GARY NUMAN

Publicado: diciembre 12, 2017 en Uncategorized

Gary-2El artista que rompió barreras entre la música electrónica y el rock, inspiró a Trent Reznor o Prince, regresa tras unos años de hiato con un nuevo disco: ‘Splinter (Songs From A Broken Mind)’.

 

En la línea de sus álbumes previos, de oscuro sonido industrial, lo que distingue a este ‘Splinter’ de obras pretéritas se explica en su paréntesis. Quizá sea su álbum más confesional, en el que se muestras más vulnerable, palpable en el atmosférico, brillante cierre con ‘My Last Day’. Leyenda de la música británica, Numan ha conocido la gloria y el fracaso. Bien podría encarnarse tanto en el protagonista de ‘We Are The Champions’ como en el de ‘Hurt’, ambas composiciones de amigos suyos. Visionario en ‘Replicas’ o  ‘The Pleasure Principle’, prediciendo este presente del ciberespacio, ahora Numan es una persona reflexiva, agradable, lejos del estereotipo de robot que tantos le adjudicaron.

 

 

Es tu nuevo álbum en siete años, sin contar el disco de descartes ‘Dead Moon Rising’. Tras el éxito de crítica de ‘Pure’ y ‘Jagged’, se esperaba cierta continuidad. Según tengo entendido, has sufrido una depresión. No es usual que un músico hable abiertamente de haber sufrido una depresión y que esa situación provoque ese lapso temporal discográfico.

El comienzo fue extraño. No compuse nada en cuatro años. Las canciones me salían muy despacio. Pasaban meses entre que escribía una y empezaba otra. A medida que la depresión casi se había ido, ahí es en cuanto empecé a en serio. No quería escribir solo sobre la situación depresiva que atravesaba, sino sobre el efecto que la depresión había tenido en mi vida, en mi relación con mi mujer. Como no había hecho casi nada en mucho tiempo apenas teníamos ingresos, y eso se convirtió en un problema. Se puso todo tan mal, que incluso pensé en huir del matrimonio. Escribir sobre todo esto, además, me ayudó a recuperarme más rápido.

 

En el disco colabora Robin Fink. ¿Cómo es tu relación con Robin y el resto de Nine Inch Nails?

Muy buena. Hacemos muchas cosas últimamente. En octubre dimos unos conciertos. Ayer nos visitó con su mujer y su hijo. Vivimos cerca en Los Ángeles, a diez minutos. Nos vemos pero no muy a menudo, es algo difícil en una ciudad así. De Nine Inch Nails, hice una remezcla de la banda de su teclista, Alessandro Cortini. Me gusta encontrármelos en Los Ángeles. Trent Reznor ha dicho cosas muy bonitas de mí estos años, y yo soy un gran fan de Nine Inch Nails. Es una gran relación. Hemos tocado juntos en el pasado. Fui una influencia para su música, y es algo recíproco, ahora su música lo es para mí.

gary numan nin

Jerome Dillon, el antiguo batería de Nine Inch Nails, hizo un gran trabajo en ‘Jagged’.

Oh sí, tocó en algunos temas del disco anterior. Es un músico fantástico, les dio un enfoque a la batería muy bueno. Vivo en Los Ángeles ahora y todavía no he podido hablar con los demás. Quizá ya no viva más en Los Ángeles, debo ponerme en contacto. Gracias por recordármelo, me gustaría quedar con él.

 

Viviendo en Los Ángeles cambiará mucho tu vida o incluso tu música. El sol afecta nuestra salud, a nivel físico, mental…Es totalmente distinto a Inglaterra.

(Risas) Sí que cambia tu estilo de vida. No en la música, es algo que he meditado y encuentro interesante. Realicé la primera fase de ‘Splinter’ mientras todavía vivía en el Reino Unido, en el 2012. Fue el año más húmedo y lluvioso de los últimos cincuenta años en Inglaterra. Un tiempo terrible. Luego vine a California donde la temperatura es muy estable, y no puedes distinguir las canciones que fueron escritas en un sitio u en otro. La música es exactamente la misma. Creo que es porque la parte de mi cerebro que crea música se encuentra en un rincón oscuro del mismo, y no me afecta el medio ambiente, si hace bueno o malo. He podido pasar un buen día y no sentirme con ganas de escribir. Eso sí, si voy a un sitio extraño o conozco a alguien peculiar, puedo inspirarme más. Si el día ha sido bueno con mi mujer, no suelo escribir. De forma inversa sí compongo. Es algo que me sorprendió, me preocupaba que al establecerme en Los Ángeles no creara el mismo tipo de música, pero es casi igual. Vivir en Los Ángeles es bastante más placentero que en el Reino Unido. Se nota en el aire. La gente es más abierta, hay miles de cosas que hacer. Por las mañanas puedo estar esquiando y por las tardes coger el coche e ir a la playa, y los niños practicar surf. Es un lugar asombroso, siempre te ofrece algo. Hay mucha creatividad, entretenimiento. Exhibiciones, cuestiones artísticas…la lista es larga. Los niños y la familia en general disfrutamos de una vida de puertas para fuera, mientras en Inglaterra pasas más ratos en casa precisamente por el clima. Es frío y terrible. No obstante,  me siento orgulloso de ser inglés y tengo fuertes sentimientos arraigados hacia mi tierra, aunque disfruto más aquí.

 

Por ejemplo, a Wayne Hussey de The Mission se le nota bastante más feliz desde que vive en Sao Paulo, Brasil.

Wayne es fantástico. Lo vi hace unos meses en Los Ángeles con The Mission y salimos un rato. Hacía tiempo que no coincidíamos. Sí, Wayne es más feliz en Sao Paulo que cuando residía en Inglaterra. No sé por qué, te sientes más brillante aquí, más optimista, con más posibilidades…Es difícil de describir. Llevo aquí ya un año y todavía me siento como si estuviera de vacaciones. Hay sitios que no conozco.

wayne gary

¿Nunca habéis hablado de colaborar? Uno de tus temas preferidos es ‘Tower Of Strenght’. Una relectura de vuestro propio material, o canciones nuevas es un proyecto factible.

Extrañamente solo hemos hablado un par de veces sobre el tema. En nuestros encuentros, él está en medio de un tour, volviendo a Sao Paulo, o yo también estoy girando. No acabamos de planear nada. Estamos muy ocupados. Sería agradable. Estoy seguro que si fuéramos a visitarlo a Sao Paolo dos o tres semanas, saldríamos, nos relajaríamos y finalmente acabaríamos en el estudio de grabación, sin presión alguna. Puede que haya una oportunidad este año de ir a visitarlo. Me encantaría que fuera posible, soy un gran fan de Wayne.

 

He leído que en los noventa, en Los Ángeles, tuviste de invitados en concierto a Wayne y Marilyn Manson. ¿Cómo fue ese concierto?

(Risas) Fenomenal. Es exactamente lo que pasó. Wayne acudió al concierto, de hecho vivió una temporada allí. Se subió a tocar, es un guitarrista brillante. Y luego en otra canción, ‘Down In The Park’, apareció Marilyn Manson. Es una canción que Manson versioneó con Trent Reznor. Imagínate, tener en la misma noche a Wayne Hussey y a Marilyn Manson en un mismo escenario, una sensación especial.

 

En la primera entrevista que hicimos, hace siete años, nada más publicar ‘Jagged’, te comenté que tu música poseía cierta aura mística, aún sabiendo que eres ateo, que no crees en una divinidad.

Es complejo de explicar. No creo en Dios y en esa idea. Pero sí creo en lo sobrenatural, en los espíritus de los humanos. Es difícil porque no creo en Dios, y al mismo tiempo creo en algo espiritual después de la vida. Mucha gente encuentra relación en los dos conceptos, no es mi caso. Hay canciones en ‘Splinter’ desde el punto de vista de alguien que está muerto y que reflexiona sobre su pasado. Creo genuinamente que eso es posible. No es normal, y a lo mejor no les sucede a todas las personas. En ‘Splinter’ lidio con mis pensamientos, sin creer en Dios. Cuando envejeces, y notas la muerte, puedes arrepentirte en no creer en alguna religión, porque te da cierto apoyo o confort. Por ejemplo mi mujer, que perdió a su madre hace nueve años, cree de verdad que va a reencontrarse con ella, es creyente. Y eso la alivia. Mis padres viven, son mayores. Mi madre sufre de cáncer y sé que su final está cerca. Es triste. No siento que los vuelva a ver, no siento ningún consuelo. Me gustaría tenerlo…Sé que no voy a cambiar.

eyeball

Siento lo de tu madre…Por eso conecto tu música, tus atmósferas, con ‘Blade Runner’. Ese sentimiento ambiguo sobre la mortalidad que muestra la película.

Sí. Es interesante que digas eso porque siempre he querido orientar mi música hacia un elemento cinematográfico. Uno de los motivos por los que me he mudado a Los Ángeles precisamente se debe a que me gustaría introducirme en el campo de las bandas sonoras. De hecho estoy componiendo música para una película animada. Me pondré de nuevo a trabajar después de hablar contigo. Me interesa bastante, y quiero involucrarme más. En este momento es un experimento, estoy intentándolo, probando si me gusta, si puedo llevarlo a cabo. Creo que mi música pega con las películas.

 

¿Qué opinas de ‘Blade Runner’?

Me encanta, es una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Leí el libro previamente, siendo un chaval. ‘Sueñan los androides con ovejas eléctricas’ de Philip K. Dick. Ya me encantaba el libro antes de que se estrenara la película. La película es maravillosa. Tengo más de cuatro versiones diferentes. Las colecciono. El montaje del director, la edición especial del director, la del aniversario con la versión alternativa y original… Tendré unas seis copias físicas (Risas). Con diferentes carátulas. Una de ellas en una caja metálica. Me gusta la serie ‘Battlestar Galactica’, todo lo referido a la ciencia ficción. Estoy muy metido en ese material.

 

¿Qué final prefieres? ¿Rick Deckard como humano o como replicante?

Prefiero la versión que es replicante, le da un giro más interesante al final.

 

¿Tienes alguna teoría sobre los hombres y las máquinas? La conexión que se establece.

 

El disco ‘Replicas’, de 1979, trataba de la tecnología dominando al hombre. Considero que las máquinas en un futuro tendrán la autonomía de elegir si atacar o no, sobre todo las referidas a lo armamentístico y eso es terrorífico. Es inevitable. Las máquinas progresan. Ya existen máquinas que toman decisiones, no sobre la vida o la muerte. Y están avanzando rápidamente. Dentro de unos diez años veremos todavía más diferencias. De hecho, hay coches que deciden por ti, a la hora de tener un obstáculo frenan directamente. Ayer hablé con alguien de este tema, en una feria. No era exactamente de coches, sino de la tecnología que están desarrollando para los coches. Es fascinante su crecimiento y lo que está por llegar. Tengo sentimientos encontrados conforme a las máquinas. A pesar de esa fascinación, puede ser problemático e incluso escalofriante.

 

Recuerdo que me comentaste que te sentías más a gusto con las máquinas que con los humanos, porque si una máquina fallaba, era un error técnico, no un acto premeditado.

Pero eso ha cambiado, ese es el problema. (Risas) Hemos llegado un instante que las máquinas son tan perfectas, que tienen el potencial de poder matarte. Cuanto más se parecen a las personas, más miedo me dan.

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En 1981 conseguiste viajar con una avioneta alrededor del globo, al segundo intento. Debió ser una experiencia inolvidable.

Increíble. Hubo muchísimos peligros. Problemas en la avioneta, muy mal tiempo, diferentes circunstancias que te hacen pensar que realmente estás en peligro. Pero la mayoría del viaje fue apasionante, volé por encima de zonas del mundo que jamás había visitado como turista. Conocimos a gente super amable. Fue una gran aventura y estoy orgulloso de ella. No cambiaría nada. Añoro no poder hacer esas locuras. Ahora soy padre de tres hijos, debo ser más responsable. Ya no es una opción.

 

En tus inicios, incluso Bowie te tenía envidia y criticaba. Luego se ha retractado y dicho que eras de lo mejor de entonces. Al fin y al cabo, que te criticara significa que ibas por buen camino.

(Risas) Sí.

 

¿Cómo gestionaste ser tan famoso?

Es un proceso raro. Pasas de estar un día tumbado en el sofá sin ser famoso, al día siguiente lograr el número uno con ‘Replicas’ y ser el tío más famoso del momento. Y según 1979 iba transcurriendo, la fama se incrementaba por diferentes países. Debido a alguna razón, cómo era yo en la escena musical, o la música que creaba, recibía de los fans mucho amor y de los detractores mucho odio. Un extremismo enorme. No estaba preparado y me dio miedo. No lo disfruté tanto como debería de haberlo hecho. Fue un periodo de locura. Supuestamente debía ser excitante y cool, y no lo era. Tardé tres años en analizarlo y separar lo bueno de lo malo. Al ser un artista en solitario, resultaba más complicado encontrar apoyo. Sumado a esto, sufro del síndrome de asperger. Yo era un poco raro. Me costó adaptarme y aprender a disfrutar las ventajas. Me intentaba alejar y refugiarme en los amigos. Esa etapa fue tan dura, que hubo un punto en que me cuestioné si había hecho bien dedicándome a la música y no a otra profesión.

 

Una característica loable es que jamás has sido brusco con los fans.

Es cierto. Fui a ver Queen presentando uno de sus discos de la primera etapa. Tendría quince años. Me encontraba a las fueras de donde habían actuado, en el Rainbow, con otros seguidores, y alguien de su equipo nos invitó a todos al backstage. Conocí a Freddie y a Brian. Les di un trozo de papel, fueron encantadores. El modo en que trataban a los fans… me gustó tanto, que luego lo tuve en cuenta. Debes cuidar a los fans, ser agradable, fotografiarte con ellos, firmarles. Son ellos los que te hacen ser quien eres. Muchas bandas los tratan fatal y los apartan. Me parece terrible. De Queen aprendí ese trato amable.

fred numan

¿Por qué dejaste la discográfica Beggars Banquet y fundaste tu propio sello Numa?

Los dejé en 1983. Me inicié en la música electrónica y formaba parte de una banda de punk, Tubeway Army. Quise separarme y establecerme como Gary Numan, un artista en solitario. No deseaba seguir en el punk. Y Beggars Banquet me lo impidió. Continuamos dos álbumes más. El single ‘Are ‘Friends’ Electric?’ alcanzó el número uno, y eso propició el final. En cuanto tuve poder, hice lo que me apetecía. En ese trance surgió la transformación hacia Gary Numan. Nunca fui feliz en Tubeway Army, ni siquiera en esos dos discos. Finalicé con Beggars Banquet entre el ochenta y tres u ochenta y cuatro. Bajaron las ventas. Creo que se sentían hartos de mí, pensaban que estaba acabado. Discutíamos constantemente. Quería que me ayudaran a explorar diferentes estilos, pero no recibí ninguna promoción. No pusieron impedimentos a la hora de dejarme marchar. Ya no generaba dinero, se sintieron aliviados. En seguida creé mi sello, un error. He estado en diferentes sellos y jamás he estado a gusto. Con Internet decidí que hacerme independiente era la mejor elección. Tengo el control de mis propios álbumes. Porque en los sellos te molestan con sugerencias sobre tu música y demás. ‘Sacriface’ lo reeditó Eagle records. Volviendo a mi sello, Numa, cometí varios errores. No sabía lo que hacía, me precipité. En el noventa y cuatro, al pasar por distintas discográficas, medité  y decidí de nuevo ser mi propio jefe, me sentía más cómodo. Es lo que mejor me va.

 

En el álbum ‘Dance’ que se posicionó tercero en las listas, el que rompió tu racha de tres números uno seguidos, colaboró Roger Taylor.

Lo conocía de antes, de un programa de radio. Nos convertimos en amigos. Solía venir al estudio, y una vez allí propuso una idea, se puso a tocar la batería mientras sonaba la canción, y fue alucinante. No quiso cobrar nada. Mi hermano era batería, en una banda que tocaba en bares, y Roger me acompañó a verlos. Mi hermano ni se lo podía creer. (Risas). Es un tío genial, de las personas más adorables que he conocido en la industria.

 

La prensa te trató fatal hasta los noventa. ¿Notaste que te ganaste su respeto gracias a la colaboración con Fear Factory recreando ‘Cars’?

Eso fue un renacer. La prensa británica fue muy hostil en los primeros diez, quince años. Ahora mismo me tratan mejor. Y en América. Lo de Fear Factory fue la punta de salida. Luego se editó en Inglaterra un disco tributo de artistas famosos. Reznor que dijo que yo había sido una gran influencia en Nine Inch Nails. Foo Fighters me versionaron, Marilyn Manson, Nine Inch Nails…bandas de moda. Sugarbabes lograron un número uno mezclando un tema mío con el de otro artista. Que fueron años buenos, todavía me pasa. Recuerdo que en el 79 la prensa masacró el disco, les parecía odioso. Luego lo alabaron. Los que me criticaban, una vez que he establecido un legado y trayectoria como músico, ya no ponen en duda mi credibilidad. Ahora me respetan. Sacas otro trabajo, y lo escuchan con una actitud distinta, lo reseñan.

 

Mayo 2014, this is rock.

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