aún irradia carisma. Al menos, fuera de las cámaras se comporta a la altura de un tipo de su ralea. El fan fatal de Apocalypse Now y Tiburón convive junto al adicto al tabaco y las apuestas. El hombre que teoriza sobre por qué es mejor irse de putas, sin tratar demasiado bien a sus parejas, es el mismo que ejerce de filántropo en mil causas y adora a sus fans. Un ángel en la sonrisa, un demonio en su copa.

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Columna publicada en RZ diciembre 2013

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