JOBRIATH

Publicado: marzo 12, 2018 en Uncategorized

El verdadero hombre del espacio exterior.

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¿Un oscuro objeto de deseo? ¿La estafa americana del rock n’ roll? ¿El enigma jamás comprendido del glam? ¿La figura del olvidado Jobriath podrían ser simples preguntas retóricas? ¿Un artista que gravitó entre la realidad y el deseo, vistiendo un disfraz que escondía a la persona que realmente deseaba mostrar a los demás? Lo único claro es que dejó para la posteridad uno de los debuts más fascinantes y enigmáticos de la historia del glam y el rock. Es tiempo de recuperar al autor del himno “I’m A Man”, la estrella subterránea glam por excelencia, el hada madrina del rock.

 

Imaginad una especie de poco agraciado, amanerado James Dean salido de Marte invadiendo en un plan de marketing frenético, ideado por un mánager megalómano (Jerry Brandt), cada espacio de Estados Unidos. Un artista que pasó de ser una promesa al más oscuro de los olvidos, falleciendo de sida sin que le importase a nadie del negocio. Solo unos pocos músicos, sin éxito, han intentando recuperar del Leteo al etéreo Jobriath. Mientras Bowie mataba a su personaje Ziggy Stardust en Inglaterra, Elektra sacó un símil para el mercado estadounidense. Recuerdo una conversación con Wayne Hussey en la que despreciaba a Jobriath como un hype, aún reconociendo que no era un mal artista. El grupo Capsula coinciden: “Ves y oyes Jobriath y es una copia exagerada de Bowie. Bowie está en Inglaterra, necesitaron un Bowie en Estados Unidos. Tuvo mucha publicidad y producción. No funcionó. Dicen que Estados Unidos y el mundo no estaban preparados para una estrella de rock gay. Progresivo en disco, la voz mas punk en directo. Morrisey lo adora. No sé que habrá pensado Bowie al respecto, era una copia idéntica. Jobriath tuvo su momento alto en el 73 y en el 75 se retiró. Son muy distintas las carreras”.

En cierto sentido, no les falta algo de razón pero… ¿acaso Bowie no se basó en su etapa glam en Marc Bolan o el Alice Cooper Group? Al fin y al cabo lo que quedan son las canciones, y el debut homónimo de Jobriath es una de esas obras maestras escondidas que merecen revisarse, aparte de un más que digno segundo disco y descartes que han ido apareciendo estos últimos años.

Mientras en Inglaterra el glam supuso un éxito inaudito, arrastrando a miles de adolescentes a explorar su sexualidad, buscar una imagen que los distinguiera de la generación anterior, cubriendo de pósteres sus cuartos, en Estados Unidos no tuvo repercusión. Si quitamos la English Disco de Rodney Bingenheimer en Los Ángeles, refugio de inadaptados y ninfas a las que perseguían sociópatas tipo Kim Fowley, y en la que se pasaban de vez en cuando Silverhead, Iggy Pop y demás criaturas que habían hecho de la babilónica California su hogar, el impacto de Bowie en el resto del país era mínimo.

El propio Duque tuvo que desechar su imagen Glam y adoptar el sonido Soul de Filadelfia para triunfar en el país de las oportunidades. Ahora mismo marionetas como Lady Ga Ga o Adam Lambert reivindican esa etapa a todas horas; la realidad entonces era muy distinta. Steve McDonald de Redd Kross da en la clave: “Estados Unidos es posiblemente el país más homófobo del mundo occidental y la cultura rock ha avanzado más bien despacio en cuestiones de tolerancia. Es bastante triste”.

0C0RLZMPe_nYgC3kQQue Kiss invadieran con sus rostros cajas de cereales y todo tipo de parafernalia tenía sentido. Eran un grupo que podían permitirse su apariencia. Con el precedente de Alice Cooper, álbumes sobresalientes que resaltaban un estilo de vida rockero y heterosexual, lo normal es que cautivaran a todos los jóvenes de América. La lengua de Gene Simmons no está hecha para felaciones precisamente. ¿Jobriath? La primera canción de su debut es una referencia velada al sadomasoquismo gay. La portada, lo muestra tumbado boca abajo, de color grisáceo, en forma de pose para una moderna estatua grecorromana, con tonos rosas de fondo. Imaginad un chico de la América profunda que pide ese álbum, con carpeta abierta (la contraportada es una continuación de la portada, con la “estatua” rota en las rodillas, desnudo, y escondiendo el músculo del amor) en la tienda de discos de su pueblo. Al día siguiente sería el hazmerreír del instituto, un marginado, otra vida destrozada en las aulas. Esa portada sería levemente inspiradora de otras, como las de “Diamond Dogs” de Bowie o “Changeling” del amigo de Freddie Mercury Peter Straker que hoy en día se dedica a musicales y esporádicos conciertos.

Ese factor tan llamativamente camp es lo que falló en el caso de Jobriath. No hacía, ni hace falta ser gay para disfrutarlo, la música no tiene preferencias sexuales. Uno de sus máximos defensores es Joe Elliot, que con Def Leppard realizaron una versión del desaparecido cantante, “Heartbeat”, incluida como extra en la edición de Wal Mart de su disco de versiones “Yeah”. En una entrevista, el propio Elliot me comentó por qué el Joe Elliot jobriathenigmático cantante no triunfó a su parecer. Era gay, y no podías ser gay en 1974. Elton John lo reconoció en 1976, una vez alcanzado su estrellato. Sus ventas bajaron en América un cuarenta por ciento. América era cruel. Ahora no importa, mira Scissor Sisters. Yo no sabía que Jobriath era gay, ni me importaba. Sólo me atraía el aspecto. Soy de una generación que compraba discos de portadas llamativas. La de Jobriath tenía ese aire de Ziggy Stardust. El noventa y nueve por ciento de las veces, acertabas en la compra. Al pinchar el vinilo, escuché canciones de Ziggy Stardust cantadas por Mick Jagger con una pizca más de cabaret. La calidad de las composiciones de los dos álbumes de Jobriath es incontestable. Poner un anuncio suyo en Times Square con esa imagen, no iba a funcionar. En 1973 sólo había cuatro ciudades en las que podías ser abiertamente gay. Los Ángeles, París, Nueva York y una pequeña área de Londres. Imagínate el público del medio oeste, camioneros bebiendo cerveza y escuchando Lynyrd Skynyrd. No aceptaron a Jobriath. En cierto sentido, su caso es muy cercano al de Bowie en Estados Unidos. Bowie era gigante en Nueva York, en Los Ángeles. En Pittsburg lo consideraban una mierda”.

Elliot sale en el documental “Jobriath A.D.”, dirigido por Kieran Turner. Ni con ésas ha tenido éxito, aunque sea póstumo. Al contrario que “Searching For Sugar Man”, que ha dado a conocer a las masas a Sixto Rodríguez, que en la actualidad está girando. Sólo está teniendo repercusión en el circuito de festivales de temática LGBT (siglas del colectivo de  lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). Me pongo en contacto con el director para que me desvele más detalles del documental y la vida del artista.

DOCUMENTAL JOBRIATH

¿Por qué un documental sobre Jobriath?

“Varias razones.  Entre ellas,  fue un magnífico músico y compositor y deseaba compartirlo con el mundo. También la primera estrella del rock abiertamente gay, se merece el reconocimiento en la historia por haber roto esa grieta, y quería asegurarme que las futuras generaciones de las comunidades LGBT, supieran quién fue y lo que hizo. Y la realidad es que me encontré una historia emocionante y triste como ninguna otra. Una gran historia que contar y una gran vida que documentar”.

Imagino que, realizando este documental, te habrás llevado grandes sorpresas que no esperabas.

“Bueno, cuando me metí en el proyecto, no conocía demasiado sobre Jobriath, sólo lo que había leído en Internet, y la mayoría no era cierto. Diría que el viaje estuvo lleno de sorpresas. Ha sido agradable encontrar cuánta gente lo recuerda y a quiénes todavía les importa, y cuántos con la película han descubierto su historia y su música. Aparte de lo difícil que es conseguir que el documental se vea. Todavía lo están poniendo en festivales, premios, cines tradicionales”…

¿Crees que si hubiera sido británico habría alcanzado el estrellato?

“No pienso que su background o su nacionalidad tuvieran nada que ver con el éxito o su ausencia. Jerry Brandt intentó romper Gran Bretaña con él y no tuvo éxito tampoco. Estoy convencido que lo que pasó con él es que no podía tocar de otra manera. No creo en el destino, pero sí que creo que Jobriath estaba destinado a vivir esa vida”.

¿Y que haya dejado un legado tras él?

“Sí, aunque está ampliamente sin descubrir. Y esa es la razón que quisiera que más público lo descubriera, porque tiene un legado. Un legado de bella música, de ser la primera persona que echó abajo lo cerrado que es el Pop. Espero que cuantos más lo descubran, músicos y miembros del LGBT, especialmente sus músicos, su influencia llegue a ser más aparente en su creatividad y sus vidas”.

Para ser honesto, resulta difícil encontrar el disco que grabó con su primera banda, Pidgeon. ¿Qué hacían?

“Sonaban a folk rock, de finales de los sesenta. Muy fuera de lugar y diferente al periodo de glam rock de Jobriath. Una de las cosas que amo de Jobriath es que fuera tan bueno, con tanto talento, en distintos géneros y estilos de música. Era un camaleón”.

¿Cómo describirías a Jobriath como persona y cómo personaje? Las diferencias entre Bruce Wayne Campbell y sus distintas criaturas.

jobriath-gay-rock-star-02-1200x800“No me parece fácil para nadie contar quién fue Jobriath, quién fue Bruce Campbell, quién fue Colin Berlin…No creo que Jobriath dejara a mucha gente acercarse a él para conocerlo de verdad, ni siquiera estoy seguro que él mismo supiera quién era. Pienso que buscaba encontrar una respuesta y la buscó hasta el día que murió. Jamás he encontrado alguien tan enigmático”.

¿Consideras que estuvo solo en su vida?

“Sí que siento que Jobriath se sintió solo. También lo orquestó todo. Como te he respondido antes, mantuvo las distancias. Fue alguien muy privado, muy aislado”.

¿Fue difícil contar sus últimos años?

“Sí, abordándolo desde varios ángulos. Era difícil hallar a personas que lo recordaran de sus días de Cole Berlin. Y a muchos de ellos los destrozó el sida. Encontrarlos para contar esas historias resultó un desafío. También era difícil emocionalmente. Jobriath sufrió tanto, pasó tantas malas épocas que al final, cuando empezó un punto de apoyo en esa nueva carrera, enfermó y murió demasiado joven. La forma en que su familia actuó es muy reprobable. Pensar en alguien que murió solo me molesta enormemente. Todavía tengo problemas con esa parte de la película. Nunca podré sentirme bien”.

Otros artistas de culto, tras su muerte, como Nick Drake, han conseguido el éxito póstumo. No es el caso de Jobriath. Sigue siendo un gran artista desconocido.

“Nunca tuvo ninguna aclamación en vida. Su reputación, que era una broma y su música no era buena, continuó tras su muerte. Nick Drake, Tim Buckley…tuvieron una reputación, fueron aclamados críticamente, sostuvieron su carrera durante un tiempo más extenso que el de Jobriath. Jobriath fue un rayo en términos de fama. Se lo publicitó durante nueve meses y ahí acabó todo. Y su música ha estado sin editar durante demasiados años, algo que no ayuda. Jobriath no fue más que una fuente de vergüenza para Elektra. Les agradó enterrarlo. Ahora que la música está de nuevo disponible, el público empieza a hablar, escribir sobre él. Que existió e hizo grandes logros. Verás un resurgimiento. Está ya ocurriendo, solo que aún hay mucho contra él. Llevará su tiempo”.

¿Jerry Brandt fue un buen compañero para Jobriath?

 “Jerry intentó todo lo que sabía para que alcanzara el éxito. Es posible que alguien con algo menos de destreza y egocentrismo hubiera realizado una labor mejor. Pero con Jobriath, con esa música tan buena, te quedas fascinado, aparte de su historia, y Jerry tiene mucho que ver con ello. No estoy seguro que sin Jerry, estaríamos hablando de Jobriath hoy”.

¿Cómo fue la elección de músicos que aparecen en el documental? Es increíble que el narrador sea Henry Rollins y no aparezca Morrissey, por ejemplo.

“Aproveché cada persona que sabía que era fan de Jobriath. Algunos dijeron que sí, otros que no, algunos mánagers no quisieron pasarles el mensaje. Con Morrissey, se lo preguntamos tres veces y dijo que no. A Morrissey le gusta controlar sus obsesiones, no fue una gran sorpresa su negativa. Me hubiera encantado contar con él, aunque no creo que se note la diferencia. Le doy el crédito de que este proyecto salió en primer lugar porque si no hubiera sido por él, jamás hubiera escuchado a Jobriath”.

Siempre se dice que Jobriath es una copia de Bowie. En mi opinión su música es diferente, más cabaretera.

“Veo una pequeña, si es que hay, similitud entre Bowie y Jobriath. El factor de que ambos fueran glam y que cantaran en ocasiones sobre hombres del espacio, llevaran maquillaje y fueran andróginos ha dado la legitimidad de poner su música junta. Encuentro a Bowie un cantante muy frío. Y no me parece un insulto. Su voz no tiene calor, ni vulnerabilidad. Jobriath arrastraba su corazón en cada parte de sus canciones. Ambos son extraordinariamente talentosos. Soy fan de los dos, solo que la primera vez que escuché a Jobriath… nunca sentí nada parecido a David Bowie. La música de Jobriath me recuerda al Meat Loaf de ‘Bat Out Of Hell’. Desde luego Jobriath llegó antes”.

¿Cómo está yendo el documental?

“Oh, lo hemos hecho bien en el circuito de festivales. Lo hemos proyectado en unas sesenta ciudades. La película se estrenó el año pasado en cines en Estados Unidos y ahora está disponible en vídeo bajo demanda. Y tenemos una edición especial en dvd que saldrá esta primavera con un montón de nuevo material”.

 

Una muestra más de la dificultad que entraña la leyenda de Jobriath. Un músico prodigio desde niño, que actuó en musicales, fue prostituto, llegó a estar internado en un psiquiátrico militar por una crisis nerviosa, y que no halló apoyo hasta el encuentro con el citado Jerry Brandt, mánager de Carly Simon en la época. Su debut, homónimo, coproducido como su segundo álbum por el ínclito Eddie Kramer y en el que participó Peter Frampton, que estaba forjando su carrera en solitario tras irse de Humble Pie, es toda una oda a la libertad sexual, a los iconos femeninos del cine clásico, al hombre que se siente un ser del espacio exterior entre sus semejantes. A diferencia de Bowie, Jobriath sí que era ese extraterrestre, un gay incomprendido.

Un dato curioso es que Elektra, el sello de Queen en Estados Unidos, pusiera la portada de su ópera prima en el OBI de la primera edición japonesa de “Queen II”, para posibles compradores, junto al debut de los británicos y el de Carly Simon.  En él encontramos canciones que tienen un toque cabaretero, una voz distintiva, unos arreglos de música clásica. Es imposible no sentirse hipnotizado mientras la aguja da vuelcos sobre los surcos del vinilo. El pasado año se editó “As The River Flows”, un recopilatorio de maquetas previas al disco de debut, en las que exceptuando una desnuda y emocionante “I’m A Man”, no pasaron la criba. En esas maquetas se ve un artista total, con extensos desarrollos instrumentales de guitarra. No es el álbum indicado para introducirse en Jobriath, más bien una golosina para fans. Más recomendable es el recopilatorio que editó Morrissey en su sello Attack Records, “Lonely Planet Boy”, que conjugaba temas de sus álbumes oficiales con un tema inédito, presumiblemente del tercer disco abortado de Jobriath. En los noventa, el ex cantante de los Smiths, sempiterno mitómano y recuperador de sus artistas favoritos, sean Sparks o New York Dolls, quiso recuperarlo como telonero en una de sus giras, hasta que se enteró del fallecimiento de Jobriath.

jobriath-chelseaA pesar de no recibir malas críticas, el disco apenas vendió. Al año siguiente, 1974, se publicó “Creatures From The Street”, donde volvió a repetir Frampton y se rumorea tocó John Paul Jones de Led Zeppelin. En la portada, un primer plano del artista, fondo negro. Y en la contraportada, como si fuera una macabra profecía, un dibujo de Jobriath vestido de arlequín, en una pirueta sujetado por dos tipos con pintas sadomasoquistas y una hilera de muertes señalándole. Sus actuaciones no tenían parangón, como aquella que le mostraba sacando su cabeza de una especie de cápsula espacial. Sin ser tan brillante como el debut, contenía un buen puñado de grandes canciones. Los dos discos se reeditaron en Japón primero, y posteriormente en USA, por primera vez en cd este milenio. De nuevo, y “Creatures From The Street”  sin una promoción adecuada, fue otro fracaso de ventas y Elektra interrumpió las sesiones del tercer disco. A pesar de haber aparecido en programas tan populares como The Midnight Special en su debut, o haber girado con su segundo álbum, Jobriath estaba dictado de sentencia. En 1975 hizo público su retiro de la industria músical. Más tarde se salvaguardó bajo el nombre de Cole Berlin. El Chelsea Hotel, el mismo edificio en el que habían habitado Leonard Cohen, donde Arthur C. Clarke escribió “Una odisea en el espacio”, o el mediático cómico Russell Brand pasó una temporada, entre otras luminarias, fue su refugio, mientras se prostituía, tocaba en garitos de mala muerte y actuaba allí mismo. De facto, ya gravemente enfermo de sida, dio un recital en el centenario del hotel. Existen vídeos de Jobriath transformado en Cole Berlin, vestido de etiqueta, con bigote, explicando su vida.

Antes de esto intentó embarcarse en una carrera cinematográfica, acudiendo a la audición de la magistral película de Sidney Lumet “Tarde de Perros”, como pareja del personaje que interpretaba Al Pacino. Falleció en 1983.

Quedémonos con la última actuación que dio en directo como Jobriath, quizá su único gran éxito, con cinco bises. Tristemente se desalojó el local por el escándalo montado. Demasiado tarde…Es la trágica historia del hombre que cantó “Rock Of Ages”, al que su mánager prometió viajar con él a la luna. Un cometa tan efímero como brillante.   

 

Publicado en P1.

 

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