Death is not the end

Publicado: marzo 19, 2014 en Series, Televisión

pontypool_cartelComo en estos últimos años con las series, el género zombie del siglo XX ha vuelto a ponerse de moda, llegando incluso a extrapolarse a la televisión, los cómics, o libros. Para testar el nivel de las producciones audiovisuales, sean televisivas o cinematográficas, nada mejor que la tele por cable.

Con algunas excepciones, la mayoría del material es simplemente entretenido, cuando no prescindible. En series, únicamente la adaptación de los cómics de ‘The Walking Dead’, en determinados capítulos donde sobresalen los dilemas morales –justamente los más lentos, y los más criticados por un público criado en la era del video clip- sobresale. Ni la británica ‘Dead Set’, con su prometedor inicio y predecible final (sólo la última escena es de enjundia), o la española ‘Zombies’ de Berto Romero, se recordarán en unos años. Al menos, las intenciones de Romero no van más allá del humor absurdo, quedando peor ‘Dead Set’ en su enfoque de criticar la sociedad actual regalando diálogos burdos e imágenes de hemoglobina gratuitas. Con otra perspectiva menos obvia, hubiera ganado. En cuanto al cine, la posibilidad de tener esos tantos canales que denunciaba el supuesto salvador de la clase trabajadora, Bruce Springsteen, es visualizar a casi cualquier hora las últimas novedades, viejas películas, etc. Y si lo que queremos es entretenimiento, no análisis subyacentes como en las dos primeras clásicas películas de George A. Romero, estamos de enhorabuena. Entretenimiento a diferentes niveles; desde la adrenalina de 28 días/semanas después, la gamberrada de Zombieland, el thriller galo La Horda, o la saga REC. En cambio, las dos mejores películas zombies de estos años, curiosamente, no podían ser tan distintas entre sí. Una es ‘Zombies Party’, que aglutina y mezcla varios géneros en uno, el de la comedia, el terror, o la crítica social. Hasta la banda sonora es excelente: los Specials, Ash o ese entrañable final con ‘You’re My Best Friend’. La otra ‘Pontypool’, bastante desconocida entre el público, sorprende en varios aspectos. De modesto presupuesto, se sustenta en lo que se intuye, se escucha, se imagina. Una emisora de radio, un carismático locutor de vuelta de todo (excepcional Stephen McHattie), y una solución final sobre la pandemia zombie bastante original y filosófica. Lenta en su primer tramo, los diálogos, el suspense, y, sobre todo, ese final que no revelaré –una pista, Walter Benjamín-, hacen de ella una pequeña obra maestra. A veces, en la televisión, hay que rebuscar entre el ruido blanco. En otras ocasiones, simplemente guiarte bajo la premisa del mejor humor británico.

Publicado en R.Z.

comentarios
  1. dice:

    Gracias, me ha impresionado la película,intuyo que tiene varios niveles de comprensión,la volveré a ver en un tiempo.MARAVILLOSA RECOMENDACIÓN..

  2. ignacioreyo dice:

    De nada, me alegro que te haya gustado. Tiene más enjundia de lo que parece….
    Spoiler: El lenguaje como enfermedad viral es un concepto muy transgresor, y más en una película de zombies. Supongo que es una de las lecturas que dejó a bastantes decepcionados esperando una explicación más obvia.

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