THE CULT 30 ANIVERSARIO

Publicado: febrero 5, 2016 en Uncategorized

 

Josh Homme comentó en una entrevista que hay miembros de grupos que se llevan a matar, pero en el estudio de grabación, es tal la química, que no pueden permitirse una separación. Paradigmático caso en The Cult, que acaban de ver cumplidos este pasado septiembre el treinta aniversario de su primer disco, “Dreamtime”, bajo ese epígrafe.

Ian Astbury, un tipo que desde sus comienzos, siguiendo al grupo anarco punk Crass, está en busca de algo que jamás va a encontrar. Un frontman inquieto, inestable, capaz de dominar las tablas y ser la pura reencarnación de Jim Morrison, identificándose a sí mismo como un camaleón sonoro. En otras ocasiones, un fantasma vagando entre las sombras, confundido de sí mismo, y por ende, confundiendo a su audiencia. Al otro lado, Billy Duffy, prototipo de estrella de rock británica. Amante de las motos, casado con una bella modelo y feliz viendo triunfar al equipo de su vida, el Manchester City. Wayne Hussey de The Mission es una de las personas más autorizadas para hablar de ambos. Se reencontró con ellos a raíz de la gira iban a realizar con Killing Joke, baja  a última hora la del grupo de Youth por el bocazas de Jazz Coleman. Hussey: “Ian siempre ha sido contradictorio. Lo notabas incluso en los ochenta,  siendo amigos íntimos. Tiene muchos demonios y problemas internos. Está metido en su mundo. No le gusta socializar. Con nosotros fue muy generoso, jamás se portó mal. Intuyo que Ian, quiere ser más que un cantante de una banda de rock.  Billy es feliz en The Cult”.

Dos entes enfrentados que encuentran consuelo en el estudio de grabación, creando para la posteridad una de las discografías más sólidas de la historia del rock. Es la eterna letanía de The Cult.

 

BILLY DUFFY

El corazón de The Cult, el guitarrista que en sus venas sustenta la arquitectura sonora del grupo, equilibrando el lado peligroso, de artista puro que Astbury atesora. La persona que enseñó a su amigo Johnny Marr y le presentó a Morrissey en un concierto de Patti Smith, que aunaba en sus gustos a Paul Kossoff y Johnny Thunders.

En medio de la turbulencia de las fechas de la gira, un simpático Duffy me da un hueco libre. Terminaremos hablando de la banda favorita de servidor, Queen, y de fútbol. Pasado, presente y futuro de The Cult. Treinta años peleando a la contra, paladeando el éxito y el rechazo. Escuchándolo hablar, se aprecia a una persona que se siente en el séptimo cielo enchufando su famosa Les Paul, acompañado de su inseparable, querido Ian Astbury, creando una sinergia inefable.

 

Al grabar “Dreamtime”, ¿pensaste que The Cult llegaríais a ser clásicos del Rock N’ Roll?

“No. Solo me sentía feliz por hacer un álbum en ese punto”.

¿Qué aprendiste en Teathre Of Hate?, Luego te uniste a Death Cult,

“Aprendí muchísimo en un periodo corto pero muy intenso en la banda…Muchas cosas que no deben pasar en un grupo. Girar en circunstancias duras y claro, que había muchas chicas guapas fuera del Reino Unido”. (Risas)

No pude hablar contigo sobre “Choice Of Weapon”. Es un disco perfecto.

“Gracias. Dimos lo máximo como siempre al componer un nuevo disco de The Cult. Por nosotros y por los fans. Las canciones no se grabaron en orden, solo lo que Ian y yo traíamos con el plus de las cuatro canciones de las cápsulas que escribimos anteriormente. Tuvimos suerte de que combinaran bien y que sacáramos un álbum muy sólido que obtuvo un buen recibimiento. La única canción en la que encontramos dificultades fue ‘The Wolf’. Nos tomó su tiempo conseguir las partes correctas y todos los que estuvieron envueltos me ayudaron. Me obsesioné un poco para que la canción funcionara. Teníamos los coros, no el resto del tema. Tengo una deuda de gratitud hacia Chris Goss y los chicos por ser pacientes. Mereció la pena, es de los temas favoritos del álbum. En cuanto a la producción, digámoslo así, con Chris Goss hicimos un buen pastel, y Bob Rock trajo el glaseado”.

¿Por qué decidisteis sacar la idea de las cápsulas? Los cuatro temas son sobresalientes.

“Las cápsulas fue nuestro plan de sacar nueva música que disfrutaran los fans rápidamente sin que tuvieran que esperar un álbum entero. Quisimos interactuar y sentir el feedback. Contó no sentir la presión de componer quince o más canciones. Eso posibilitó ver el funcionamiento con Chris Goss de productor. Debo decir que nos sentimos encantados con las cuatro canciones. Simplemente grabamos las canciones de ese ciclo. Parecían suficientemente diferentes para sacar un EP de cuatro temas”.

El pasado año publicasteis unidos “Electric” y “Peace”. ¿Qué te parece “Peace”? ¿Consideras que Rick Rubin transformó demasiado el sonido? Siendo honesto, prefiero en temas concretos  el tratamiento de “Peace”.

“Hay partes geniales de ‘Peace’. El problema es que el álbum entero no es lo que queríamos y Rick nos animó a darle una declaración de intenciones más fuerte con ‘Electric’. El bonus está pensado en los fans, que puedan escuchar los dos y decidan por sí mismos. Las malas noticias es que costó al grupo demasiado dinero crear el disco dos veces”.

Peores noticias las de ‘Ceremony’. La fricción, Jamie se fue…

“Perder a Jamie tuvo su efecto en la relación con Ian, perdimos una tercera voz, la de la razón. Ian iba a lo suyo, yo iba a lo mío….No creo que afectara especialmente en ‘Ceremony’ más que otros problemas. La grabación la hicimos después de ‘Sonic Temple’ y una larga gira. Cansadísimos, sin Jamie…Ian y yo fuimos a grabar el disco, que en el aspecto empresarial tenía sentido, en el creativo fue un error. Debimos tomarnos un descanso. La ausencia de Bob Rock se notó en ayudarnos a mediar y ayudarnos en los arreglos de las canciones. ‘Ceremony’ tiene sus buenos momentos y sonidos”

¿“Beyond Good And Evil”? Disco infravalorado.

“Nos tomó su tiempo escribir el disco. La banda había tocado muy bien pero la chispa creativa con Ian después de estar separados desde el 95 al 99, tardamos en encenderla. Intentamos escribir canciones con Mick Jones y su colega Marty Fredericksen sobre el bloc que habíamos trabajado. Obtuvimos el tema ‘Breathe’ y otras sugerencias de esas intensas sesiones de composición en las que pensamos que nos producirían como equipo. Marty consiguió trabajo produciendo a Aerosmith y no salió nada. Bob Rock se puso al mando, es especial su habilidad en nuestro proceso de composición. El disco terminó sonando muy oscuro y gótico, pronosticando los eventos del once de septiembre y esta crisis que vivimos”.

¿Se os ha pasado por la cabeza un álbum acústico? La demo de “Rise” suena fantástica, o en directo “Star” y “Eddie (Ciao Baby)”.

“Ningún plan… Hace un año o dos pensamos en una gira acústica en salas inusuales, y puede pasar. Supongo que podríamos publicar un álbum cien por cien acústico. Sería más realista un disco semi acústico de The Cult”.

¿Qué sentiste en el Royal Albert Hall, la gira “Love Live Tour”, en las dos canciones que interpretasteis la banda que grabó “Love”?

“Bien, la propuesta de rescatar ‘Love’ era tocarlo en un sitio tipo Royal Albert Hall en Londres. Esa era la visión y el resto del tour lo organizamos una vez que nos aseguramos tocar allí. Fue un regalo a los fans e incluso a mí conseguir a Jamie y Mark Brzezicki. Me sentí fenomenal. Siendo honesto, ¡habíamos ensayado un poco esa parte del show! Unos minutos especiales en una noche especial para un álbum especial”.

El sonido de guitarra en The Cult es muy distintivo. Los riffs, los arpegios…

“Ofrezco mucha melodía, y me siento tocando…puede que haya un poso irlandés. Diría que soy un pony de dos trucos, buenos trucos. La guitarra blanca ayuda un montón”.

¡Tu White Falcon es ya reconocida!

“¡La guitarra es más famosa que yo! La gente vendría a ver la guitarra sin que yo apareciera”. (Risas)

Y la pose en la portada de “Sonic Temple” es otra imagen clásica del rock, igual que el maquillaje de Alice Cooper o la estatua de Freddie Mercury con el brazo levantado al cielo.

“Era exactamente lo que pretendíamos. Una imagen icónica que en sí misma manifestara la situación de The Cult en ese intervalo. Examinamos varias imágenes clásicas rockeras y nos dimos cuenta que la nuestra era válida. Miras la portada y ya sabes de qué va el disco”.

Una de tus pasiones son las motos.

“Es bueno tener un hobby fuera de la música. Las motos son eso. Al vivir en un lugar en el que no llueve a menudo y las vistas son impresionantes, es posible divertirme conduciendo. Y juego al fútbol a pesar de que se hace más duro cada día. (Risas). Me mantiene en forma. Cuando estés con Wayne en Argentina salúdale de mi parte y dile, ¡Manchester City campeones!”.

Se rumorea que David Beckham es fan de The Cult, antiguo jugador del United.

“No estaba atento a que Mr. Beckham era fan, y nunca lo he tratado. Admiro al hombre, su elegancia, dotes futbolísticas y dedicación, siendo difícil para mí por su asociación vital con el otro equipo que juega cerca de Manchester…Lo vi llevando una camiseta nuestra el día después de que su entrenador le tirara una bota a la cabeza. Apareció en todos los diarios del mundo la noticia. Nick Cage es un gran fan y ha asistido a numerosos conciertos y nos hemos conocido en camerinos. Otro tipo cool y gran actor, Matthew McConaughey, es amigo e incluso se subió y tocó bongos cuando fuimos cabezas de cartel en un concierto del festival SXSW, en Austin Texas”.

Habiendo tocado con bastantes cantantes, desde Morrissey a Corey Taylor, cuál dirías que es tu mejor colaboración.

“Sin duda Ian Astbury, las razones son obvias. He disfrutado tocando con muchos cantantes. Ian es mi hermano y mi tipo. Cult Forever, Forever Cult”.

¿Qué me puedes contar del grupo Dead Men Walking? El cantante de The Alarm, Slim Jim Phantom, Glenn Matlock, Kirk Brandon

“Esa banda se basaba totalmente en la amistad y la diversión. Disfruté mucho el tour acústico. Muy simple e íntimo. No me quería comprometer en un proyecto que se grabase. Los otros tipos iban por esa ruta. Eso sí, estoy disponible para los acústicos. Todavía somos buenos amigos”.

En España, en general, vuestros fans o son góticos o son moteros hard rockeros.

“Sí, damos la bienvenida a todo tipo de fans en los conciertos. Si amas a The Cult y quieres rockear, estás en el lugar adecuado. Somos una banda abierta, no exclusiva”.

¿Cuál será el nuevo proyecto?

“Nunca lo sabemos hasta que se finaliza, es excitante. Hemos compuesto cuatro o cinco nuevas canciones y necesitamos algunas más. Esperemos un nuevo álbum en mayo del 2015”.

 

 

THEATRE OF HATE

“Billy tocó con Theatre of Hate en 1982. Gracioso e ingenioso. Y buen guitarrista. Bill es un amigo, que tocara en los conciertos de Theatre of Hate que dimos hace unos años de nuevo con The Cult, fue como en los viejos tiempos. ¡Un gran guitarrista que explosiona sus riffs!”

Burt Krandon, líder de Theatre Of Hate.

 

JOHN BRAND

El big band del grupo, su ópera prima y confirmación de una denominación que lleva treinta años en la brecha. “I have a dream”, el famoso título del discurso de Martin Luther King, resume lo que preludiaba “Dreamtime”. John Brand, su productor, se siente cómodo hablando del disco que Duffy considera un secreto, para los fans de corazón. Realmente sólo tuvo repercusión en Europa. Me sigue encantando”.

¿Cómo entraste en contacto con el grupo?

“Primero conocí a Ian, un chaval más en Liverpool. Era fan de The Ruts, una banda para la que yo trabajaba con Virgin. En la gira de The Ruts y The Damned vino al concierto. Me dijo que iba a montar una banda que algún día yo iba a producir. Aunque Ian tenía mucho carisma, no sentí nada en ese instante”.

Que finalmente consiguió.

“Un par de años después, Martin Mills, el propietario del sello Beggars Banquet me llamó. Había contratado a Southern Death Cult. Ian preguntó por mí para ayudarlos en su álbum. Me pidieron mezclar algunas canciones de radio y remezclar ‘Fatman’ y ‘Moya’, el single que acaban de sacar. Después de la realización de los singles, la banda se rompió y la reformaron con Billy Duffy llamándose Death Cult. Los vi tocar y de nuevo me preguntaron si podía producir algunas canciones, pero estaba ocupado.

Hasta “Dreamtime”.

Al año siguiente Martin llamó, me explicó que habían decidido limitar su nombre a The Cult.  Estaban en los Rockfield estudios en Gales grabando su debut. Discutieron con el productor Jo Julian y me querían para darle una dirección correcta. Afortunadamente estaba disponible y nos pusimos a trabajar de inmediato”.

¿Qué tipo de proceso de grabación realizasteis?

“El enfoque de la banda es que la grabación se pareciera a cómo iban a sonar en directo. Las baterías fueron grabadas en su mayor parte así, aunque hubo varios problemas con Nigel Preston, un gran batería… demasiado “distraído”. Intentamos regrabar muchas de las canciones, hasta que preferí editar las baterías grabadas en el master final. El énfasis en la música residía en las guitarras de Billy. Usaba su White Falcon y una Les Paul a través de un amplificador Marshall, lo que graba ahora. Quería experimentar con las texturas y acoplé el Marshall con un Roland JC que producían ese efecto de chorus y el amplificador Fender Twin para conseguir una señal limpia. Las guitarras finales son una combinación de esos tres amplificadores unidos que sacaban diferentes sonidos en las distintas canciones. También utilizábamos una guitarra antigua Vox de doce cuerdas conectada a una caja Organ Leslie con sus altavoces giratorios en un par de canciones. Sacaban un sonido raro de guitarra órgano”.

¿En lo referente a Ian Astbury?

“Las voces. Ian quería interpretar los temas como si estuviera en escena, en el mismo instante en que grabábamos. Puse un escenario pequeño en la sala de la batería….una mesa de billar. ¡Cantaba encima de la mesa de billar! Se grabaron con Ian actuando con un micrófono de mano. En determinados casos poníamos la canción de fondo sonando en el monitor, como si fuera un concierto. Se registraron las tomas completas. Solíamos pillar los mejores trozos de cada toma y mezclarlos, hacer una toma maestra final. Ian tiene una fantástica voz natural. Las tomas eran bastante buenas, y los únicos arreglos que hubo que realizar eran mayormente por problemas durante las grabaciones, debido a que se grababan como si fuesen una actuación”.

¿Qué sentisteis al publicarse?

“El primer single, ‘Spiritwalker’, que se lanzó a mediados de 1984, alcanzó el número uno de la lista indie UK, seguido de un segundo número uno, ‘Crazy Spinning Circles’ que de hecho regrabamos por las baterías en los Livingston estudios en Londres. Dado el éxito de los singles el grupo vendió todas las entradas del concierto londinense que dieron en The Lyceum. Tuvo un éxito tremendo y se grabó. Algunas de las canciones se usaron de caras b o en la creación de la edición especial de ‘Dreamtime’. El disco se posicionó en el puesto cuarenta de las listas, una hazaña siendo un nuevo grupo indie. Todos nos sentimos muy orgullosos del resultado”.

 

EL DETERMINISMO Y LAS PASADAS DÉCADAS

“A los siete años mis padres se divorciaron.  Mi padre se mudó a Toronto, Canadá, siendo yo adolescente. Con veinte me sugirió vivir con él allí. Ya tocaba la guitarra, y por qué no darle una oportunidad a la escena musical de Toronto, año 1985. Trabajé en una tienda de discos y me uní a una banda de allí, Nacional Velvet. Ese año fui tras Billy Duffy y Les Warner de The Cult. Estuvieron en la ciudad varios días, daban un concierto de la gira ‘Love’. Sentí nostalgia de Inglaterra, en diciembre del ochenta y cinco. Salí con la banda, incluso fui desde su hotel al concierto y estuve en el camerino, escuchando cuál similar era el sonido de guitarra mío al de Billy Duffy. Al fin me decidí por mi país natal y giré eventualmente con Theatre Of Hate en la gira de aniversario de 1991, en el puesto de Billy Duffy, su guitarra original previo a marcharse a The Cult. Más tarde me uní a The Mission, que habían dado sus conciertos de estreno teloneando a The Cult. Se diría que la casualidad de conocer a The Cult, Billy y Les me influenció a volver a mi país natal, y enrolarme en The Mission. El álbum ‘The Cult’ lo recuerdo particularmente al incorporarme a The Mission, y saber la noticia que el bajista original, Craig Adams, se había unido a ellos junto al batería Scott Garret. Luego los dos se reunieron en el resurrection Tour de The Mission del 99. Musicalmente significó una regresión a un sonido más alternativo, influenciados por Iggy &The Stooges, MC5… No cuajó en ventas, pero pienso que los ayudó a apartarse de la exagerada comercialidad y el sonido hard rockero de los dos álbumes previos. ‘Coming Down’, ‘Star’, son grandes singles.

 Después de que el disco fallara en las listas en Estados Unidos y Gran Bretaña, la banda se disolvió. Craig y Scott se unieron a los reformados The Mission en una gira americana. La otra casualidad…Si no se hubieran disuelto The Cult, seguramente The Mission no hubieran resucitado. Fue una idea de Craig Adams. (…) ‘Beyond Good And Evil’ no es el gran regreso que esperaban, considerando que los ficharon Atlantic. Soy fan de las producciones de Bob Rock, y Matt Sorum a la batería. No del sonido de guitarras cercanas al nu metal y stoner de Billy en el disco. Estoy acostumbrado a su viejo estilo. Intentaron simplemente apelar a un nuevo público y el nu metal era lo predominante. Atlantic los obligó a sacar rápido el single ‘Rise’, y eso apesta. No es un mal single, es el sonido usual de The Cult, más cercano a ‘Sonic Temple’ que a los discos del principio. Un poco fuerte. En otra banda me hubiera gustado más, en The Cult me gusta escuchar su faceta alternativa, más que grandiosa y metálica. La calidad de las canciones es bastante alta. Les hubiera dado un tratamiento de vieja escuela, entre ‘Love’ y ‘Electric’ que una producción nu metalera. Sonaría mejor. Es casi una segunda parte de ‘Sonic Temple’. Escuchando las guitarras y la producción, se nota que en la agenda de Bob Rock estaba hacerlos sonar en la escena que triunfaba, y funcionó sonoramente en cierta medida. ‘Breathe’ es un buen segundo single, con gancho, que Atlantic no promocionó. En el disco ‘Stiff Middle Finger’ (2012) de Warrior Soul toqué en el tema de apertura, ‘Occupacy’, parecido a ‘Beyond Good And Evil’. Prefiero la producción de Youth en ‘Born Into This’, pega mejor con su legado”.

Mark Gemini Thwaite, ex guitarrista, entre otros, de Tricky, Mob Research, etcétera.

 

 

DOS HOMBRES Y UN DESTINO

Cuando leáis estas páginas, The Cult habrán finalizado su gira, que se inició el pasado año bajo el nombre ‘Electric 13’, repasando el disco que transformó el rumbo de su carrera. Curiosamente, solo en 2013 tocaron entero el álbum producido por Rick Rubin. Estos meses han relegado la mayoría de esas canciones al olvido y recuperando su set list habitual. Ahora mismo se preparan para grabar nuevo trabajo. Como los tiburones,  desde su regreso en 2006, The Cult necesitan del movimiento perpetuo. Sin él, están muertos. Lo curioso del caso “Electric” (1987), su obra más hard rockera y nítida, creó un mínimo cisma entre el afamado productor y Billy Duffy, obligando Rubin al icónico guitarrista a dejar de lado sus arpegios y centrándose en un sonido cien por cien AC/DC. El mismo “Wild Flower” roba descaradamente el riff a “Rock And Roll Singer” de los australianos.

El batería del disco, Les Warner recuerda que “Electric” “influenció a mucha gente y abrió muchas puertas para que se volviera a un Rock más básico”.

Esos enfrentamientos creativos en The Cult, ese choque de personalidades y elecciones entre los dos líderes de la banda  han provocado que jamás se hayan estancado, que nunca hayan repetido una fórmula. Enrique Bunbury ve una obvia mutación en su trayectoria: Me gustaron góticos, entendí su evolución al hard rock y creo que ahora están en su máximo esplendor, aglutinando a todos los The Cult posibles en sus discos y conciertos. Los últimos álbumes deberían estar considerados a la altura de sus grandes obras. ‘Born Into This’ está absolutamente infravalorado. Ian Astbury canta cada día mejor. De facto, The Cult fueron un espejo en la efímera discografía de Héroes Del Silencio. Juan Valdivia: De The Cult me encanta ‘Sonic Temple’, saqué canciones suyas. Los vi en directo y sentí puro rock”. Se ha podido observar en numerosas ocasiones que Astbury, especialmente en su actuación en el Azkena, no tiene demasiado cariño al disco que los llevó al top ten del Billboard americano a finales de la década. Duffy difiere en su perspectiva. “Era el momento idóneo para realizar ese tipo de disco. Elegimos a Bob Rock, que casi sólo había producido artistas de Canadá, su país. Lo conocí allí y desde el primer momento, cuando hablé con él, supe que iba a ser un buen productor. Teníamos grandes canciones y Bob nos ayudó para que fueran lo más perfectas posibles. Temas como ‘Fire Woman’, ‘Sweet Soul Sister’, ‘Sun King’”… Sigue siendo vigente. Es uno de mis discos favoritos”.  ¿Qué opina Astbury? “‘Fire Woman’ es una canción Pop, que se ha quedado estancada, vieja”.

Dejemos que los dos describan su trato. “Hay muchas cosas de Ian que me molestan y muchas otras mías que a Ian tampoco le gustan, pero nada que pueda apartarnos de tocar juntos”. Billy Duffy. Ian Astbury: “Crecimos en ambientes muy diferentes, adquirimos distintas visiones (Risas), pero hay un cierto equilibrio de energías. Nos respetamos mutuamente. Nuestros estilos de vida distan mucho entre sí. No sé cómo, pero nos complementamos y el apoyo es recíproco. Y cuando él acepta mi visión, todo va bien”.

 

 

LA CONQUISTA AMERICANA

“Para formar parte de la historia del Rock tienes que romper América”. Billy Duffy lo tenía claro. Estados Unidos, meca del Rock’n Roll y el Pop es el Shangri-La de las bandas europeas que son relevantes a nivel mundial. U2, Scorpions, Radiohead, Rammstein, The Cardigans o Daft Punk  cruzaron el charco, conquistando USA, en intervalos breves o extensos.

 

“The Southern Death Cult eran definitivamente góticos. Es como los conocí en Nueva York, en los ochenta. Todavía estudiaba en el instituto. Me gradué, y en Los Ángeles creé The Nymphs. Ellos se marcaron su propio viaje angelino también, mutando al rock. Solíamos tocar The Nymphs, Jane’s Addiction y Soundgarden en el club The Scream. Las cuatro bandas arrastrábamos influencias siniestras. El Scream se encontraba en el Park Plaza Hotel, un precioso, romántico hotel de los años veinte. En la entrada bajabas una enorme escalera. En el techo veías pinturas antiguas, de estrellas, planetas y los doce signos del zodiaco. A la escena le gustaban The Cult, ese sonido clásico de rock, reminiscencias a Led Zeppelin, añadiendo su toque especial, y un hermoso frontman, un poco obsesionado con Jim Morrison, con su distintivo estilo de moverse creado por sí mismo. Rick Rubin los acogió y los hizo sonar a lo grande, ruta al éxito. Me gustaban, tenían canciones excepcionales”.

Inger Lorre. Cantante de The Nymphs.

 

“Sería entre en 84 o el 88, lo más probable en el 86, cuando tuve el privilegio de abrir para The Cult en el Santa Monica Civic. Fueron muy amables echándonos un cable, se rasgaron las bolsas de todas nuestras bebidas y comida, y graciosamente compartieron las suyas con nosotros. Iba con una pandilla de canallas. La policía nos persiguió a casa. Lo que recordaré es ver detrás del escenario a The Cult tocando ‘Rain’. La banda era tan buena e increíble, Ian sonaba místico. Me pusieron los pelos de punta. Sí, ¡una experiencia espiritual!”

Texacola Jones. Cantante de Tex & the Horseheads

 

“Los rechacé en mi primer contacto, un grupo llamado The Cult… Pensaba que eran una banda de imagen completa. Bien vestidos, invirtiendo tiempo y dinero los ponía en esa estampa de cuero y oscuridad. Me sorprendió que amigos míos en los que confiaba en su criterio, me dijeran que su música era buena e interesante. Merecían ser escuchados. En cuanto grabaron hard rock, no sonaban mal. No me interesa ese género”.

Laura Lovelace. Actriz y consultora musical en “Pulp Fiction”.

 

“Sé que salían con los Fuzztones y la escena proto garage revival de Nueva York. Eran mejores que todas las bandas de hair metal. Rick Rubin los convirtió en una caricatura. El festival de Astbury no es original. Intentaba fingir lo que él pensaba que Jim Morrison era. ¿La relación con Mother Love Bone y Soundgarden? Las nuevas estrellas de rock siendo colegas en la insensatez que experimentaban. Dicho esto, Ian es super amable. Toqué con él brevemente en Japón, la banda Zig. El cantante era Hide de X Japan. Se suicidó, el John Lennon japonés, la mayor leyenda del país. Quisieron girar con diferentes estrellas que idolatraban de invitados”.

Howie Pyro. Bajista de D-Generation y multitud de bandas.

 

 

JAMIE STEWART

Los fans sabemos que el bajista definitivo de The Cult es Jamie Stewart.  Tras dejar la banda, una nueva etapa se abrió en el grupo. A pesar de la brillante lista de sustitutos, nadie le ha superado en carisma. Jamie empezó con ellos en Death Cult y terminó tras unas fechas de la gira de ‘Sonic Temple’.

Hombre tranquilo, vivió en Canadá relajadamente, produciendo grupos. En el presente reside en la pérfida Albión.

 

¿Cómo describirías la escena musical británica a inicios de los ochenta?

“Cuando el punk pasó, infundió energía y vitalidad a muchas bandas. Los sellos y la escena indie prosperaba, y nuevas bandas post punk o influenciadas por el punk intentaban emerger con su propio sonido. La extravagancia había llegado. El gótico en plena construcción…Adam & The Ants y Siouxsie and The Banshees añadían un toque teatral. Y un gran énfasis en las baterías duras y en atacar lo que triunfaba”.

Tu primera banda conocida fue Ritual.

“Esas bandas eran producto de la época. Surgimos del punk y el gótico con toques de David Bowie e Iggy Pop. Añadíamos la extraña inclusión de un saxofón. Theatre Of Hate fueron influencia mía. No en nuestro saxofonista, que podía tocar largas notas. Las canciones eran muy deprimentes. Todo trataba de inestabilidad mental”.  

¿Conocías a Southern Death Cult?

“Estaba atento a lo que hacían. Atraían la atención por ser diferentes, originales, su batería rítmica y dura, aparte de una imagen muy potente, únicos. Los vi sobre 1982 en Bradbury”.

¿Cuáles fueron tus inicios en la música? ¿Ya preferías el bajo?

“No. Fue duro adaptarme. En Southern Death Cult,  el bajo es casi el instrumento más importante. Siendo guitarrista, tardé unos años en entender lo que un bajo hace, dar ritmo. Esas canciones eran un símbolo, progresamos. Sin menos predominancia del bajo, ‘Sanctuary’ no hubiera aparecido. Mi inspiración de guitarrista venía de bandas de rock de los setenta, Statuos Quo y Slade. Innové con el punk, más en la energía. Siouxsie & The Banshees me influenciaron. Mi primer concierto de verdad fue The Damned en el Rainbow, finales del 79. En mi primer grupo toqué la guitarra. No tenía intención de tocar el bajo hasta que Ray me animó a ir a la audición de Death Cult. Cogí prestado un bajo de mi tienda local de música”.

¿Qué procedimiento seguisteis en Death Cult? Me refiero a los ensayos, composiciones…incluyendo a Ray Mondo.

“Ensayábamos en un pequeño estudio en el sur de Londres. Ray y yo cruzábamos la ciudad en tren. Se acumulaba mucha energía, pero no teníamos aún un enfoque. El bajo y la batería ocupaban bastante espacio, intentando mantener el legado de Southern Death Cult. Al final de todo, Billy desarrolló su propio estilo y añadió guitarras con gancho a la mínima posibilidad”.

Grabasteis un EP.

“Se hizo muy rápido, y fue una ocasión asombrosa. Jeremy Green poseía un gran pedigrí, como su trabajo con The Clash y participando en algunos estudios londinenses donde se grabaron canciones muy importantes de entonces”.

Sólo con ese EP girasteis por Europa. Es una ética DIY (hazlo tú mismo).

“Había mucho interés alrededor por Southern Death Cult, éramos conocidos. Pienso que…bueno, sabíamos de la necesidad de crear un espacio para crecer y probarnos a nosotros mismo,  trabajando bastante, sobre todo delante de la prensa musical británica. La gente no se impresionó demasiado, probablemente porque no seríamos particularmente buenos. Mucho ruido sin un enfoque”.

¿Os veíais como una banda gótica o de positive punk?

“Es obvio que había elementos de ambos estilos, pero estábamos determinados a liberarnos y ser independientes de cualquier escena”.

¿Qué descripción harías de Ian Astbury, el frontman? Influencias, etcétera…

“Es una habilidad única imposible de detallar. Era especial. Magnetismo, aura, cualidades que aumentaron en su viaje. No teme ser valiente y diferente, aptitudes indispensables en un frontman. Estoy seguro que Jim Morrison lo influenció. Y Janis Joplin, Robert Plant…A Ian le interesaba más evolucionar en su libertad de expresión que en un sonido particular”.

Mondo dejó el grupo y Nigel entró. ¿Por qué se fue Mondo? ¿Dirías que con Nigel Preston conseguisteis la formación perfecta y clásica de The Cult?

“La marcha de Ray se debió a nuestro intento de escapar de la escena punk gótica. No quiso adaptar su estilo. Nigel tenía un rollo muy nuevo, un pop rock limpio que nos ayudó. Nigel trabajó previamente con Billy y mantenían el contacto. Fue un intercambio coherente con Sex Gang Children, la verdad. Nos pusimos mutuamente de acuerdo, tenía sentido. No creo que haya habido nunca un batería perfecto y real en The Cult. Es fácil mirar atrás y decir, la era dorada. La cuestión es que he tenido grandes momentos con todos los baterías”.

Nigel falleció de una sobredosis en el 91. ¿Recuerdos?

“En un buen día, gran batería. Un juerguista, pero la fiesta acabó. Insufrible estar a su lado cuando la fiesta no terminaba”.

Registrasteis un single, en el sello Two Sides.

“No recuerdo mucho las grabaciones. Una temporada tormentosa…Billy construía sus riffs pegadizos de guitarra, y dejaba poco espacio al bajo. Two Sides nos apoyaron bastante. Nos nos presionaron. Veían que iban a llegar cosas buenas. Eso continuo en nuestra relación con Beggars Banquet”.

¿Por qué os cambiasteis d el nombre a The Cult?

“Intentamos encontrar nuestra propia identidad fuera de la escena post punk o gótica. La palabra ‘death’ constantemente nos ponía en un cajón del que queríamos salir. Luchamos duramente contra las etiquetas. Es parte de la historia de la banda. Nuestra causa era realizar música que nos gustara y hallar una audiencia que la apreciara. Es clave controlar severamente tu exposición mediática”.

¿Apreciaste el recopilatorio de Death Cult?

“Está bien. Ningún problema. Me trae a la memoria canciones que no fueron expuestas demasiado”.

En una entrevista, Gary Numan me comentó que el sello era una pequeña familia.

“Sí, una pequeña familia de negocios. Se trabajaba con el mínimo presupuesto. En la primera gira estadounidense, cancelamos un concierto en Canadá. Fin de gira, nada de dinero…. Martin Mills, el propietario de Beggars Banquet estaba en Nueva York por una conferencia, y nos pagó con su tarjeta de crédito el avión”.

Repasemos los discos. “Dreamtime”.

“Nuestra experiencia en un estudio más allá de unos pocos días. No sabíamos en qué acabaría. Billy experimentaba con su estilo melódico, Ian trataba de ser más libre en sus voces. Hay un gran rango de influencias…Punk, blues, psicodelia. El vinilo idóneo para enseñar lo que éramos”.

¿Conocisteis a John Peel?

“No, The Cult nunca hicimos una sesión con él. Mi primera banda Ritual sí. No lo conocí. Nos emocionaba que nos presentara en la radio. Fui un asiduo oyente de su programa. The Cult hizo unas dos sesiones en el programa de Janice Long”.

“Love”, en el que os trataron de estrellas.

“Mientras lo grabábamos, ‘Sanctuary’ se lanzó de single en Inglaterra y escaló puestos en las listas. Fue una gran inyección en el ambiente creativo. No recuerdo demasiado las sesiones, solo lo pasmado que me quedé con la creatividad de Mark Brezezecki, sobre todo en temas como ‘Love’. No es un batería de rock estándar. Intuíamos que íbamos por la senda correcta con ‘Rain’ y ‘Sanctuary’. Aún había mucha variedad que explorar, ‘Black Angel’ o ‘Phoenix’. La noción de estrellas de rock no nos impactó. Había mayor interés en las revistas de adolescentes. Fotos extravagantes y entrevistas”.  

Acogisteis a The Mission de teloneros.

“Sí, las relaciones fueron buenas. Descubrí Metallica por Mick Brown y Craig Adams de The Mission, me pusieron una cinta de ‘Ride The Lightning’ en el camerino de un festival en el que tocamos. Billy era fan del uso del bajo de Craig, lo acogió en The Cult en unas giras. The Mission fueron similares a nosotros saliéndose de la senda del gótico. Sus versiones de Free, ‘Wishing Well’, y Neil Young, ‘Like A Hurricane’, era muy buenas”.

“Peace”, “Electric”.

“En los estudios Manor la intención era seguir el éxito de ‘Love’ sacando un trabajo similar. En el proceso, se palpaba que nos habíamos inclinado hacia el hard rock más que antes. Lo terminamos y nos fijamos en su núcleo escondido en efectos y capas. Nos acercamos a Rick con el ánimo de quizá remezclar un poco las grabaciones. En seguida fue obvio que necesitábamos desnudar el disco a lo básico e identificar ese núcleo. Con un disco terminado, nos encontramos en otro continente reinventándolo. ‘Electric’ era una inflexión necesaria en nuestro camino de auto realización”.

Sonic Temple, el éxito en Estados Unidos.

“Bob es muy gentil, un tipo de la costa oeste con gran sensibilidad hacia la melodía. Bob sintió que los Cult “reales” se hallaban a la mitad  de ‘Love’ y ‘Electric’; construidos en el hard rock y las raíces blues, y apuntes de psicodelia y experimentación. ‘Sonic Temple’ fue el disco ideal ese año”.

¿Por qué abandonaste?

“Me casé en 1989, pensando en la perspectiva de ser padre pronto. Sentí que era mejor ser un padre responsable estando cerca y no de gira. Bien, las diferencias de estilo de vida y actitud de Ian y Billy eran muy extremas, te hacían la vida muy poco confortable. Quise experimentar, convirtiéndome en productor”.

Imagino que fue algo grato.

“Me gusta estar en el meollo del estudio. Pulir, confeccionar, el desarrollo, la expresión, los felices accidentes. El panorama del negocio musical en Canadá fue una barrera para hacerme un estatus. Las bandas indies se publicaban así mismas, las de grandes sellos iban a USA. Lo amé, y tuve que dejarlo y ponerme en otro trabajo”.

¿Qué sensaciones pasaron por tu mente en el Royal Albert Hall, la gira “Love Live Tour”, en las dos canciones que interpretaste?

“Me sorprendió lo familiar que me sentí tanto tiempo después. La banda fue muy cortés y nos dieron la bienvenida. Una gran emoción, ¡que pasó muy rápido!”

 

 

NUNCA SE PUEDE CRUZAR EL MISMO RÍO DOS VECES

Un ejemplo del eclecticismo de The Cult, es el llamado disco de la cabra (1994), que cumple aniversario también, veinte años. Billy Duffy recuerda que  “Ian y yo decidimos crear una especie de ‘Achtung Baby’, como un experimento. Habíamos vendido bastante y no necesitábamos sacar algo muy comercial. Un estilo diferente”. Testigo de excepción del disco y la controvertida gira resultó ser Craig Adams, bajista de The Sisters Of Mercy y The Mission. “Lo grabamos en los estudios de Bryan Adams en Vancouver, con Bob Rock. El estudio era una especie de gran almacén, con una gran mesa de mezclas en otra habitación. Nos situamos en áreas específicas, así que cada uno podía adornarla con lo que quisiera…Pinturas, estatuas, muebles, y muchas más cosas extrañas. Solíamos ensayar y organizar las canciones durante el día, luego sobre las seis de la tarde comenzábamos las canciones y a escoger diferentes tomas”. Sobre la gira, rememora que fue muy extensa y al final, en Sudamérica, Ian abandonó y viajó de vuelta a Los Ángeles. La razón es que no le apetecía tirarse otros tres meses más de gira que se contrataron con Van Halen en Estados Unidos. El resto de la gira lo pasamos bien y dimos conciertos interesantes en todo el mundo”. Previamente, en 1993, antes de fichar una nueva sección rítmica que incluía a Craig Adams y Scott Garret e iniciar gira, consiguieron su único número uno en UK con el recopilatorio “Pure Cult: for Rockers, Ravers, Lovers, and Sinners”,  metiendo el single “The Witch” de aliciente. En su edición extendida incluía un concierto en el Marquee. En ese 1993, Craig Adams se convirtió en una de las pocas personas que han compuesto junto a Billy e Ian. “Durante los ensayos de la gira Billy y yo grabamos algunas ideas por diversión. Ian las escuchó y cantó unas pocas líneas. Las olvidamos hasta que las grabaciones se iniciaron. Daban la talla y las usamos”. Esas canciones salieron a la luz en la cabra (“Universal You”, en el compilatorio de Beggars Banquet “High Octane Cult”  a potente “Into The Clouds”) que el grupo no aprobó, y en la caja de rarezas.

La ruptura de The Cult dio alas tanto a Ian como a Billy para crear sus propias bandas e ideas. Astbury se lanzó primero a través de Holy Barbarians, correcto combo de rock seudo psicodélico.  Duffy intentó formar un grupo cuyo cantante sería Kory Clarke. El que fuera líder de Warrior Soul lamenta la oportunidad perdida: “Fue una unión muy desafortunada, en 1996. A Billy no le gustaba mi guitarrista rítmico, que formó parte de la gira de Space Age Playboys. Yo ya había hecho gran música con este tipo. Billy prefería un tipo de rock apestoso. Dimos conciertos, compusimos canciones, teníamos a Bob Rock, y entonces Billy decidió dejarlo. No quería un segundo guitarra. Sólo él. Un problema de ego. Podía haber salido algo grande”.  Al final, Duffy se alió con su viejo colega de The Alarm Mike Peters, en Colorsound (1999). Reclutó otra vez a Craig Adams. “Recibí una llamada de Billy por si me quería involucrar con Mike Peters. Conozco a Mike desde hace años pero no lo había visto durante mucho tiempo. Acepté. Nos encontramos de nuevo en el Norte de Gales y tocamos juntos con Johnny Donnelly a la batería, en una cabaña en las colinas. Estuvimos un par de semanas ensayando y haciendo demos. Al final publicamos las demos, sonaban genial. Tocamos unos pocos conciertos, lo pasamos bien. Hasta que llegó la llamada, nada inesperada, y Billy volvió con The Cult”.

 

 

LOVE

“San Carlos De La Rapita era el destino para encontrarme con mis amigos del grupo Sangre Cristiana. No se cómo conseguí llegar hasta allí, pero lo hice. Cargada de tóxicos cada célula de mi cuerpo y agotada mi última reserva. Al día siguiente y los que restaron solo recuerdo de aquel viaje el ‘Love’ de The Cult.

Sonaba incesantemente, canción tras canción. Último acorde de ‘Nirvana’ enlazado con el siguiente riff de ‘Big Neon Glitter’ y último de éste con el siguiente de ‘Love’ y así sucesivamente hasta el cierre del álbum con ‘Black Angel’, pasando por la pegadiza ‘Rain’ y mi favorita ‘Phoenix’.

Las diez canciones quedaron taladradas en la esponja vacía de mi cerebro ansioso rellenando cada hueco. La visión que conservo son las manos aporreando la batería en la mesa del comedor, tocando guitarras imaginarias y ejecutando un karaoke perfecto cuando aún no estaba de moda.

‘Love’ me salvó el verano. Gracias The Cult”.

Ana Curra. Ex Parálisis Permanente, ex Seres Vacíos, artista en solitario.

 

ELECTRIC

“¡Hace poco mi sobrino pequeño me pedía escuchar algo que fuese “muy rockero”! Me vinieron varios discos a la cabeza, pero ahí estaba el ‘Electric’, junto al equipo de sonido. Me pareció un muy buen ejemplo de algo “muy rockero”, porque lo es.

Con el tiempo The Cult han sido capaces de conciliar sus oscuros comienzos con el descarado hard rock conjurado en este álbum (patente desde ‘Wild Flower’ a ‘Memphis Hip Shake’ pasando por favoritos personales como ‘Peace Dog’ o ‘Love Removal Machine’). Incluso, a lo largo de su carrera, han expandido horizontes en vías espirituales, más allá de su yin-yang particular. ‘Electric’, en concreto, me parece un puñetazo en la mesa de una banda ambiciosa e inconformista que continuó el intercambio musical trasatlántico”.

Javier Vielba, miembro de Arizona Baby, Corizonas, y espíritu libre

 

STEVE BROWN

Una concatenación de casualidades hizo que The Cult triunfaran en las listas de éxito americanas, trampolín que hizo de su ulterior entrada por la puerta grande de Estados Unidos. El productor Steve Brown fue el eje del reloj, con ‘Love’, uno de los plásticos predilectos de los fans, que hace de engranaje entre el misticismo siniestro y los riffs rockeros.

 

Recibiste una cinta de canciones suyas.

“Las demos. Las robé del mánager de Steve Lillywhite, que era también mi mánager. Steve y yo fuimos juntos al colegio. John Giddings, su agente, las envió. Estaba como loco por producir una banda, todo lo que había grabado antes eran artistas pop. Escuchándolas en casa, me di cuenta que eran las demos sin pulir, la canción básica, ni siquiera se podrían llamar demos o esbozos (Risas). Puse una canción instrumental de la cara b y me gustó el riff principal, era pegadizo, me recordó algo. Lo arreglé, se lo llevé a la banda, y eso les hizo interesarse en la música y en mí”.

¿Cómo se rompió el hielo? Viniendo de producir Wham!

“El hecho es que hice un buen trabajo en ‘She Sells Sanctury’. Billy no estaba convencido de utilizar un productor de pop, a Ian le intrigaba que hubiera trabajado con George Michael, no es que fuera fan, pero estaba fascinado. Mi pregunta principal era, ¿queréis ser rockeros y salir de gira o que os meta en la lista de Top Of The Pops? Me encargaron sacar al menos tres singles del disco, que fueron ‘She Sells Sanctuary’, ‘Rain’, y ‘Revolution’, un buen tema. Se amoldaron a mi marketing de lanzamiento pop. Combiné mis conocimientos de rock y pop y surgió el álbum ‘Love’. Los ayudé a introducirse en el mainstream”.

A muchos góticos les encanta ese disco.

“El ángulo gótico provenía de la estética de la banda. Una imagen muy cool. Vestían de cuero, con cadenas y colgantes, flores de distintos patrones, y maquillaje”.

¿Ian grabó sus voces con flores y violetas en el micrófono?

“En la tarima pusieron una especie de cabeza de demonio, en realidad de una cabra u oveja, que con los cuernos parecía demoniaco. Ian lo adornó con rosas y violetas lo que les llevó a la temática de ‘Love’. Es una mezcla de lo malvado con la paz y el amor. Ian y Billy son opuestos y se atraen. Mi padre solía decir qué hay de atractivo en una pareja que te diga que sí a todo. Bromeaban, se llevaban bien, pero trabajaban separados. Billy era el típico trabajador de nueve a cinco. Desayunaba, pillaba las guitarras y cuando atardecía lo dejaba. Ian era más noctámbulo, escribía las letras y estrofas. Era muy cansado para mí, doble turno. Billy llegaba por la mañana y veía lo que había escrito Ian, e Ian llegaba por la noche y escuchaba lo de Billy. Si había alguna discusión, la canalizaban a través de mí y yo las trivializaba”.

¿Jamie Stewart era menos visceral?

“Jamie es una persona muy espiritual, encantadora y calmada. No le suelo ver mucho. El trato que tuve con él fue encantador. Es como el Dalai Lama (Risas). Antes de los conciertos, los nerviosismos y demás, él era quien apaciguaba a todos. Es un miembro muy importante para cualquier banda”.

Salieron distintas versiones en cada edición del álbum.

“Todas han salido ahora. Cuando sacábamos singles, hicimos otras demos. Y las hicimos en los Olympic Studios por Led Zeppelin. Me trae buenos sentimientos por grabar allí ‘She Sells Sanctuary’”.

Se cambió de batería. En las demos y el primer single tocaba Nigel, el resto Mark.

“Fue una decisión de la banda. No me gusta que el alcohol y las drogas interfieran en la grabación. En la escucha no me importa. Nigel era un verdadero batería rockero. Tenía un problema. Mark de Big Country fue una elección natural”.

¿Qué impacto tuvo “Love”?

“Al salir el disco escribieron reseñas terribles. Llamé a Martin Mills de Beggars Banquet para pedirle disculpas y me dijo que no me preocupara, que era el disco que más había vendido de la discográfica. Fueron los fans los que hicieron el disco histórico”.

¿Qué pasó con “Peace”?

“La predisposición fue buena, pero fuimos a la grabación sin una preproducción. ‘Love’ tardó mucho tiempo en crearse, en cambio ‘Peace’ se hizo rápidamente. En ‘Love’ hicimos una preproducción de cuatro semanas. En ‘Peace’ se compuso a la vez que se preproducía y es algo contraproducente”.

“Electric” es más AC/DC.

“Anhelaban conseguir el mercado americano. A los jóvenes americanos les encantaban las bandas inglesas. Yo quería abordarlo desde una perspectiva inglesa, pero no fue posible. Tomaron la decisión correcta contratando a Rick Rubin. Hice la preproducción y ellos y Rick lo pulieron y quitaron los errores. No soy una persona rencorosa, aprecié que triunfaran. Creo en el karma. ‘Rain’ y ‘Revolution’ las atraviesa un hilo y de ahí llegamos al resto”.

 

SONIC TEMPLE

“Allá por 1988 cuando el hair-metal del Sunset Strip había llegado a su punto más alto y prácticamente desaparecido, The Cult consiguieron sacar un disco de final de década. Este trabajo es una especie de ejecución de rockeros delgados protegidos por cuero, con tal vez, algo de más de aceite pachulí.

El rock de coche musculoso de los setenta se había ido hace tiempo, necesitábamos algo nuevo, y algo para una generación que no estaba preparada para el rock alternativo. Con Bob Rock al mando era natural asumir una producción grandilocuente, como en los primeros ochenta, con baterías con mucha reverb y sonidos de guitarra a lo Tom Scholz. Los riffs de rock pueden ser a veces majestuosos mientras que las líneas vocales retienen un flujo exacto que parece que ha sido dictado por el guitarrista inicialmente como melodía para las voces, acabando finalmente por intimar. Lleno de enormes coros y trabajo de líneas de solo de guitarra, esta colección es una verdadera obra maestra anticuada que te transporta a una era en la que señalaba el final de “simplemente pasarlo bien en el bar” y que tiene reminiscencias de cómo es el futuro ahora. Sónico sí, un templo, tal vez no, pero un grupo como The Cult, toda una hazaña para una época en la que imitar era la norma”.

Paul Ena Kostabi, guitarrista de Youth Gone Mad, miembro fundador en White Zombie, Psychotica, artista. Fue colaborador de Dee Dee Ramone.

 

 

RESURECCIÓN Y SEGUNDA RUPTURA

Mientras Astbury buscaba un sello que sacara su disco en solitario, producido por Chris Gross en 1998-1999, “Spirit/Light/Speed” (2000), en el que hibridaba rock y electrónica, gracias a un concierto benéfico a favor del Tibet y el acercamiento con Duffy, decidieron reunirse. Antes de entrar en un estudio y firmar un nuevo contrato, en esta ocasión con Atlantic, engrasaron la máquina en directo. El resultado, “Beyond Good And Evil” (2001), título sacado de un libro de Nietzsche, reforzaba el músculo del grupo, adaptándose a los nuevos sonidos inherentes al zeitgeist rockero pero sin perder su identidad; a saber, los riffs marca de la casa, las melodías y potencia vocal. Vendió más de medio millón de discos en total. Internet no cortaba las ventas hasta los extremos de este 2014, y se consideró, injustamente, un fracaso. El atentado del 11 de septiembre en las torres gemelas en Nueva York, truncaría fechas de la gira. “Tardamos muchísimo en juntar las canciones, grabarlo…Salió en junio, una mala fecha, demasiado tarde.Rise’ es un gran single. Me gusta ‘Beyond Good And Evil’”. Billy Duffy. Para la posteridad quedará el dvd “Music Without Fear”,  que en sus escenas extras aparecerá uno de sus fans más famosos, Nicolas Cage. Un año antes Cage eligió su versión de “Painted On My Heart” de Diana Warren (Aerosmith la grabaron con la misma intención) como canción promocional de la nefasta película “60 Seconds”. La produjo el exigente Michael Beinhorn. “Disfruté con Ian. La banda y yo no terminamos bien”.  Sin un futuro por determinar, su segunda escisión se formalizaría en el 2002.

 

STEVE WEABBON-DISEÑO Y REEDICIONES (COLUMNA)

“Con el set de ‘Rare Cult’ quise agregar todas las canciones que no habían entrado en los discos, incluyendo caras b y las inéditas. La caja ‘The Demo Sessions’ fue más específica complementando los álbumes. El diseño de los proyectos fue muy simple.

Las ediciones extendidas son otra cosa, especialmente ‘Electric/Peace’. El logo de la portada de ‘Peace’ fue diseñado por Astbury, la imagen del álbum que abortaron. En la edición Ómnibus de ‘Love’ usé elementos creados en 1985 para conservar la estética del disco”.

 

THE CULT COMO TELONEROS.

“Ian ha nacido para ser una estrella del rock y Billy Duffy tenía el perfecto papel de dios del post punk rock. La banda sacaba muchísima energía agresiva e Ian un sentido del humor retorcido. Tenía mucho sentido que tuvieran influencias psicodélicas y rockeras. ¡Buenos chavales!”

David J. Ex bajista de Bauhaus y Love & Rockets.

 

 

FOREVER CULT, CULT FOREVER

“The Cult no es como Coca Cola, o McDonalds, que fabrican el mismo producto sin cesar”.  Ian Astbury. Elocuente, en este milenio de discos hechos bajo un mismo patrón, sin riesgo, sin peligro. The Cult afrontaban la epopeya de ser fieles a su filosofía. 2006 y recargando las energías reformaron el grupo: Tempesta a la batería y Chris Wise al bajo, más el apoyo a la guitarra rítmica de  Mike Dimkich.

Una serie de conciertos que darían lugar al dvd “New York City”, desplegando en la ciudad de los Knicks un repertorio hecho a base de sudor, sangre y lágrimas. “Born Into This”, título del documental de Bukowski, será la buena nueva en 2008. Billy Duffy: Me gustó trabajar con Youth de productor. Tenemos una edad parecida los tres, Ian, yo y él. Nos lo pasamos muy bien. Habíamos grabado algunas cosas en Los Angeles, teníamos ya algunas demos, y terminamos de grabar todo con Youth en Londres. Fue una buena experiencia, me gusta estar en Londres. Hemos hecho un buen álbum, creo que Youth ha realizado un gran trabajo. Pensamos que era hora de hacer algo diferente con este último álbum. Ian tenía sus opiniones sobre lo que quería hacer, me gustó su visión y continuamos ese camino”. Comparativamente, si “Beyond Good And Evil” era el lado de la moneda en que The Cult mostraban músculo, en “Born Into This” reverberaba una sonoridad menos dura, más espontánea. Entre sus grandes alicientes, la balada “Holly Mountain”, de Astbury. “Es una canción de amor. Una canción de amor muy personal que habla de una relación que tuve y que fue muy importante en mi vida. ¡Saltaban chispas! Era ese tipo de relación en la que ambos individuos tienen una personalidad tan fuerte que muchas veces no pueden estar juntos en la misma habitación. (Risas) Imagino que sabes de lo que te hablo. Había demasiada energía. Y es lo que traté de contar en ‘Holy Mountain’. El título lo tomé prestado de la película de Jodorowsky”. Del álbum, una costumbre arraigada en Astbury, sin renegar de él de forma tajante, no se siente satisfecho del todo. “Escuchándolo ahora, con perspectiva, hay mucho potencial en las canciones, se podrían desarrollar más, sólo que sentirnos a contrarreloj nos restringió”.

Entre “Born Into This” y “Choice Of Weapon” publicaron un par de singles, con Chris Gross a los controles, que llamaron cápsulas.  “Las cápsulas surgieron como idea básicamente porque no teníamos sello pero sí unas cuantas canciones compuestas. No queríamos terminar un álbum entero, nos pareció mejor ofrecer al público canciones en este tipo de formato cada tres meses. ¿Su temática? “Viene de mi interés por las tradiciones paganas, por buscar más allá de lo que aprendí en el colegio, más allá de la visión occidental, de Nietzsche, Crowley, Anger. Son amaneceres de otras áreas, visionarios de la conciencia. Analizan la imaginación y la espiritualidad desde un estado más profundo que el que se plantea la población diariamente.  Son lecciones que he aprendido en la niñez. Mi abuela pertenecía a una comunidad espiritual, poseía un don, era muy intuitiva y me enseñó que todas las preguntas esconden otras preguntas. (Risas) Es difícil para un músico o artista aceptarlo, tienden a articular el arte en teorías. Debe ser vivido, experimentado. Igual que en los conciertos. Por eso los conciertos son tan importantes.  Una actuación es un ritual, no simple entretenimiento. El rock no trata en su totalidad de drogas y chicas, existe un espacio donde sumergirte en la música y las emociones”.

“Revolution” de “Love”. Una canción, un carácter al que enfrentarse a la existencia. “Bob Dylan, Ginsberg, Patti Smith…Son los  arquitectos de una nueva revolución espiritual. La revolución material no la podemos sostener,  no podemos seguir construyendo carreteras, no poseemos los recursos necesarios, nos estamos quedando sin provisiones. Debemos actuar con lo que nos queda. Trata de la conciencia. La cuestión es que vivimos una vida limitada, con diferentes fases. Lo que hacía con veintitrés no es lo mismo que hago con mis actuales cuarenta y ocho. Mis prioridades son otras. A los veintitrés era más anárquico, ahora soy más filosófico. Si ha de haber alguna revolución no tendrá un carácter explosivo, no será violenta; debe ser algo que se geste en el interior de cada individuo. No consigues nada relevante sino avanzas individualmente. Estamos hablando de las energías y los movimientos, pero sin las mujeres, sin las madres, no somos nada (Risas). La verdadera revolución es aceptar lo femenino. Creo que en muchos aspectos el trabajo que hago es muy femenino”.

Mención aparte los dos proyectos de Duffy en un viaje de ida que esperemos sea longevo; el super grupo Carboard Vampyres que casi termina en algo serio y el inocuo disco de Circus Diablo. Rastreando en YouTube veréis actuaciones de los Carboard Vampyres de Cantrell y Duffy versioneando a Alice In Chains, Aerosmith, Stooges o Black Sabbath. En Circus Diablo Duffy delegó bastante, en democracia, las tareas compositivas. Un disco cuyo target son los fans completistas.

La próxima parada, “Choice Of Weapo”’ (2012). El guitarrista Alex de Uzzhuaïa lo pone en contexto: “‘Choice Of Weapon’ puede que no sea su mejor álbum, de hecho no lo es, pero es mucho más de lo que cualquiera podría esperar tras treinta años de carrera sin apenas altibajos, una banda donde la palabra evolución no está reñida con la calidad, algo que han ido demostrando disco a disco y en cada cambio de rumbo. Este disco recoge todo eso, diez temas donde la presencia de Bob Rock es tan fundamental como la de Chris Goss (no hay mas que escuchar las demos ‘Weapon Of Choice’).  Ellos dos suponen el equilibrio perfecto entre las guitarras y “comercialidad” de Duffy y las melodías y visiones de Astbury. Un álbum de madurez, de consolidación definitiva de un sonido que se inició en 1994 con “el disco de la cabra”, se endureció en el imprescindible ‘Beyond Good And Evil’, involucionó en ‘Born Into This’ y se consolida en ‘Choice of Weapon’”.

Hasta aquí la casi inmaculada carrera del grupo, con sólo un disco de menor calidad, “Ceremony” (1991). Semanas supervisando el productor Richie Zito las preguntas que le envié, a la expectativa. ¿La respuesta? “Lo siento, no tengo nada que aportar”. Una mínima decepción (Bob Rock grababa el disco negro de Metallica, y Zito fue el quinto de la lista) en una maratón de oro, en la que Astbury ideó un Lollapalooza menos corporativo que el de Farrell, Gathering Of The Tribes. Forever Cult, Cult Forever.

Michael DesBarres: “The Cult me han dado constantemente la impresión de una banda atemporal que lleva sus influencias en su propia estética. Ecos de Jim Morrison y Led Zeppelin. Billy Duffy e Ian Astbury son, en inglés, the real thing”.

 

 

LAS COLABORACIONES DE IAN ASTBURY

“Mi crecimiento es radical. Por eso me gusta gente como David Bowie, Bowie ha explorado todo. Nunca saca el mismo disco. Es lo que marca ser un artista, cambias porque te afecta el entorno, no eres un robot que repite unas pautas”. Ian Astbury explica así su perpetuo entusiasmo, sus colaboraciones y distintos proyectos. Esta es una abreviada lista de las colaboraciones de Wolf Child, obviando las testimoniales apariciones con Beastie Boys o Debbie Harry.

 

The Mission

“‘Blood Brothers’ la escribí en respuesta a un tema de The Cult que grabaron para una sesión de Radio1. No recuerdo el nombre de la canción. Ian cantaba ‘sombreros al aire por Hussey, es un buen hombre’, algo así. Me conmovió e inspiró a incluir su nombre y dedicarle ‘Blood Brothers’. The Cult nos apoyaron llevándonos de gira por Europa, alabándonos y citando nuestros nombres en las entrevistas. En esos conciertos, solían subirse en algún tema. El más importante fue el día que desvelamos el nombre de The Mission en el Electric Balroom. Teníamos una lona nueva preciosa que sacamos en el concierto. Se atascó y los fans solo pudieron leer The Miss hasta que los roadies lo arreglaron. Ian y Billy se unieron en los bises”.

Wayne Hussey.

“Teníamos influencias similares. Había mucha camaradería entre The Mission y The Cult”.

Ian Astbury

 

The Fuzztones.

“Conocí a Ian en Inglaterra, sobre los ochenta, cuando la banda se llamaba The Southern Death Cult. Fue a ver a The Damned y nosotros abríamos. Pidió conocerme y me dijo que le gustó el concierto. El tiempo viaja rápido, hasta el ochenta y nueve. Se trasladó a Los Ángeles un año antes de que The Fuzztones nos reubicáramos allí desde Nueva York. Empezó a venir a todos nuestros conciertos y nos hicimos amigos. Solía subirse a escena y cantar algunas estrofas en nuestros conciertos de Hollywood. Creía realmente en la banda, y fue fundamental en firmar nuestro único acuerdo con un sello grande. Hemos perdido el contacto con los años, una pena. Era un gran tipo y un buen amigo”.

Rudi Protrudi

 

Circus Of Power

“En las audiciones de The Cult, me encontré con Ian. No conseguí el puesto. Llegué temprano y le pregunté a Billy si le apetecía montar una jam, me replicó que no hacía jams. Supe entonces que no iban a cogerme. Ian y yo nos hicimos colegas y les habló de mí a los tipos de Circus, que necesitaban alguien. Inicialmente dije que no, me encontraba más interesado en la música soul antigua y en el jazz, bueno, siempre. Salí con el guitarrista Gary Sunshine, nos llevamos bien, y le gustaba la misma música que yo. Grabé baterías en el disco pero no estuve presente en la colaboración de Ian en ‘Shine’. No vi regularmente a Ian después de eso. Me gustaba su forma de ser y me impresionó que fuera una persona con los pies en la tierra”.

Victor Indrizzo.

 

Tommy Iommi

“Leí un cómic de los ‘Cuatro Fantásticos’. Johnny, la antorcha humana, se enciende, siempre grita “Flame One!”. Me gusta ese elemento, fuego, es diabólico. Quería un texto sensual y que visualmente evocara a Tony Iommi y la canción. El batería es Matt Cameron. Brian May también grabó un solo para el tema”.

Ian Astbury

 

MC5

“The Cult daban un concierto al otro lado de la calle. Me pareció muy cool que vinieran a vernos. Ian, los chicos, y especialmente Billy Duffy, arrasaron el local. Es como si hubiera una conexión cósmica entre el vocalista de MC5, Rob Tyner, e Ian. Nacieron para ser frontman. Los dos se sentían a gusto desmelenándose ante cinco mil personas. Es interesante ver que la antorcha ha pasado de MC5 a The Cult, Rage Against The Machine y demás”.

Wayne Kramer.

 

The Doors.

En el exagerado biopic que Oliver Stone filmó sobre The Doors, quiso que Ian Astbury actuara de rey lagarto. Astbury rechazó la oferta. En el 2000 los caminos de The Doors e Ian, que compartía el fanatismo por la cultura india de Jimbo, se cruzaron. El canal VH-1 organizó un concierto tributo al grupo angelino, contando con los tres supervivientes. La actuación más destacada fue la de un Astbury con el pelo corto, entonando “Whiskey Bar”, “Back Door Man” y “Wild Child”. El éxito del programa daría lugar al disco homenaje “Stoned Immaculate”, reuniendo una pléyade de estrelles, algunas cercanas al grupo, por ejemplo Exene Cervenka de X. En todas las canciones colaboraron, de una u otra forma, los miembros de The Doors. The Cult interpretaron “Wild Child” junto a Manzarek, y Astbury puso voz a “Touch Me” al lado de a los autores de “Other Voices”. Por fin parecía que hallaron al cantante perfecto para calzarse los negros pantalones de cuero de Morrison, después de los fallidos intentos con Iggy Pop o Eddie Vedder. John Densmore declinó participar, aduciendo que sólo deseaba reuniones esporádicas con Vedder, demandando al grupo y haciéndoles cambiar de nombre. Se llegaron a componer nuevas canciones. El segundo regreso de The Cult, terminó la aventura de Astbury y The Doors.   

“Es algo por lo que debía pasar. Algo que se cruza una vez en tu vida, y no pierdes la oportunidad. Aprendí bastante. De las canciones y cómo se relacionan con el público. También sobre actuar encima de un escenario. Estando con músicos de ese nivel…son magos, chamanes de verdad. (Risas) Es muy raro que puedas aprender de los maestros directamente, de gente como Elvis, o el propio Morrison, porque su época ya pasó y murieron, pero aquí estaban Ray y Robbie”.

Ian Astbury

 

UNKLE

“Resultó muy bien, su voz pegaba con las canciones perfectamente y uno de los temas que grabamos, ‘Burn My Shadow’, aún sigue sonando. Ian está abierto a colaborar, y con UNKLE puede hacerlo. Siempre me gustó su voz y estilo”.

James Lavelle

“Lo último que hice con ellos fue ‘Forever’. Resulta curioso que  ‘Burn My Shadow’ se use en películas, anuncios…se mantiene con vida. Admiro a James y espero volver a cantar en sus discos en el futuro. Recientemente toqué en un concierto suyo en Los Ángeles”.

Ian Astbury

 

 

Boris.

El inefable grupo japonés grabó un EP con Astbury, y llegaron a interpretar en directo “The End”. Incluso su tímida guitarrista Wata cantó “Rain”.

“Había una mezcla de opiniones, tanto del público de The Cult y Boris, como de la prensa, y lo que diga la prensa no me importa demasiado (Risas)… En plan, por qué están estos dos juntos, para qué graban. No es una decisión intelectual, sino emocional. Las canciones surgieron así de natural, son de una belleza extraña”.

Ian Astbury

 

 

Todas las citas están sacadas de entrevistas o peticiones del autor del artículo, excepto la de Iommi, de Amir Ibrahim para Popular1 agosto 2000.

Mis agradecimientos a Alex Mish Daniele (sin él hubiera sido imposible contactar con Mr. Duffy), Ordás Jr., César Arreba y Cesca Trullas.

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